El día en que el fútbol tuvo un solo apellido
El 29 de octubre de 1978, en Villa Ocampo, se disputó un partido de fútbol inusual donde todos los jugadores y técnicos, así como los árbitros, llevaban el apellido Yaccuzzi. Ese evento reunió a más de 600 familiares.
29/04/2026 | 09:56Redacción Cadena 3
El 29 de octubre de 1978 no fue un domingo más en la zona rural de Villa Ocampo, en la provincia de Santa Fe. En la cancha del Club Juventud se jugó un partido de fútbol que, con los años, se convertiría en una de esas historias que sobreviven al paso del tiempo, repetidas de generación en generación como una postal única de identidad y pertenencia.
En la cancha estaban todos. Jugadores, técnicos, árbitros… y hasta buena parte de los hinchas. Pero había un detalle que hacía de ese encuentro algo extraordinario: todos compartían el mismo apellido. Eran Yaccuzzi.
La escena no era casual. El partido fue el cierre de un multitudinario festejo familiar que reunió a más de 600 descendientes de Antonio Yaccuzzi, un inmigrante italiano cuya llegada al país cumplía cien años. Desde distintos puntos de Argentina, la familia volvió a encontrarse en Villa Ocampo, donde su apellido no solo es frecuente: es parte de la historia misma del lugar.
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El fútbol, en ese contexto, fue mucho más que un juego. Fue una excusa perfecta para celebrar el origen común, para mirarse a los ojos y reconocerse en el otro. Dos equipos, un mismo apellido, una misma raíz.
El evento trascendió lo local. La singularidad del partido despertó el interés nacional: la revista Gente envió un cronista especial y la televisión también dijo presente con la cobertura del periodista César Mascetti para el programa Mónica Presenta, conducido por Mónica Cahen D’Anvers en Canal 13. La historia de los Yaccuzzi llegó así a miles de hogares argentinos.
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Pero más allá de la repercusión mediática, lo que quedó fue el recuerdo. En Villa Ocampo, ese partido sigue siendo un hito, un momento que marcó a la comunidad y que aún hoy se revive en reuniones familiares que ya alcanzan los 1200 integrantes, incluso con la presentación de un libro que recupera la historia.
Como en toda familia numerosa, también hubo anécdotas que escaparon a las cámaras. Entre los jugadores había tres sacerdotes: Rafael, Bienvenido y Armando Yaccuzzi. Primos entre sí, aprovechaban cada encuentro para sumarse al partido cuando regresaban del seminario. Y, fieles a su vocación, no solo corrían detrás de la pelota: también intervenían para poner paz cuando el juego se calentaba.
Esa mezcla de fútbol, fe, historia y comunidad es, quizás, la mejor síntesis de lo que ocurrió aquel día. Un partido irrepetible, donde el resultado fue lo de menos, y donde lo que verdaderamente se celebró fue algo mucho más profundo: la fuerza de un apellido convertido en identidad colectiva.
Historia enviada por José Luis Cracogna, de FM Cuenca Cañera de Villa Ocampo, adherente de Cadena 3 en Villa Ocampo.
Lectura rápida
¿Qué ocurrió el 29 de octubre de 1978? Se jugó un partido de fútbol en Villa Ocampo que reunió a más de 600 descendientes de Antonio Yaccuzzi.
¿Quiénes participaron en el partido? Todos los jugadores, técnicos y árbitros compartían el apellido Yaccuzzi.
¿Dónde se llevó a cabo el evento? En la cancha del Club Juventud en Villa Ocampo, Santa Fe.
¿Cómo se dio a conocer el evento? La revista Gente y la televisión, a través de César Mascetti, cubrieron el partido, llevándolo a miles de hogares argentinos.
¿Por qué es recordado este partido? Se celebró la identidad familiar y la conexión entre los miembros de la familia Yaccuzzi, convirtiéndose en un hito en la comunidad.





