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Éxito y lógica: construir el puente, ¿a qué precio?

La ilusión es que el resultado vuelva a romper la lógica. Que, una vez más, el desenlace sea favorable aun cuando el recorrido genere dudas. Confiar únicamente en esa excepción puede ser peligroso.      

31/03/2026 | 19:03Redacción Cadena 3 Rosario

Perspectiva Rosario

Lionel Scaloni y Claudio Tapia.

FOTO: Lionel Scaloni y Claudio Tapia.

  1. Audio. La página editorial de Claudio Giglioni.- Construir el puente, pero, ¿a qué precio?

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Hay una diferencia esencial entre jugar y competir. El juego, en su estado puro, es entretenimiento. Es el recreo, la plaza, los chicos con cuatro pelotas en el patio. La competencia, en cambio, tiene un propósito menos amable: determinar quién es mejor y quién es peor. Por eso se habla de éxito y fracaso, de superación y de derrota. Y por eso mismo, cuando el resultado acompaña, suele convalidar todo lo que vino antes. Como si el triunfo borrara el camino.

Argentina salió campeón del mundo. Y con total justicia, porque en la cancha nadie le regaló nada. Pero que el título haya llegado no significa que todo el proceso haya estado bien. Esa es una confusión recurrente: confundir el desenlace feliz con la corrección del método.

Porque si uno mira en frío lo que hizo esta selección para llegar a la cima, encuentra decisiones que en cualquier otro ámbito serían calificadas, como mínimo, de riesgosas. Contratar a un entrenador que nunca había dirigido un equipo en su vida. Medir las resistencias en el fragor del torneo, no antes. Construir el puente y calcular su capacidad de carga mientras ya se está cruzando.

En la aviación se testea todo. En la ingeniería, los puentes se calculan para soportar un ciento por ciento más de lo que van a soportar. Nadie espera a que el primer camión pase para ver si el puente aguanta. Pero en el fútbol argentino parece que sí. Parece que la lógica se suspende cuando la camiseta pesa más que el plan.

El Mundial de Qatar nos dejó una postal inolvidable, pero también una pregunta incómoda: ¿cuánto de aquel título fue mérito y cuánto fue una sucesión de milagros encadenados? Porque empezamos perdiendo con Arabia Saudita y después caminamos sobre la cuerda floja partido a partido, con la eliminación como única alternativa. Y así llegamos a la gloria. Pero la gloria no debería ser un argumento para validar lo que, en frío, no se sostiene.

Ahora la selección se cuida. No juega contra rivales de importancia, no expone sus figuras, no arriesga. Algunos lo justifican: ¿para qué jugar si está el título en la repisa? Pero los mismos que hoy se cuidan mañana volverán a sus clubes para definir Champions, ligas europeas y copas internacionales. Allí, nadie se cuida. Allí, el riesgo es moneda corriente. Entonces, ¿de qué nos cuidamos realmente?

El fútbol argentino, en su conjunto, parece haber adoptado una forma peculiar de gestión: la del ensayo y error en tiempo real. Las denuncias, los chats filtrados, los arbitrajes en la liga local, la saturación de calendarios, el aumento de lesiones. Todo eso también es parte del ecosistema. Y todo eso, aunque no lo parezca, también afecta.

Uruguay, con Bielsa, jugó contra Inglaterra encerrado en su área. Y muchos se preguntaron: ¿eso es Bielsa? Pero resulta que el título más trascendente de su carrera, aquella Bombonera con Newell's, lo ganó con doble línea de cuatro y todo el equipo defendiendo. La historia, a veces, juega con la memoria.

Entonces, ¿qué queda? La esperanza de que otra vez el resultado contradiga la lógica. Ojalá. Ojalá que, a pesar de todo, podamos sonreír al final. Porque el fútbol, ese hermoso deporte irracional, tiene la virtud de premiar a veces a quienes desafían todos los manuales. Pero que no nos vendan espejitos: ganar no significa que todo estuvo bien. Y construir sobre la base del milagro es, en el largo plazo, un pésimo método.

Mientras tanto, seguimos cruzando puentes que no calculamos, esperando que aguanten. Ojalá sigan aguantando. Pero el día que no lo hagan, no digamos que no lo sabíamos.

Lectura rápida

¿Cuál es la diferencia entre jugar y competir? Jugar es entretenimiento, mientras que competir busca determinar quién es mejor o peor.

¿Qué logró Argentina en el Mundial? Argentina salió campeón del mundo, pero el proceso para llegar a ese título fue cuestionado.

¿Qué decisiones arriesgadas se tomaron en el proceso? Se contrató a un entrenador sin experiencia previa y se midieron las resistencias durante el torneo.

¿Qué impacto tiene la gloria en la evaluación del proceso? La gloria no debería validar un proceso que, en frío, no se sostiene.

¿Cómo se gestiona el fútbol argentino actualmente? Se adopta un modelo de ensayo y error en tiempo real, afectando el rendimiento y el ecosistema del fútbol.

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