Milei no va a Washington para celebrar los 250 años de la independencia de EE.UU
03/07/2026 | 07:22Redacción Cadena 3 Rosario
-
Audio. Milei no va a Washington para celebrar los 250 años de la independencia de EE.UU
Radioinforme 3 Rosario
Hay momentos en los que conviene bajar un cambio y poner los hechos en perspectiva. La suspensión del viaje de Javier Milei a Washington, donde iba a participar de las celebraciones por los 250 años de la independencia de los Estados Unidos, merece un análisis que vaya más allá de la coyuntura. Porque detrás de esa decisión aparecen preguntas sobre la política exterior argentina, el vínculo con Donald Trump y, sobre todo, sobre el lugar que ocupa Estados Unidos en un mundo que está cambiando a gran velocidad.
Antes de entrar en ese debate, me llamó la atención escuchar algunas críticas de Axel Kicillof al alineamiento internacional del Presidente. El gobernador cuestionó la cercanía con Estados Unidos e Israel y planteó que Argentina debería priorizar la integración regional. Sin embargo, cometió un error llamativo al referirse a la presidencia pro témpore del Mercosur, confundiendo a sus autoridades. Puede parecer un detalle menor, pero cuando se discute política internacional, conocer el funcionamiento de los organismos regionales debería ser un requisito básico.
La cancelación del viaje presidencial despertó múltiples especulaciones. Me puse a averiguar y encontré dos explicaciones que, lejos de ser contradictorias, se complementan. La primera tiene que ver con la agenda doméstica. Milei atraviesa semanas decisivas para su gobierno. Las negociaciones parlamentarias, la suspensión de las PASO, el desembarco de Diego Santilli como jefe de Gabinete y las conversaciones con gobernadores ocupan hoy buena parte de su atención política.
Pero existe una segunda razón que, a mi juicio, terminó siendo determinante. El Presidente no tenía garantizada una reunión, ni siquiera un breve encuentro protocolar, con Donald Trump. Y para un dirigente que construyó buena parte de su perfil internacional sobre la relación personal con el mandatario norteamericano, viajar a Washington sin esa fotografía hubiera significado exponerse a una catarata de críticas dentro de Argentina.
No hay que olvidar que el vínculo entre Milei y Estados Unidos tuvo momentos decisivos. Durante la fuerte corrida cambiaria del año pasado, el respaldo político de la administración Trump resultó fundamental para sostener la estabilidad financiera argentina. Ese apoyo fortaleció la idea de una relación privilegiada entre ambos gobiernos. Precisamente por eso, una visita sin contacto presidencial habría sido interpretada como un enfriamiento de esa relación.
Ahora bien, esta situación también invita a reflexionar sobre el momento que atraviesa Estados Unidos. Los 250 años de su independencia encuentran a la principal potencia mundial enfrentando un problema inédito: un deterioro significativo de su imagen internacional. Ya no se trata únicamente de debates internos. Distintos estudios muestran que la reputación global de Estados Unidos cayó de manera considerable durante los últimos años.
En Argentina, por ejemplo, las encuestas reflejan una sociedad prácticamente dividida en partes iguales respecto de la imagen de Donald Trump. Hay quienes valoran su liderazgo y quienes lo rechazan profundamente. Esa grieta reproduce, de alguna manera, la polarización que caracteriza a buena parte de las democracias occidentales.
¿Por qué ocurre esto? Creo que existen al menos tres grandes razones. La primera es el giro proteccionista que impulsó Trump. Durante décadas, Estados Unidos fue el principal promotor del libre comercio internacional. Hoy ocurre exactamente lo contrario. La imposición de aranceles y las restricciones comerciales modificaron el funcionamiento de la economía global y alentaron respuestas similares en Europa y otras regiones.
Paradójicamente, esa postura choca con las propias convicciones económicas de Javier Milei. El Presidente argentino defiende un modelo de apertura comercial mucho más parecido al que Estados Unidos promovía antes de Trump que al que impulsa actualmente la Casa Blanca. Es decir, existe una afinidad política entre ambos líderes, pero también diferencias muy profundas en materia económica.
La segunda causa del desgaste internacional tiene que ver con los conflictos bélicos. Las guerras en Irak, Afganistán y, más recientemente, la escalada militar en Medio Oriente dejaron más interrogantes que certezas. Estados Unidos continúa siendo la mayor potencia militar del planeta, pero sus enormes recursos ya no garantizan éxitos políticos ni estratégicos como ocurría décadas atrás.
A eso se suma un tercer elemento igualmente importante: el endurecimiento de la política migratoria. Durante generaciones, millones de personas soñaron con llegar a Estados Unidos en busca de oportunidades. Ese sueño americano hoy aparece mucho más distante. Las restricciones para ingresar al país y el trato hacia muchos inmigrantes ilegales modificaron una parte esencial de la identidad norteamericana tal como era percibida en el resto del mundo.
Sin embargo, sería un error confundir la coyuntura con la historia. Los gobiernos pasan, los presidentes cambian y las administraciones se suceden. Los valores que dieron origen a los Estados Unidos, en cambio, siguen teniendo una enorme relevancia. La división de poderes, la organización republicana, el constitucionalismo moderno y el control institucional nacieron allí y terminaron influyendo decisivamente sobre los procesos de independencia en toda América, incluida Argentina.
Por eso creo que la discusión no debería limitarse a simpatizar o rechazar a Donald Trump, ni a evaluar si Milei viaja o no viaja a Washington. El verdadero desafío consiste en distinguir entre las decisiones circunstanciales de un gobierno y el legado institucional de un país cuya experiencia republicana marcó buena parte de la historia contemporánea.
Mañana Estados Unidos celebrará un nuevo aniversario de su independencia. Dentro de pocos días nosotros conmemoraremos el 9 de Julio y, poco después, llegará el aniversario de la Revolución Francesa. No es casualidad que julio concentre algunas de las fechas más trascendentes del pensamiento político moderno. Porque, más allá de las controversias del presente, las ideas de libertad, república y división de poderes siguen siendo pilares fundamentales sobre los cuales vale la pena seguir construyendo nuestras democracias.
Lectura rápida
¿Qué ocurrió con el viaje de Javier Milei? La suspensión del viaje a Washington para las celebraciones de la independencia de Estados Unidos.
¿Quién criticó la política exterior del Presidente? Axel Kicillof cuestionó la cercanía de Argentina con Estados Unidos e Israel.
¿Cuándo se celebra la independencia de Estados Unidos? Mañana se celebrará un nuevo aniversario de su independencia.
¿Dónde se originó el sueño americano? El sueño americano se refiere a la búsqueda de oportunidades en Estados Unidos, que hoy se percibe más distante.
¿Por qué es importante la relación entre Milei y Trump? La relación personal con Trump es clave para el perfil internacional de Milei y su gobierno.






