El canje que negocian los gobernadores con Santilli
La foto en Casa Rosada abrió una negociación más profunda: las provincias quieren recursos, pero también reglas claras para el calendario electoral.
01/07/2026 | 13:14Redacción Cadena 3
Tras la primera reunión política con Diego Santilli, lo que empezó a discutirse en la Casa Rosada es bastante más concreto: plata, cargos y elecciones.
Santilli llegó a la jefatura de Gabinete con una ventaja que no tenían otros funcionarios libertarios: conoce a los gobernadores, habla su idioma y tiene una trayectoria política larga, primero en el menemismo y después en el PRO. Por eso, cuando los convocó para acompañarlo en su asunción, muchos aceptaron. Algunos incluso volvieron a la Casa Rosada después de bastante tiempo.
El mensaje de Santilli fue el de un relanzamiento: reabrir el diálogo, ordenar la agenda legislativa y mostrarse disponible para las necesidades de las provincias. La respuesta de los gobernadores fue inmediata: necesitan fondos.
No necesariamente porque la Nación haya decidido girarles menos dinero de manera discrecional. La coparticipación federal es automática. El problema es que, si cae la recaudación, también caen los recursos que reciben las provincias. Y los gobernadores llegan a esta conversación con varios meses de deterioro en sus cuentas, con obras frenadas, reclamos salariales y una campaña electoral que empieza a asomar.
Ahí aparece el primer canje: apoyo legislativo a cambio de financiamiento, obras, ATN o algún mecanismo que alivie las cajas provinciales. Eso no se resuelve en una foto grupal. Se negocia uno por uno, provincia por provincia, gobernador por gobernador.
/Inicio Código Embebido/
Cambios en el Gobierno. Santilli juró como jefe de Gabinete, con la presencia de Adorni y gobernadores
El Presidente encabezó la ceremonia en la Casa Rosada. Asistieron 14 gobernadores y referentes del PRO. Santilli reemplaza a Manuel Adorni en la Jefatura de Gabinete.
/Fin Código Embebido/
Pero la discusión de fondo es otra. Lo que los mandatarios provinciales quieren saber es si el Gobierno nacional va a competir contra ellos en sus distritos o si va a facilitarles el camino hacia la reelección. Y, a cambio, si ellos estarán dispuestos a facilitar la reelección de Javier Milei en octubre de 2027.
Ese es el verdadero plan canje.
En el oficialismo nacional conviven miradas distintas. Una línea, más pragmática, entiende que puede ser conveniente garantizar acuerdos con gobernadores como Raúl Jalil, Osvaldo Jaldo, Gustavo Sáenz o Alfredo Cornejo. La lógica es simple: si esos mandatarios aseguran gobernabilidad, votos en el Congreso y respaldo territorial, la Casa Rosada podría evitar una confrontación directa en sus provincias.
El caso de Mendoza es ilustrativo. Cornejo no puede ser reelecto y deberá impulsar un sucesor. Para los libertarios, la tentación puede ser competir con un candidato propio fuerte, como Luis Petri. Para el radicalismo mendocino, en cambio, la clave es conservar el control provincial sin que La Libertad Avanza le fracture el electorado.
La otra mirada, más dura, aparece cerca de Karina Milei. Allí creen que algunas provincias deben ser usadas como anticipo del resultado nacional. No sólo para acompañar: también para competir, medir fuerza y construir poder propio.
/Inicio Código Embebido/
3x1=4. Santilli empezó con una señal: Milei 2027
Santilli todavía no asumió formalmente como jefe de Gabinete, pero ya empezó a ejercer. Y lo hizo con una señal política muy concreta: trabaja para la reelección del Presidente.
/Fin Código Embebido/
Por eso Córdoba y Santa Fe importan tanto. No son dos provincias más. Son, después de Buenos Aires, dos de los distritos electorales más relevantes del país. En Córdoba, Martín Llaryora buscará llegar fortalecido a 2027. En Santa Fe, Maximiliano Pullaro quedó habilitado para intentar la reelección. Ambos necesitan saber si la Casa Rosada irá de frente contra ellos o si aceptará algún entendimiento.
Para Llaryora y Pullaro, la diferencia es enorme. No es lo mismo enfrentar a un candidato libertario de peso que competir contra postulantes de segundo nivel o contra una oposición dividida. Esa ingeniería electoral ya fue usada otras veces en la Argentina. La novedad es que ahora la discusión se da dentro del relanzamiento del Gobierno nacional y con Santilli como interlocutor privilegiado.
El nuevo jefe de Gabinete no sólo debe ordenar la gestión después de la salida de Adorni. También debe administrar una conversación compleja con los gobernadores: cuánto dinero puede aparecer, qué cargos se pueden negociar, qué leyes se pueden votar y qué mapa electoral se puede diseñar.
La foto de ayer mostró respaldo político. Pero la política real empieza después de la foto. Y lo que viene no es una mesa de cortesía: es una negociación de poder.
Los gobernadores no fueron a la Casa Rosada sólo a saludar a Santilli. Fueron a preguntar cuánto vale acompañar al Gobierno. Y el Gobierno, a su vez, empezó a calcular cuánto le cuesta no pelearse con quienes pueden ser decisivos para la reelección de Milei.






