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Fernando Stanich: "Al poder siempre le molesta el periodismo independiente"

El presidente de Fopea analizó en Cadena 3 desde su Tucumán natal los ataques al periodismo, defendió la ética profesional, advirtió sobre los desiertos informativos y reclamó reglas para fortalecer los medios.

09/07/2026 | 19:30Redacción Cadena 3

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Fernando Stanich, presidente de Fopea, en

FOTO: Fernando Stanich, presidente de Fopea, en "La Argentina, hoy".

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  1. Audio. Fernando Stanich: "Al poder siempre le molesta el periodismo independiente"

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Desde San Miguel de Tucumán, en el marco del Día de la Independencia que se conmemora este 9 de julio, el periodista de Cadena 3 Sergio Suppo habló, en una nueva edición de "La Argentina, hoy", con el periodista tucumano Fernando Stanich, presidente del Foro de periodismo argentino (Fopea).

Sergio Suppo: ¿Qué tienen los tucumanos que ya hubo varios presidentes de Fopea nacidos en esa provincia?

Fernando Stanich: Somos inquietos y apasionados por el periodismo, al menos quienes estamos en esto.

Además de Fernando, también fue presidente Fabio Ladetto, otro importante colega de San Miguel de Tucumán. Desde diciembre tenés la responsabilidad de conducir Fopea, que, como nunca en estos años, fue, junto con sus socios, destino de ataques personales del presidente Javier Milei en distintas etapas.

Sí. Ahora está más calmado. Creo que tiene que ver con el lugar que ocupa Fopea en la comunidad periodística y en el espacio público argentino. Somos una organización de 700 periodistas en todo el país, con presencia en todas las provincias, y representamos lo que al presidente le incomoda: un periodismo de calidad, ético, que investiga, que incomoda y que no se deja manipular ni manejar. Al poder siempre le molesta que haya periodismo independiente y periodistas autónomos que mantengan la posibilidad de una contraposición frente al relato oficial.

Los socios de Fopea asumimos el compromiso de cumplir normas de ética periodística. Son principios que nos obligan a ser exactamente lo contrario de lo que el presidente suele decir de nosotros cuando nos acusa de corruptos o ensobrados.

Buscamos que haya ética y calidad en el periodismo porque como sociedad necesitamos un periodismo riguroso y sólido, que garantice la pluralidad de voces. Eso es lo que tratamos de potenciar desde Fopea mediante capacitaciones en todo el país, llevando herramientas a periodistas y estudiantes.

Fopea y el periodismo fueron objeto de ataques durante los gobiernos kirchneristas. No es algo que haya comenzado con Milei.

El peor año de ataques contra periodistas en Argentina fue 2025. El anterior que ocupaba ese lugar había sido 2013, durante el kirchnerismo, cuando avanzaban las principales causas de corrupción. Cada vez que el periodismo incomoda al poder aparecen los ataques. Con Milei sucede algo similar, aunque ahora las redes sociales amplifican cualquier mensaje agresivo y potencian el hostigamiento.

También influye la confusión entre los medios, los periodistas profesionales y las redes sociales, donde cualquiera puede expresar una opinión.

Es importante marcar esa diferencia. No todo el que está frente a un micrófono o una cámara es periodista. Hay quienes realizan un trabajo riguroso, basado en la pluralidad de voces y la investigación. Muchas veces se confunde opinar con hacer periodismo. Nosotros tratamos de establecer esa línea divisoria. En la medida en que la sociedad entienda que el periodismo es fundamental para garantizar el debate público, también comprenderá que nuestra defensa no es corporativa, sino una defensa de la pluralidad de voces.

También hay personas que ejercen el periodismo y ensucian la profesión. Es importante reconocerlo.

Siempre queda más presente la imagen de quien hace mal su trabajo y eso termina marcando una generalización. Por eso es importante hacer autocrítica. Desde Fopea la promovemos, aunque muchas veces genere reclamos. Hay que respetar siempre al entrevistado y también a la persona que es objeto de una investigación.

También es importante diferenciar el periodismo de la comunicación en general.

Hoy existen muchas más posibilidades para hacer periodismo que cuando empezamos a trabajar. Eso permitió que muchos colegas encuentren nuevos espacios laborales. Pero esas oportunidades no nos eximen de ejercer la profesión de manera responsable. La diferencia con quienes simplemente toman un micrófono es que el periodismo profesional tiene un método.

