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Los hábitos en la mediana edad podrían predecir la longevidad

Un estudio de la Universidad de Stanford reveló que comportamientos como el movimiento y el sueño en la mediana edad pueden predecir la esperanza de vida de los peces, sugiriendo patrones similares en humanos.

26/03/2026 | 16:28Redacción Cadena 3

Los hábitos en la mediana edad pueden predecir la longevidad

FOTO: Los hábitos en la mediana edad pueden predecir la longevidad

Un reciente estudio de la Universidad de Stanford concluyó que los hábitos cotidianos de los animales en su mediana edad pueden ofrecer pistas sobre su longevidad. Los investigadores observaron el comportamiento de peces a lo largo de sus vidas, encontrando que actividades simples, como el movimiento y el sueño, son indicadores clave de la esperanza de vida.

Los peces que se mantenían activos y dormían principalmente de noche tendían a vivir más tiempo, mientras que aquellos que mostraban signos de desaceleración en su actividad lo hacían en un periodo más corto. Este hallazgo contradice la noción de que el envejecimiento es un proceso gradual, revelando que en realidad ocurre en saltos repentinos entre diferentes etapas.

El estudio fue realizado bajo el apoyo de la Knight Initiative for Brain Resilience en el Wu Tsai Neurosciences Institute de Stanford. Los investigadores monitorearon continuamente a un grupo de peces de corta vida para entender cómo sus comportamientos se relacionan con el envejecimiento.

A pesar de compartir genética y vivir en condiciones controladas, los peces mostraron diferencias significativas en su envejecimiento. Desde la juventud, se pudieron observar variaciones en sus patrones de nado y descanso, lo suficientemente marcadas como para predecir su longevidad futura.

Si bien el estudio se centró en peces, los resultados sugieren que el seguimiento de comportamientos diarios sutiles, como el movimiento y el sueño, podría proporcionar información valiosa sobre cómo se desarrolla el envejecimiento en los humanos. Este enfoque podría ser facilitado por dispositivos portátiles que registran estos hábitos.

La investigación fue publicada en la revista Science el 12 de marzo de 2026, y estuvo liderada por los becarios postdoctorales de Wu Tsai Neuro, Claire Bedbrook y Ravi Nath. Este trabajo fue el resultado de una colaboración entre los laboratorios de la genetista Anne Brunet y el bioingeniero Karl Deisseroth, quienes son los autores principales del estudio.

Seguimiento del envejecimiento en tiempo real

La mayoría de las investigaciones sobre el envejecimiento comparan animales jóvenes con otros más viejos. Aunque este enfoque es útil, puede pasar por alto cómo se desarrolla el envejecimiento dentro de un mismo individuo con el tiempo. Bedbrook y Nath decidieron seguir el envejecimiento de manera continua a lo largo de toda la vida de los peces, utilizando la especie killifish turquesa africano, que tiene una esperanza de vida de solo cuatro a ocho meses.

El equipo diseñó un sistema automatizado donde cada pez vivía en su propio tanque, bajo vigilancia constante de cámaras. Este dispositivo registró cada momento de la vida de los animales, permitiendo un análisis exhaustivo de sus patrones de movimiento y descanso. En total, se siguieron 81 peces y se recopilaron miles de millones de fotogramas de video.

Los investigadores identificaron 100 "sílabas conductuales" distintas, que son acciones cortas y repetitivas que forman los elementos básicos de cómo los peces se mueven y descansan. "El comportamiento es un indicador integrado que refleja lo que sucede en el cerebro y el cuerpo", afirmó Brunet.

Con este registro detallado, los investigadores formularon nuevas preguntas: ¿Cuándo comienzan a envejecer los individuos de manera diferente? ¿Qué rasgos tempranos definen esos caminos? ¿Y puede el comportamiento por sí solo predecir la longevidad?

Señales tempranas de longevidad

Uno de los descubrimientos más sorprendentes fue que los caminos de envejecimiento comienzan a divergir mucho antes de lo esperado. Tras seguir a cada pez durante toda su vida, el equipo agrupó a los peces según su longevidad y luego retrocedió para identificar cuándo aparecieron por primera vez las diferencias conductuales. Se encontró que, a principios de la mediana edad (entre 70 y 100 días), los peces que vivirían más o menos tiempo ya mostraban comportamientos distintos.

Los patrones de sueño se destacaron como un factor clave. Los peces que tenían vidas más cortas tendían a dormir no solo de noche, sino también durante el día. En contraste, los que vivieron más tiempo dormían mayormente por la noche. Los niveles de actividad también jugaron un papel importante, con los peces de trayectorias de mayor longevidad nadando más vigorosamente y alcanzando velocidades más altas.

Importante es que estas diferencias conductuales fueron predictivas, no solo descriptivas. Usando modelos de aprendizaje automático, los investigadores demostraron que solo unos pocos días de datos conductuales de peces de mediana edad eran suficientes para estimar su esperanza de vida.

El envejecimiento ocurre en etapas distintas

El estudio también reveló que el envejecimiento no avanza de manera lenta y constante. En cambio, la mayoría de los peces experimentaron de dos a seis cambios rápidos en su comportamiento, cada uno de los cuales duró solo unos días. Estos cambios fueron seguidos de períodos de estabilidad que duraron semanas. Generalmente, los peces avanzaron a través de estas etapas en secuencia, en lugar de alternar entre ellas.

La investigación sugiere que el envejecimiento podría implicar largos períodos de estabilidad interrumpidos por cambios breves y rápidos, comparando este proceso con una torre de Jenga, donde muchos bloques pueden ser retirados sin efecto hasta que un cambio crítico desencadena un deslizamiento repentino.

Para explorar la biología detrás de estos patrones, el equipo examinó la actividad génica en ocho órganos en una etapa en la que el comportamiento podía predecir de manera confiable la longevidad. Se encontraron diferencias notables en el hígado, donde los genes relacionados con la producción de proteínas y el mantenimiento celular eran más activos en los peces con vidas más cortas.

El comportamiento como ventana al envejecimiento

Los investigadores concluyeron que el comportamiento es un indicador extremadamente sensible del envejecimiento. Esta sensibilidad se evidencia en muchos aspectos de la vida diaria, especialmente en el sueño. En los humanos, la calidad del sueño y los ciclos de sueño-vigilia suelen declinar con la edad, y estos cambios están relacionados con el deterioro cognitivo y enfermedades neurodegenerativas.

Los investigadores planean explorar si los caminos de envejecimiento pueden ser alterados mediante estrategias específicas, incluidas modificaciones dietéticas y intervenciones genéticas que puedan influir en el ritmo del envejecimiento. Además, Bedbrook expresó su interés en trasladar este estudio a entornos más naturales, donde los animales puedan interactuar socialmente y experimentar condiciones más realistas.

En resumen, este estudio abre nuevas posibilidades para entender la variabilidad del envejecimiento y encontrar formas de promover vidas más saludables y prolongadas.

Lectura rápida

¿Qué reveló el estudio?
Los hábitos de movimiento y sueño en peces pueden predecir su longevidad.

¿Quién llevó a cabo la investigación?
La investigación fue realizada por un equipo de la Universidad de Stanford.

¿Cuándo fue publicada la investigación?
El estudio fue publicado en Science el 12 de marzo de 2026.

¿Dónde se realizó el estudio?
Se llevó a cabo en el Wu Tsai Neurosciences Institute de Stanford.

¿Por qué es importante el estudio?
Los hallazgos sugieren que el seguimiento de comportamientos podría proporcionar información sobre el envejecimiento en humanos.

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