La "nueva época" de Rosario y un escenario de alto voltaje político
Milei, Pullaro y Javkin encabezan el acto por el 20 de junio en la ciudad. El Presidente llega con Karina, Adorni y parte del Gabinete. Villarruel juega su partido. La fiesta popular y Abel Pintos.
19/06/2026 | 19:08Redacción Cadena 3
Rosario es este sábado el epicentro político de la Argentina. El Día de la Bandera vuelve a reunir en el Monumento Nacional al presidente Javier Milei, al gobernador Maximiliano Pullaro y al intendente Pablo Javkin en una escena institucional que, lejos de agotarse en el protocolo, tendrá una fuerte carga política.
Milei llegará por segunda vez desde que asumió la Presidencia para jerarquizar el acto central del 20 de junio, tal como ocurrió en 2024. Pero esta vez el contexto es diferente. La ciudad exhibe una recuperación en los indicadores de violencia y seguridad que Nación, Provincia y Municipio reivindican como resultado de una estrategia compartida.

La escena nacional está profundamente atravesada por dos cuestiones. La primera es el inexplicable Caso Adorni. El Presidente se esfuerza por mostrar respaldo político en momentos en que el oficialismo enfrenta una crisis que golpea uno de sus principales discursos: la lucha contra la corrupción, la "casta" y los privilegios de la "vieja" política.
Este viernes, con la designación acordada entre Milei y Adorni de Adrián Ravier como nuevo vocero -rol que el JDG seguía ejerciendo-, el Gobierno quiere generar una nueva barrera de contención.
Los próximos quince días aparecen como decisivos. El Congreso se encamina hacia una discusión que puede derivar en un hecho político de enorme magnitud, con una eventual moción de censura contra el jefe de Gabinete y la posibilidad de una interpelación que marcaría un precedente institucional inédito. El jefe de Gabinete se juega su lugar hora a hora.
Por eso la presencia de Javier y Karina Milei, Manuel Adorni, Luis Caputo, Patricia Bullrich y otras figuras del gabinete buscará transmitir una imagen de cohesión interna en medio de la tormenta.
La segunda tensión atraviesa la relación entre Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel. Sin reconciliación posible, los caminos separados parecen consolidarse y la alejan cada vez más del entorno presidencial.
Sin embargo, en Santa Fe es un secreto a voces que la organización local no la dejará sin lugar. Es una cuestión institucional, no de preferencias políticas.
Pero Villarruel juega su propio juego. Y en sostener su imagen y su figura encuentra una de sus principales fortalezas. El daño a Milei podría ser electoral si decide competir. Así como genera rechazo en sectores ubicados en las antípodas ideológicas, también conserva adhesiones profundas. Basta observar lo que ocurre en Expoagro, Agroactiva o en actividades vinculadas a las fuerzas de seguridad y las Fuerzas Armadas.
Si fuera candidata en soledad, incluso una elección modesta podría restarle entre cuatro y cinco puntos al oficialismo nacional. Y si terminara integrando una construcción política más amplia, el impacto también podría ser significativo.
La jornada tampoco estará exenta de expresiones opositoras. Dirigentes gremiales, sectores políticos enfrentados al Gobierno nacional y parte del espectro universitario preparan concentraciones y actividades que buscarán hacerse visibles en los alrededores del acto oficial. Será otra de las postales de un día atravesado por la política.
El camino de la paz
Si hay un punto en el que Nación y Provincia no confrontan es en la política de seguridad y criminalidad que Pullaro y Bullrich alinearon hace tiempo. Podrán disputar quién hizo más o quién llegó primero. Pero la notoria baja de homicidios, el fortalecimiento de los espectáculos masivos, la preparación de los Juegos Odesur y la reactivación de obras de infraestructura acompañan ese proceso.
Muchas de esas inversiones tienen sello santafesino. La compra de móviles para fuerzas federales, el financiamiento de hoteles para agentes afectados al Plan Bandera y gran parte del soporte logístico fueron afrontados por la Provincia. Salvo los salarios.
Tanto Milei como Pullaro y Javkin enarbolan una misma máxima: sin paz, nada es posible.
Rosario atravesó más de una década marcada por la escena criminal y políticas nacionales que, por los resultados, fueron erráticas, insuficientes o cómplices. Pero la sensación más agobiante es de soledad ante un problema de magnitud regional como la violencia asociada al narcotráfico. Nadie sostiene que el problema esté resuelto. Pero tampoco puede negarse que existe un escenario diferente y que los indicadores objetivos muestran una tendencia distinta. La batalla sigue siendo diaria y permanente. El caso del policía federal Manfredi es un claro ejemplo de que hay territorios donde dominan organizaciones barriales.