Un caso reciente fue el de Florencia Peña, quien difundió en un streaming una información falsa sobre el padre de Lionel Messi. Allí hubo una confusión entre comunicar y hacer periodismo.

Ese caso refleja muy bien el valor de la pausa y del tiempo. Hoy es fundamental salir de la lógica de la primicia. Lo menos importante es ser el primero; lo importante es informar con rigor profesional. Faltó detenerse, pensar y medir el impacto de lo que se iba a decir al aire. En general, los periodistas tenemos incorporada esa posibilidad de ponernos en el lugar del otro antes de difundir una noticia.

Cuando ocurren grandes acontecimientos o circula información dudosa, incluso los usuarios de redes terminan recurriendo a los medios y periodistas confiables.

Durante la pandemia la sociedad buscaba verificar lo que circulaba en redes a través de los medios. No fue casual que, junto con médicos, enfermeros y policías, el periodismo fuera considerado una actividad esencial, porque brindaba información de calidad para evitar que la sociedad entrara en pánico.

No hay periodismo posible sin libertades públicas. La libertad de expresión es esencial para la democracia.

La libertad de expresión garantiza que la sociedad pueda ejercer otros derechos, como votar informada y acceder a información de calidad. No es un privilegio para los periodistas; es una garantía de convivencia democrática y permite que la ciudadanía conozca lo que sucede a su alrededor. Eso muchas veces incomoda al poder.

Fopea realizó un relevamiento sobre los llamados "desiertos informativos". ¿Cómo describiría ese mapa?

El 75% del territorio argentino está dentro de un desierto o semidesierto informativo. Con esa metáfora buscamos mostrar que en gran parte del país no existen medios independientes que produzcan información local. Las comunidades consumen noticias de las grandes ciudades, pero no cuentan con periodistas ni medios que informen sobre lo que ocurre en su propio lugar.

¿Por qué se produjo esa desaparición de medios en ciudades medianas y pequeñas?

Hay varios factores. La crisis de la industria periodística y el cambio en los hábitos de consumo hicieron que la publicidad migrara hacia otras plataformas. Eso volvió muy difícil sostener medios privados independientes del poder local. En muchos lugares puede existir una radio municipal que reproduzca el discurso oficial, pero eso no garantiza pluralidad de voces ni acceso a información pública. Es fundamental que existan medios privados sostenibles. Este panorama también muestra la necesidad de discutir leyes que establezcan un reparto equitativo de la publicidad oficial. Hay experiencias internacionales con organismos independientes que distribuyen esa pauta de manera transparente y eso permite que existan medios locales con autonomía económica.

Se instaló con fuerza el discurso, la idea, de acusar a los periodistas de decir lo que el gobierno quiere en función de la pauta oficial, lo que nos convertiría en prostitutas del poder, que obviamente no lo somos.

La pauta no es para el periodista, sino para el sostenimiento económico del medio. La Libertad Avanza fue muy eficiente al instalar la idea de que la pauta existe para que los periodistas estén ensobrados. Ese mensaje debe discutirse. La autonomía de los periodistas debe defenderse y la discusión sobre la pauta corresponde a las empresas periodísticas.

Tampoco se puede vivir únicamente de la pauta. Hace falta que el sector privado comprenda la importancia del periodismo.

Coincido plenamente. Muchos empresarios sostienen que no publicitan en medios locales porque consideran que están condicionados por el poder político. Otros dicen que prefieren invertir en medios nacionales. Allí hace falta una reflexión de la dirigencia empresarial. Las empresas necesitan seguridad jurídica y para eso resultan indispensables la libertad de expresión y la existencia de medios fuertes e independientes del poder local.

Debería ser un círculo virtuoso, y no vicioso. Los periodistas no le dicen a la gente qué pensar; le ofrecen información para que pueda tomar decisiones.

Exactamente. Muchas veces ese argumento se utiliza para justificar la falta de inversión publicitaria en los medios, y eso deja a periodistas y empresas periodísticas mucho más expuestos frente al discurso oficial.

El programa termina siempre con una recomendación cultural. ¿Qué libro recomienda?

Siempre recomiendo uno que leí hace muchísimo tiempo y que vuelvo a mencionar ahora, cuando todos tenemos poco tiempo para leer: Tokyo Blues, de Haruki Murakami. Es una novela de ficción extraordinaria.

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