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Con 13 años es la única cordobesa entre los premiados de un concurso de la Fundación Gabo

Victoria Boasso Oliva, con solo 13 años, se destaca tras ganar un premio internacional por su cuento 'La semilla del lapacho rosado'. Su historia inspira a jóvenes escritores a seguir sus sueños.

20/08/2026 | 19:42Redacción Cadena 3

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Con 13 años es la única cordobesa entre los premiados de un concurso de la Fundación Gabo

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  1. Audio. Victoria, escribió un cuento ganador de la Fundación Gabriel García Márquez

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Victoria Boasso Oliva tiene 13 años, una biblioteca llena de historias y ahora también un premio internacional que reconoce su talento y, sobre todo, su imaginación. Su cuento “La semilla del lapacho rosado” fue elegido entre más de 2.000 trabajos provenientes de 18 países, en la tercera edición de un concurso impulsado por la Fundación Gabo, institución vinculada al legado del escritor y Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez.

“Nunca había participado en ningún concurso. Había escrito muchas cosas, pero nunca las había terminado concretamente. Este concurso fue como la oportunidad de hacer algo y armarlo bien”, contó Vicky al recordar cómo comenzó esta aventura.

La joven escritora se enteró de la convocatoria a través de sus padres, Lucrecia y Federico, quienes la alentaron a participar. La experiencia terminó convirtiéndose en mucho más que un concurso: fue el impulso que necesitaba para transformar sus ideas en una historia terminada y descubrir que quería seguir escribiendo.

En “La semilla del lapacho rosado”, Vicky imagina un futuro atravesado por la tecnología, pero también por el vínculo con la naturaleza, la familia y la imaginación. Esos elementos, justamente, aparecen como algunas de las claves que pudieron haber distinguido su relato.

“Creo que fue un conjunto de muchas cosas, tanto los libros que he leído, que me han dado ideas, como mi vida misma, que me va dando esas ideas para escribir”, explicó.

Una familia que acompaña

Detrás de la pasión de Vicky por los libros hay también una familia que decidió acompañarla de manera activa. Lucrecia y Federico procuran poner límites al uso de los dispositivos electrónicos y preservar espacios para la lectura, el diálogo y también el aburrimiento.

“No tenemos nada contra el celular”, explicó Lucrecia. “Usamos controles parentales y vamos regulando un poco ese tema”, agregó.

Para ella, el desafío no consiste solamente en limitar el tiempo frente a las pantallas, sino en que los chicos encuentren otras formas de entretenimiento y aprendizaje.

“Hay tiempo para el resto. Si no, nos pasa a los adultos también, que nos lleva por encima la tecnología, nos distraemos y vamos leyendo cada vez menos”, reflexionó.

La estrategia familiar comenzó mucho antes de que Vicky se convirtiera en lectora. Cuando era más chica, sus padres la llevaron a una librería para que pudiera elegir libros y descubrir qué historias despertaban su interés. Al principio, la respuesta era contundente: “No los voy a leer”. Pero con el tiempo, los libros empezaron a ocupar un lugar central.

Hoy, incluso, existe una suerte de complicidad literaria entre madre e hija. Lucrecia busca libros para Vicky y, a su vez, Vicky le recomienda lecturas que quisiera compartir con ella.

“La mayoría de los libros que he leído, mi mamá me los ha ido buscando y me ha dicho: ‘¿Qué te parece leer esto?’. A veces yo estaba negada a leer algunos, pero ella me los terminaba comprando y me decía: ‘Leelos’. Y los leo y me terminan encantando”, relató Vicky.

Los clásicos como puerta de entrada

La joven se reconoce especialmente atraída por los clásicos. Entre sus autoras favoritas está Lucy Maud Montgomery, conocida principalmente por Ana de Tejas Verdes. También disfruta de Mujercitas, de Louisa May Alcott, y de otras historias que, aunque fueron escritas hace décadas, continúan encontrando nuevos lectores.

“Me encanta porque su forma de escribir para mí me transporta mucho al mundo que ella trata de transmitir en sus obras”, dijo sobre Montgomery.

Su recomendación para otros adolescentes que quieran empezar a leer es clara: Ana de Tejas Verdes. Vicky incluso tiene la saga completa, compuesta por nueve libros.

Para Lucrecia, el acompañamiento de los adultos es fundamental. “Hay que darles esos momentos de que se encuentren también con el libro, hacerles preguntas y que los adultos lean un poquito también”, sostuvo.

Una puerta hacia nuevas historias

El reconocimiento internacional no parece haber cerrado un ciclo para Vicky, sino todo lo contrario. La adolescente asegura que el concurso funcionó como “una puerta” para continuar escribiendo.

Ya tiene nuevas ideas dando vueltas y un objetivo más ambicioso: pasar del cuento a una novela.

“Me gustaría ir más allá de un cuento y escribir algo más complejo como una novela”, contó. Por ahora, imagina que podría tratarse de una historia de aventuras, aunque reconoce que todavía no tiene completamente definido el argumento.

Sus amigos recibieron la noticia del premio con sorpresa y felicitaciones. Algunos incluso le dijeron que ellos no podrían escribir algo así. Vicky, sin embargo, no está tan segura.

“Pueden. No sé si es que no quieren o no se les ha presentado la oportunidad”, respondió.

Quizás allí esté una de las claves de su propia historia: la oportunidad de animarse a terminar aquello que alguna vez había quedado a medio camino.

Mientras se prepara para cumplir 14 años, Vicky ya tiene un premio internacional, un viaje a Colombia y varias historias esperando ser llevadas al papel. Pero, sobre todo, conserva intacto el entusiasmo de una lectora que descubrió que también quiere convertirse en escritora.

Y, entre libros, lapachos y mundos imaginados, parece haber encontrado su propia manera de contar el futuro.

Lectura rápida

¿Quién es Victoria Boasso Oliva?
Es una joven escritora de 13 años que ganó un premio internacional por su cuento “La semilla del lapacho rosado”.

¿Qué concurso ganó?
Ganó un concurso internacional impulsado por la Fundación Gabo, el cual recibió más de 2.000 trabajos de 18 países.

¿Cómo se enteró del concurso?
Se enteró a través de sus padres, Lucrecia y Federico, quienes la alentaron a participar.

¿Cuál es su objetivo tras el premio?
Su objetivo es pasar de escribir cuentos a escribir una novela más compleja.

¿Qué autores le gustan?
Sus autoras favoritas incluyen a Lucy Maud Montgomery y Louisa May Alcott, destacando “Ana de Tejas Verdes” como su recomendación para otros adolescentes.

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