En vivo

Amamos Argentina

Chema Forte

Argentina

En vivo

Amamos Argentina

Chema Forte

Rosario

En vivo

Heatódromo

Mauri Palacios

En vivo

Modo Cuarteto

Agostina y Conrado

En vivo

Música ligera

Radio

Podcast

Amamos Argentina

Podcast

La mesa de café

Podcast

La otra mirada

Podcast

El dato confiable

Podcast

3x1=4

Podcast

La quinta pata del gato

Podcast

Cuadro de Situación

Podcast

80 años del Cuarteto

Podcast

Nazareno Cruz y el Lobo

Podcast

La Chacarera, el latido del monte

Escuchá lo último

Elegí tu emisora

Sobra trigo, pero falta el que sirve para hacer pan

En una campaña que prometía ser histórica por volumen, la industria molinera argentina atraviesa una paradoja inquietante: hay trigo, pero no el que necesita.

29/04/2026 | 07:47Redacción Cadena 3

Perspectiva Nacional

Paradoja. Se produjo mucho trigo, pero poco de calidad industrial. FOTO Gentileza

FOTO: Paradoja. Se produjo mucho trigo, pero poco de calidad industrial. FOTO Gentileza

  1. Audio. Diego Cifarelli

    El Campo Hoy

    Episodios

La advertencia llega desde la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM), cuyo presidente, Diego Cifarelli, describe a El Campo Hoy un escenario de “alerta amarilla” por dificultades crecientes para abastecerse del cereal.

Según datos oficiales, en el primer cuatrimestre del ciclo 2025/26 la molienda alcanzó 1,96 millones de toneladas, apenas 1% por encima del año pasado. Un crecimiento que contrasta con una cosecha récord de 27,9 millones de toneladas, un salto del 50% interanual. “La dinámica de la molienda está muy lejos de reflejar ese volumen”, advierte Cifarelli.

Mucho trigo, pero de calidad irregular

El problema no es nuevo, pero sí más profundo de lo esperado. Al inicio de la campaña ya se anticipaban dificultades en la calidad panadera del trigo. Sin embargo, nadie imaginaba que eso derivaría en problemas de abastecimiento.

“Volumen no es sinónimo de calidad”, explica el titular de la FAIM. “Cuando hay mucha producción, suele resentirse la calidad. Pero ahora ni siquiera se trata solo de eso: está difícil originar trigo, bueno o malo”.

La industria, que depende de ciertas condiciones específicas del grano para producir harina panificable, se encuentra compitiendo por una materia prima escasa en términos cualitativos. Y aun ofreciendo precios superiores al mercado, los molinos no logran hacerse del volumen necesario.

Exportación fuerte, ventas frenadas

El contexto comercial agrega otra capa de complejidad. Al 15 de abril, la exportación ya había adquirido 14,47 millones de toneladas, muy por encima de las 9,66 millones del año anterior. En cambio, la molinería compró 2,60 millones, prácticamente sin cambios interanuales.

Para Cifarelli, hay varios factores detrás de esta dinámica. Por un lado, los productores han generado liquidez con la venta de maíz, que también tuvo una campaña excepcional. Por otro, el deterioro en la relación entre el precio del trigo y los fertilizantes desincentiva nuevas operaciones.

A esto se suma un cambio en el foco productivo: “Hoy gran parte de la atención está puesta en sacar el maíz del campo. Eso distiende la comercialización del trigo”, señala.

Una industria que compra “día a día”

A diferencia de otros sectores, la molinería no suele acumular grandes stocks. La volatilidad del contexto económico argentino vuelve riesgosa cualquier estrategia de acopio.

“Se compra en la medida en que se va consumiendo. Tener stock hoy es no saber si hiciste un buen o mal negocio”, explica Cifarelli. En este esquema, cualquier interrupción en la oferta impacta de forma inmediata en la actividad.

Menos consumo y presión impositiva

El frente interno tampoco ayuda. La caída del consumo, en un contexto de ajuste macroeconómico, golpea la demanda de harina y derivados.

“Sabíamos que iba a haber una retracción. Se priorizó el control de la inflación y del tipo de cambio, y eso enfría el consumo”, reconoce el dirigente. Sin embargo, el alivio impositivo prometido aún no se materializa.

La carga tributaria es uno de los principales reclamos del sector. Según datos de la cadena, cerca del 28% del precio del pan corresponde a impuestos. A eso se suman tributos distorsivos como Ingresos Brutos, el impuesto al débito y crédito, y tasas municipales sin contraprestación clara.

Además, la informalidad crece: se estima que alrededor de un millón de toneladas de trigo se procesan por fuera del circuito formal.

Riesgo para el valor agregado

Las proyecciones oficiales estimaban una molienda de 7,2 millones de toneladas para toda la campaña, por encima de los ciclos anteriores. Pero ese objetivo empieza a tambalear.

“Si esta situación se mantiene, no vamos a alcanzar ese crecimiento. Y eso significa menos trabajo argentino y menos valor agregado en origen”, advierte Cifarelli.

Mientras tanto, la industria molinera navega entre la abundancia estadística y la escasez real. Una paradoja que, de no resolverse, podría trasladarse más temprano que tarde al resto de la cadena: desde la panadería hasta la mesa de los consumidores.

Federico Aguer

Lo más visto

Agro

Opinión

Podcast

La otra mirada

Podcast

La mesa de café

Podcast

La quinta pata del gato

Podcast

3x1=4

Podcast

El dato confiable

Podcast

Política esquina Economía

Podcast

Cuadro de Situación

Podcast

Los editoriales de Alberto Lotuf