En el Mundial Económico, quedamos afuera en los cuartos de final
Un informe cordobés comparó a los países del Mundial según bienestar, superávit fiscal y cuentas externas. El resultado deja una conclusión interesante: Argentina compite, pero todavía no pelea el título.
03/07/2026 | 14:07Redacción Cadena 3
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Audio. En el Mundial Económico, quedamos afuera en los cuartos de final | Por Adrián Simioni
Ahora país
En el Mundial Económico, Argentina no sale campeón. Pero tampoco queda eliminada en primera ronda. Según un ejercicio elaborado por el centro Cosur, dependiente de la Bolsa de Comercio de Córdoba, el país llega hasta cuartos de final si se lo mide por los fundamentos básicos de la economía.
La idea es tan simple como atractiva: tomar a los países que participan de esta fase del Mundial y hacerlos competir no por goles, sino por indicadores económicos. Es decir, armar las llaves como si la economía también pudiera jugarse en una cancha.
Para eso, el trabajo toma dos grandes variables. Por un lado, el bienestar, medido a partir del ingreso per cápita en dólares ajustado por poder de compra. No se trata sólo de cuántos dólares tiene cada persona, sino de cuánto puede comprar con esos dólares en cada país. Es una forma más realista de comparar niveles de vida.
En ese rubro, Argentina pasaría de ronda frente a Cabo Verde. El marcador sería 28 a 11. Pero en octavos aparecería Australia, con un puntaje de 62, y ahí el equipo económico argentino quedaría eliminado. En esa competencia, la final la jugarían Noruega, con 96 puntos sobre 100 posibles, y Estados Unidos, con 78.
Menos mal que el fútbol es otra cosa.
De todos modos, hay un dato no menor: en materia de bienestar, Argentina aparece por encima de los demás países latinoamericanos incluidos en el estudio. No es poco para un país acostumbrado a mirarse en el espejo de sus crisis, sus devaluaciones, sus inflaciones y sus frustraciones repetidas.
Pero el bienestar, por sí solo, no alcanza. También importa saber si esa situación es sostenible. Ahí entran en juego los llamados "superhéroes gemelos": el superávit fiscal y el resultado externo. Dicho más fácil: si al Estado le sobra algo de plata y si al país le entran más dólares de los que se le van.
Esos dos datos son claves porque muestran si una economía tiene futuro o si está viviendo por encima de sus posibilidades. Un país puede mostrar buen nivel de vida durante un tiempo, pero si gasta más de lo que recauda y pierde dólares de manera permanente, tarde o temprano la cuenta llega.
En esa segunda competencia, a Argentina le va mejor. Le gana a Cabo Verde por 48 a 47, supera a Australia por 48 a 35 y avanza hasta cuartos de final. Allí se cruza con Ghana y pierde 73 a 48. La final, en este caso, vuelve a tener a Noruega como protagonista, con 100 puntos sobre 100, frente a Holanda, que alcanza 51.
La comparación deja varias lecturas. La primera es que Argentina no está tan lejos en algunos indicadores como muchas veces se supone. La segunda es que el país todavía arrastra una enorme distancia frente a las economías más sólidas y ordenadas. La tercera es que no alcanza con tener talento, recursos naturales, buenos profesionales o tradición productiva: también hace falta sostener reglas, acumular estabilidad y transformar los equilibrios de corto plazo en desarrollo de largo plazo.
Argentina, en esta metáfora mundialista, muestra que puede competir. Tiene con qué pasar de ronda. Incluso puede ganarle a rivales importantes si se la mide por ciertos fundamentos. Pero todavía no tiene la regularidad, la profundidad ni la estabilidad de los equipos que juegan la final.
En el fútbol, un buen partido puede alcanzar para hacer historia. En la economía, no. Ahí no se gana con una jugada aislada, ni con una racha, ni con una promesa. Se gana con consistencia.
Por eso, el resultado de este Mundial Económico es una buena síntesis del momento argentino: estamos mejor de lo que muchas veces creemos en algunos aspectos, pero todavía lejos de donde deberíamos estar.
Llegar a cuartos no está mal. El problema es acostumbrarse a festejarlo como si fuera una Copa del Mundo.






