Sobre la tasa de interés, la deuda y el RIMI
20/05/2026 | 07:13Redacción Cadena 3 Rosario
El presidente Javier Milei volvió a insistir en que la Argentina está convirtiéndose en “un país serio”. Y es cierto que existen algunos indicadores que muestran mejoras respecto del desorden económico que heredó el gobierno. Pero al mismo tiempo empiezan a aparecer señales de tensión que merecen ser observadas con mucha atención.
Una de esas señales tiene que ver con la reaparición de demanda en el contado con liquidación. Aunque la brecha cambiaria hoy es mucho menor que en otros momentos de la historia argentina, sigue existiendo una diferencia entre el dólar oficial y el dólar financiero al que acceden muchas empresas. Y eso genera movimientos defensivos en un contexto donde el cepo todavía no desapareció.
El gobierno decidió además bajar fuertemente la tasa de interés. Cualquiera que hoy renueve un plazo fijo tradicional descubre rápidamente que el rendimiento queda muy por debajo de la inflación. En términos reales, muchas veces la tasa es negativa. Y en la Argentina eso tiene consecuencias muy previsibles: cuando el peso no rinde, la gente busca refugio en el dólar.
No estamos frente a una corrida cambiaria ni mucho menos. Pero sí frente a síntomas de un cambio de clima económico. El ahorrista argentino, acostumbrado a décadas de inestabilidad, reacciona rápidamente cuando percibe que mantener pesos deja de ser conveniente.
El gobierno enfrenta ahí una contradicción delicada. Por un lado mantiene una política monetaria restrictiva para sostener la desaceleración inflacionaria. Pero al mismo tiempo baja tasas para aliviar a familias y empresas endeudadas que no pueden afrontar costos financieros tan altos. Esa tensión explica buena parte de lo que está ocurriendo hoy en el mercado cambiario.
El segundo punto importante tiene que ver con el riesgo país. La Argentina logró reducirlo respecto de los niveles dramáticos del último tiempo, pero todavía permanece demasiado alto para pensar en un regreso cómodo a los mercados internacionales de deuda.
Y acá aparece un fenómeno global que muchas veces se pasa por alto. El problema no es solamente la Argentina. Hoy el propio Tesoro de Estados Unidos está pagando tasas muy elevadas para financiarse. La deuda norteamericana supera el 5% y eso encarece el crédito en todo el mundo.
Cuando uno suma esa tasa base al riesgo argentino, el resultado es preocupante: la Argentina debería endeudarse en dólares a tasas cercanas al 10 u 11%. Es prácticamente inviable para un país que necesita reconstruir confianza financiera después de tantos años de crisis y defaults.
Por eso me parece importante relativizar algunos triunfalismos. El esfuerzo fiscal del gobierno es real y ha sido reconocido internacionalmente, pero todavía estamos lejos de un escenario de normalidad financiera. El crédito sigue siendo caro y el acceso a los mercados continúa condicionado por dudas estructurales.
En ese contexto aparece la discusión sobre ampliar el RIGI a medianas inversiones y nuevos sectores. La idea tiene lógica: incentivar proyectos productivos en áreas estratégicas. Pero también deja expuesta una realidad incómoda.
Si la Argentina necesita regímenes especiales para atraer inversiones, significa que las reglas generales todavía no funcionan bien. Porque en un país normal las inversiones llegan por estabilidad, previsibilidad y confianza institucional, no por excepciones regulatorias permanentes.
Ahí está el verdadero desafío pendiente. La Argentina sigue sin concretar muchas de las reformas estructurales que el propio gobierno prometió: eliminar distorsiones, levantar restricciones, dar estabilidad jurídica y generar reglas iguales para todos. Mientras eso no ocurra, seguiremos dependiendo de parches, incentivos especiales y regímenes diferenciales. Y eso, en el fondo, confirma que todavía estamos lejos de haber construido la normalidad económica que el gobierno asegura haber alcanzado.
Lectura rápida
¿Qué está diciendo el presidente Javier Milei sobre la Argentina? Insiste en que la Argentina se está convirtiendo en “un país serio”, aunque hay señales de tensión económica.
¿Cuál es la señal de tensión mencionada? La reaparición de demanda en el contado con liquidación y la brecha entre el dólar oficial y el dólar financiero.
¿Qué contradicción enfrenta el gobierno? Mantiene una política monetaria restrictiva mientras baja tasas de interés para aliviar a familias y empresas endeudadas.
¿Qué se dice sobre el riesgo país? Aunque se ha reducido, sigue siendo alto para un regreso cómodo a los mercados internacionales de deuda.
¿Cuál es el desafío pendiente para la Argentina? Concretar reformas estructurales prometidas para eliminar distorsiones y generar confianza institucional.





