Otra genialidad argentina: el subsidio para no viajar
17/02/2022 | 11:14Redacción Cadena 3
Desde hace días llama la atención un fenómeno: los trenes que salen de Buenos Aires a Mar del Plata van con muchos asientos vacíos, aunque todos los boletos han sido vendidos.
El misterio tiene a burócratas, sindicalistas y políticos pensando. Manejan dos hipótesis. Una es que, como el pasaje es tan barato -cuesta apenas 660 pesos, un décimo del viaje en colectivo- hay gente que lo compra "por las dudas", después no viaja, y no se molesta en pedir la devolución -un taxi a la estación para devolver el boleto sale más caro que el viaje a Mar del Plata-. Así que el asiento que no se va a usar no puede volver a ofrecerse. Por eso, apenas salen a la venta los pasajes, se venden todos en minutos. Todo se retroalimenta: ya todo el mundo sabe que al ratito no quedan más, así que apenas salen a la venta comprás aunque en una de esas no los uses. Total es barato.
La otra hipótesis -de algunos diputados y sindicalistas- es que hay una conspiración de las empresas de colectivos. Como no pueden competir en precio con el tren, apenas salen a la venta los boletos ferroviarios, estas empresas comprarían todos los boletos posibles para que así la gente tenga que viajar en sus colectivos. La cámara de colectivos ha considerado a esta teoría un disparate. Dicen que están al borde de la quiebra como para gastar en pasajes. Y que sería estúpido comprar un pasaje para evitar que Juan viaje en tren sin tener la garantía de que entonces Juan va a viajar en colectivo y además va a viajar en la empresa de colectivos que bloqueó el boleto de tren. Parece una estupidez.
Pero, sea cual sea la hipótesis correcta, noten una cosa: la razón siempre es que el precio del viaje está tan regalado que se compra por las dudas, que no vale la pena devolverlo si no viajás y que la competencia podría llegar a comprar para anularlo.
Es como la vuelta de rosca definitiva al desmadre de subsidios irracionales en el que está metida la Argentina. Llegamos finalmente a la contradicción más insólita: es tanto el subsidio que metemos para que los habitantes del Amba viajen gratis a la costa, que en lugar de trenes llenos tenemos trenes semivacíos. Subsidiamos asientos de tren para que vayan vacíos.
Finalmente hemos descubierto un nuevo legado para ceder a la ciencia universal de las políticas públicas. Como ya no nos quedaban más viajes que subsidiar, hemos empezado a subsidiar los No-viajes, el subsidio para no viajar. Nuevas maravillas argentinas para sorprender al mundo. No podemos parar.




