En vivo

Tarde y Media

Agustín González

Argentina

En vivo

Tarde y Media

Agustín González

Rosario

En vivo

Los 40 de la Heat

Mauri Palacios

En vivo

Fiesta Popular

Ulises Llanos

En vivo

Bonus track

Radio

Podcast

La mesa de café

Podcast

La otra mirada

Podcast

El dato confiable

Podcast

3x1=4

Podcast

La quinta pata del gato

Podcast

Cuadro de Situación

Podcast

80 años del Cuarteto

Podcast

Nazareno Cruz y el Lobo

Podcast

La Chacarera, el latido del monte

Podcast

Francisco: los 10 años del Papa argentino

Podcast

Manual para transformar Argentina

Escuchá lo último

Elegí tu emisora

Sociedad

La gentrificación de internet: cuando la red dejó de sentirse como casa

Un libro, una idea incómoda y la sensación de que internet ya no es ese lugar al que entrábamos a buscar lo que amábamos   

24/01/2026 | 13:46Redacción Cadena 3

Perspectiva Córdoba

La gentrificación de internet: cuando la red dejó de sentirse como casa

FOTO: La gentrificación de internet: cuando la red dejó de sentirse como casa

No sé por qué, pero cada vez que alguien menciona una radiografía pienso que me van a decir que estoy torcido. Que algo no está del todo bien alineado. Con internet me pasa algo parecido. Hace tiempo que siento que hay algo que no encaja, pero no terminaba de ponerle nombre.

Hasta que me crucé con La gentrificación digital. Más que un libro, es un hueco. Una ventana. Una forma de mirar un fenómeno que nos atraviesa hace años y que, sin embargo, seguimos naturalizando. Paradójicamente —o no tanto— el libro no está en papel. Es un PDF que se compra en internet y en el que uno decide cuánto quiere pagar. Ya desde ahí hay una declaración de principios.

El autor es José Heinz, aunque casi todos le dicen Jopi. Cordobés, licenciado en comunicación, colaborador de medios y asesor de Google. A Jopi le interesa esa zona rara donde se cruzan la cultura y la tecnología. Ese punto en el que dejamos de preguntarnos cómo funcionan las cosas y simplemente las usamos.

/Inicio Código Embebido//Fin Código Embebido/

Para entender de qué habla cuando habla de gentrificación, hay que salir un segundo de la pantalla. Pensar en barrios. En Palermo, por ejemplo. Calles con árboles, bohemia, cierta identidad. Y después locales de marcas internacionales, alquileres imposibles y una sensación extraña: todo está lindo, pero ya no es para vos. Algo parecido pasó en Güemes, en Córdoba. Y algo muy parecido —dice Jopi— le pasó a internet.

A principios de este siglo apareció lo que llamamos web 2.0. Blogs, redes sociales, la promesa de participar, de escribir internet entre todos. Soñamos con una utopía digital. Pero con el tiempo nos convertimos en otra cosa: en una enorme mina de datos. Nuestra información pasó a ser la materia prima. El negocio.

El libro habla de shitificación de internet. Sí, así. Internet se volvió un poco shit. No porque no haya cosas buenas, sino porque hubo un aplanamiento cultural. Antes entrábamos a la red a buscar ese disco imposible, ese texto que no estaba en ninguna librería. Hoy el algoritmo nos ofrece siempre un poco de lo mismo. Más plano. Más fácil. Más rentable.

Ese aplanamiento genera algo todavía más peligroso: anestesia cultural. Ya no vamos a internet, estamos en internet. Scrolleamos sin buscar. Consumimos sin deseo. Y sin darnos cuenta, quedamos atrapados.

Pero el libro no se queda solo en el diagnóstico. Propone, con cuidado, una idea incómoda: hay que volver a revolucionar internet. ¿Cómo? Cuidando nuestros archivos, produciendo contenido propio, defendiendo la singularidad, volviendo a buscar en la red aquello que nos apasionaba al principio.

Tal vez internet no esté perdido. Tal vez solo esté torcido. Y todavía estemos a tiempo de enderezarlo un poco.

Lo más visto

Sociedad

Opinión

Podcast

La otra mirada

Podcast

La mesa de café

Podcast

La quinta pata del gato

Podcast

3x1=4

Podcast

El dato confiable

Podcast

Política esquina Economía

Podcast

Abrapalabra

Podcast

Cuadro de Situación

Podcast

Los editoriales de Alberto Lotuf

Podcast

Agenda económica

Podcast

Las Claves de Zucho