Investigadores del CONICET identifican marcadores moleculares para prevenir el hígado graso severo
Científicos del CONICET desarrollaron una herramienta que permite identificar subtipos de hígado graso. Este avance busca facilitar diagnósticos y tratamientos más personalizados para quienes enfrentan riesgos de complicaciones y mortalidad.
La esteatosis hepática, comúnmente conocida como hígado graso, presenta una prevalencia del 30 por ciento en la población adulta a nivel mundial. Esta condición, que implica un depósito anormal de grasa en el hígado, se asocia con diversas comorbilidades, incluyendo hipertensión arterial, obesidad, diabetes tipo 2 y dislipidemia.
Recientemente, un equipo de científicos del CONICET reveló que existen diferentes subtipos de hígado graso, cada uno con distintos niveles de severidad. Para ello, desarrollaron una herramienta que, a través de análisis de sangre, permite reconocer estos subtipos de manera temprana, facilitando diagnósticos y tratamientos personalizados. Este avance fue publicado en la revista GUT, de la Sociedad Británica de Gastroenterología.
La investigadora Silvia Sookoian, quien forma parte del estudio y trabaja en el CENITRES de la Universidad Maimónides, explicó que históricamente, la evaluación de la esteatosis hepática se limitaba a medir el daño local, como la cantidad de grasa acumulada o la fibrosis hepática. Sin embargo, su investigación demuestra que esta enfermedad tiene manifestaciones en otros órganos, lo que aumenta el riesgo de complicaciones cardiovasculares y cáncer.
La heterogeneidad clínica de la enfermedad se origina por la existencia de diferentes subtipos moleculares, que presentan distintas trayectorias en cuanto a la severidad. "Precisamente eso es lo que estudiamos en esta investigación y desarrollamos una herramienta basada en el análisis de sangre para conectar la disfunción metabólica del hígado con el riesgo de vida sistémico", destacó Sookoian.
Los autores del estudio sugieren que la MASLD (esteatosis hepática asociada a disfunción metabólica) y la MASH (esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica), su forma más agresiva, no son entidades únicas, sino enfermedades heterogéneas en su presentación clínica y en los mecanismos que rigen su severidad y progresión.
¿Cómo se logró este avance?
El equipo utilizó una técnica denominada proteómica, que permite medir miles de proteínas en sangre simultáneamente. Los datos obtenidos se contrastaron con análisis estadísticos avanzados y una extensa serie de datos clínicos de aproximadamente 500 mil personas del Biobanco del Reino Unido.
Los resultados mostraron que los subtipos más agresivos presentan tasas de mortalidad elevadas, mayormente asociadas a tumores y enfermedades cardíacas, según indicó el investigador Carlos Pirola, también autor del estudio.
Además, se evidenció una notable diferencia en la manifestación de la enfermedad entre sexos, un fenómeno conocido como dimorfismo sexual. En los subgrupos de alto riesgo, se observó que el 50 por ciento de las mujeres presentaba fibrosis hepática avanzada, en comparación con solo el 20 por ciento de los hombres.
Desarrollo y validación del Índice PS4
Para establecer un vínculo entre la disfunción metabólica del hígado y el riesgo sistémico, los investigadores desarrollaron el índice PS4, que se basa en los niveles de cuatro proteínas específicas en sangre. Este índice se diferencia de los métodos tradicionales, ya que actúa como un informador biológico dinámico, midiendo el estrés metabólico y la integridad vascular.
El trabajo apunta a una transición desde el examen aislado del hígado hacia un diagnóstico integral de las enfermedades asociadas al Síndrome Metabólico, facilitando la prevención de la progresión y la intervención temprana. "Esta investigación permite personalizar los tratamientos y el seguimiento de posibles complicaciones", concluyó Sookoian.
También participó en el estudio Luis Diambra, investigador del CENEXA, CONICET-UNLP.
Lectura rápida
¿Qué se identificó?
Se identificaron marcadores moleculares que permiten anticipar formas graves de hígado graso.
¿Quiénes realizaron el estudio?
Investigadores del CONICET, incluyendo a Silvia Sookoian y Carlos Pirola.
¿Cuándo fue publicado?
El estudio fue publicado el 21 de agosto de 2026.
¿Dónde se publicó?
En la revista GUT, de la Sociedad Británica de Gastroenterología.
¿Por qué es relevante?
Permite diagnósticos y tratamientos más personalizados para quienes enfrentan riesgos de complicaciones por hígado graso.





