La campaña del 2027 empieza en el Festival de Jesús María 2026
12/01/2026 | 13:58Redacción Cadena 3
Decir que la campaña del 2027 empieza en Jesús María 2026 suena exagerado. Pero no tanto. No estamos formalmente en clima electoral, es cierto, pero las decisiones que ya se están tomando y los movimientos que empiezan a verse tienen menos que ver con el presente y mucho más con las elecciones provinciales del año próximo. Y esas elecciones, aunque al ciudadano común todavía le parezcan lejanas, ya están condicionando el aquí y ahora de la política.
Las conductas de los dirigentes —sobre todo de quienes gobiernan— no se explican sin ese horizonte. Javier Milei, por ejemplo, resolvió competir en varias de las principales provincias del país como una suerte de antesala de la contienda nacional de octubre del año que viene. Muchas elecciones provinciales se concentrarán en la primera mitad de 2027, entre ellas Córdoba y Santa Fe, donde el Presidente pretende tener candidatos propios para enfrentar a gobernadores que irán por la reelección, como Martín Llaryora y Maximiliano Pullaro.
En ese contexto se entiende la visita de Milei este viernes a Jesús María. No es un viaje más ni una postal folklórica. Es parte de una estrategia: hacer más frecuentes los acercamientos a distritos donde el Presidente no suele mostrarse. Milei no es un mandatario particularmente federal en términos de agenda territorial. Viaja poco por el interior y, cuando lo hace, suele limitarse a eventos cerrados. Sin embargo, algunas excepciones recientes empiezan a marcar una tendencia distinta.
Lo vimos a fines del año pasado en la ciudad de Córdoba, con una recorrida por Nueva Córdoba y contacto directo con su militancia. Ahora, en Jesús María, el esquema es similar, aunque con un público más amplio y entradas agotadas. Si hay protestas —si las hay— probablemente no estén dentro del predio. Milei viene a tomar contacto con un electorado que lo acompañó de manera contundente y a consolidar un vínculo político que mira claramente al 2027.
Ese mensaje no pasó desapercibido en el Centro Cívico. En la gobernación de Córdoba hace tiempo que se interpreta esta avanzada como una señal de alerta. Por eso Llaryora empezó a mover fichas: reposicionamiento de dirigentes, mayor visibilidad de áreas sensibles y un esfuerzo evidente por mejorar la performance de gestión, tanto provincial como municipal.
Los nombres se repiten: Miguel Siciliano, Marcelo Rodio, Nadia Fernández. En particular, la Fuerza Policial Antinarcotráfico, históricamente de bajo perfil informativo, pasó en pocos días a ocupar un lugar central en la agenda pública. No es casualidad. La seguridad es una de las principales preocupaciones sociales y la Provincia quiere mostrar que tiene política, decisión y resultados frente a ese problema.
Este relanzamiento también tiene su traducción digital. Basta recorrer Instagram y otras redes para advertir un fenómeno llamativo: influencers cordobesistas adoptando el mismo tono confrontativo, agresivo y descontracturado que durante años fue patrimonio casi exclusivo de los libertarios. Lenguaje fuerte, mensajes directos, apelación a públicos jóvenes. Una disputa que ya no se libra solo en actos o gestiones, sino también en el terreno simbólico de las redes.
Allí aparece otra línea de conflicto: los festivales. Milei llegará a Jesús María después de haber criticado duramente, no hace mucho, los eventos culturales subsidiados por el Estado. La Provincia, en cambio, defiende esa inversión como motor económico para pueblos y regiones enteras. Ese choque discursivo ya empezó a ser explotado políticamente y promete escalar.
Queda una pregunta incómoda flotando: ¿Cuánto cuesta esta guerra digital? ¿Es espontánea o financiada? ¿De un lado y del otro? Y otra más profunda todavía: ¿está pensando Llaryora en algo más que la defensa provincial? ¿Hay, en el fondo, una idea de reorganización más amplia del peronismo, como alguna vez imaginó José Manuel de la Sota?
Por ahora, el gesto inmediato será observar si el gobernador recibe o no a Milei. No está previsto oficialmente, aunque podría ocurrir. Las relaciones no atraviesan su mejor momento y ese detalle, menor en apariencia, será otro mensaje político.
Jesús María no es solo un festival. Este año, también es un escenario. Y lo que se juega allí excede largamente una noche de verano.





