Libreto nuevo para la inflación, se busca
14/01/2026 | 11:24Redacción Cadena 3
¡Malo! Qué feo el dato de inflación de diciembre. Horrible. El 2,8% no sólo confirma que la inflación volvió a acelerar: muestra algo peor. Marca siete meses consecutivos de suba mensual. Se esperaba que fuera más alta, sí, pero terminó siendo incluso más alta de lo que se preveía. Y eso duele.
El Gobierno, con razón, intenta mostrar el vaso medio lleno. Existe. El dato anual cerró en 31,5%, el nivel más bajo en ocho años. Fue, en términos generales, un año de desinflación. Pero el problema es cómo termina. Y sobre todo qué tipo de inflación queda instalada.
La inflación núcleo, esa que no depende de precios regulados ni de fenómenos estacionales —no es la lechuga que desaparece con el barro— fue del 3%. Mala también. Y más aún cuando los alimentos volvieron a empujar fuerte: 3,1% en el mes, traccionados por una carne que subió 12%. Ahí hay algo más que inflación. Hay una cuestión estructural. A la Argentina se le están abriendo mercados: Unión Europea, Estados Unidos, China. Es lo que necesitamos para exportar más, para generar dólares. Pero esa mayor demanda tensiona el mercado interno. Y cuando sube la carne vacuna, arrastra al cerdo y al pollo. Siempre pasa.
Diciembre dejó datos feos. Y hay dos grandes razones detrás. Una es el pasado. El pasado te condena. Quince años de emisión de pesos sin respaldo dejaron una masa enorme de dinero dando vueltas. Esa bola sigue ahí y va a llevar mucho tiempo purgarla. Antes, en otras crisis, se hacía de otra manera: plan Bonex, corralito, hiperinflación. Los pesos desaparecían de golpe o quedaban licuados. Esta vez no pasó nada de eso. No hubo shock. Y esos pesos siguen circulando.
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Costo de vida. Almaceneros advirtieron por el impacto de la inflación en la mesa familiar
"La gente elimina una comida por día", advirtieron en Cadena 3 desde el Centro de Almaceneros de Río Cuarto por el impacto de la inflación.
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La otra razón es el futuro. El Gobierno cambió el régimen cambiario a fines del año pasado. Amplió bandas, ajustó el dólar, lo ata a la inflación pasada. ¿Por qué? Porque el Banco Central necesita comprar reservas. Y para comprar reservas hay que emitir pesos. No hay otra. Más pesos en el mercado, justo cuando se quiere bajar la inflación.
A eso se suma otro objetivo: bajar impuestos. Necesario, deseable, pero con efecto monetario claro. Menos impuestos es más plata en la calle. Y hay más: bajar tasas de interés, reducir encajes bancarios, liberar crédito para que la economía se reactive. Todo eso también implica más pesos disponibles.
Ahí aparece el nudo. Tenés al menos tres fuentes de expansión monetaria que el Gobierno necesita para que la economía crezca. Y al mismo tiempo, querés que la inflación siga bajando. El margen de maniobra es mínimo. Muy chico. Y aun así, hay que usarlo.
Por eso este dato parece marcar un cambio de etapa. Un nuevo libreto. La inflación probablemente siga bajando, ojalá, pero más despacio. El 10% que figura en el Presupuesto no se va a cumplir. No este año. Será menor al 31,5%, probablemente, pero no ese número. Hay demasiadas tensiones en juego.
Habrá que acostumbrarse a un proceso más lento, más trabajoso, con menos herramientas disponibles. La etapa fácil ya pasó. Ahora empieza la parte difícil. Y los números de diciembre vinieron a recordarlo.
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Datos del INDEC. La inflación de diciembre fue del 2,8%: 2025 tuvo el nivel más bajo desde 2017
Lo informó el Indec en la tarde de este martes. La suba de precios acumuló 31,5% en los 12 meses del año pasado. Transporte, lo que más aumentó.
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