La ciudad espera una celebración de ocho horas. Habrá acto central, fiesta popular, asadores, propuestas culturales y un cierre musical a cargo de Abel Pintos, previsto para las 16.30 durante el encendido de las nuevas luces del Monumento.
Si el tiempo acompaña, el movimiento de personas puede convertirse en uno de los más importantes de los últimos años. Una postal comparable con las grandes convocatorias protagonizadas por Nicki Nicole, Juan Carlos Baglietto o Fito Páez. Todo en la antesala de los Juegos Odesur.
"Sin paz no hay nada", repiten quienes integran las distintas administraciones.
Con una baja superior al 60 por ciento en los homicidios respecto de los peores años recientes, Pullaro afianza su liderazgo dentro de la Casa Gris y de Unidos. Javkin también encontró allí uno de los principales ejes para abocarse a sus competencias y enderezar su gestión e imagen. En 2020, 2021 y 2022 repitió públicamente -casi en soledad- que las cárceles se habían transformado en una suerte de "home office" para las organizaciones criminales. El tiempo, entienden cerca suyo, terminó validando buena parte de aquel diagnóstico. La reciente indagatoria a la ex interventora del Servicio Penitenciario Federal de Alberto Fernández, María Laura Garrigós de Rébori, es una muestra cabal.
En ese sentido, no pasó desapercibido lo que dijo el fiscal Pablo Socca esta semana. Dijo dos cosas:
1) Que darle más poder a la Policía no es lineal con hechos de violencia institucional. "No hay que generalizar. Yo estoy convencido de que la mayoría de los policías son buenos. Al punto que esta investigación la hice con Asuntos Internos. No depende del poder que tenga la Policía, sí más de cómo son ellos, su moral y ética", definió en Cadena 3.
2) Que "ha disminuido drásticamente la cantidad de delitos ordenados desde la cárcel. Hace dos o tres años era un caos reinante lo que sucedía en el Servicio Penitenciario". Socca investigó durante años a numerosas bandas criminales de alto nivel de violencia. Y todos los casos lo llevaron a probar cómo todo se ordenaba, planificaba o intermediaba tras las rejas.
Su palabra refrenda que se produjo un quiebre. Lo que no se puede decir es que sea un fiscal cercano al oficialismo. Por el contrario, acaba de imputar a diez policías provinciales acusados de fraguar un operativo para encubrir que casi matan a un hombre al prenderlo fuego, un hecho que pone en crisis el control político de la fuerza. Y en los pasillos del Centro de Justicia Penal algunos, por lo bajo, lo ubican en el centro de una investigación inquietante. Nadie lo confirma. "Habladurías", diría el analista Carlos Pagni en sus famosas editoriales de los lunes.
Las afirmaciones de Socca terminan abrazando tanto al gobierno nacional como al provincial. La reducción de delitos ordenados desde prisión involucra tanto al sistema penitenciario santafesino como al federal, donde permanecen alojados algunos de los principales líderes narcos del país.
El 2027 ya empezó
Aunque el sábado todo estará teñido de celeste y blanco y tendrá una impronta institucional, la política ya empezó a mirar mucho más allá del acto. El 2027 se anticipó. A nivel nacional se juega el gran partido: la próxima elección presidencial.
Pero a nivel provincial y local los tiempos son todavía más cortos. Después de los Juegos Odesur el calendario se acelerará de manera inevitable. Las PASO previstas para abril y las generales de junio obligarán a cerrar listas durante febrero. Lo que los Ejecutivos no hagan ahora difícilmente puedan mostrarlo durante la campaña.
Por eso los dirigentes ya comenzaron a posicionarse.
La política es dinámica y dar algo por hecho a más de un año de distancia siempre resulta aventurado. Pero Pullaro empieza a recorrer el camino hacia una eventual búsqueda de la reelección. Y Javkin transita el tramo final de sus ocho años al frente de Rosario. "Se quiere ir bien", cuenta alguien que lo acompañó durante los momentos más difíciles de su primera gestión.
Por eso este 20 de junio será mucho más que un acto oficial. Será una foto del presente político argentino, una muestra de la nueva etapa que intenta consolidar Rosario y, quizás, una de las primeras imágenes de la carrera hacia 2027.
Lectura rápida
¿Qué evento se celebra en Rosario? El Día de la Bandera, con la presencia de importantes figuras políticas.
¿Quiénes asistirán al evento? Asistirán Javier Milei, Maximiliano Pullaro, Pablo Javkin y otros miembros del gabinete.
¿Cuándo se llevará a cabo el evento? El evento se realizará el sábado 20 de junio.
¿Dónde se celebrará el acto principal? En el Monumento Nacional en Rosario.
¿Por qué es importante el evento? Refleja la situación política actual y la estrategia de seguridad en la región.






