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Estudio revela que el ayuno intermitente no mejora la salud metabólica

Investigadores del DZD encontraron que el ayuno restringido en el tiempo no mejora la salud metabólica si no hay reducción calórica. El estudio analizó el impacto de la ventana de alimentación en la salud cardiovascular.

03/01/2026 | 08:20Redacción Cadena 3

El ayuno intermitente y su impacto en la salud metabólica

FOTO: El ayuno intermitente y su impacto en la salud metabólica

Un nuevo estudio realizado por el Deutsches Zentrum fuer Diabetesforschung DZD y la Charité – Universitätsmedizin Berlin desafió la creencia común sobre el ayuno intermitente. La investigación demostró que el ayuno restringido en el tiempo (TRE, por sus siglas en inglés) no genera mejoras medibles en la salud metabólica o cardiovascular cuando la ingesta calórica se mantiene constante. Sin embargo, el horario de las comidas sí afectó los ritmos internos del cuerpo. Estos hallazgos provienen del estudio ChronoFast, liderado por la Prof. Olga Ramich y publicado en la revista Science Translational Medicine.

El TRE es una forma de ayuno intermitente que limita la ingesta diaria de alimentos a una ventana de no más de diez horas, seguida de un período de ayuno de al menos 14 horas. Este enfoque ha ganado popularidad como una estrategia sencilla para apoyar la gestión del peso y la salud metabólica. Estudios en animales han mostrado que el TRE puede proteger a los roedores de la obesidad relacionada con la dieta y problemas metabólicos. En humanos, investigaciones anteriores reportaron beneficios como una mejor sensibilidad a la insulina, niveles de azúcar y colesterol más saludables, y reducciones modestas en el peso y la grasa corporal. Por lo tanto, el TRE ha sido considerado una herramienta prometedora para prevenir la resistencia a la insulina y la diabetes.

Resultados contradictorios en estudios previos

A pesar de su popularidad, investigaciones anteriores sobre el TRE han producido resultados mixtos. Muchos estudios no lograron determinar si las mejoras en la salud observadas se debieron a ventanas de alimentación más cortas, reducción calórica involuntaria o una combinación de ambos. Además, la mayoría de los ensayos anteriores no rastrearon cuidadosamente la ingesta calórica ni controlaron otros factores que podrían influir en los resultados metabólicos.

Para abordar estas lagunas, la Prof. Olga Ramich, jefa del Departamento de Metabolismo Molecular y Nutrición de DIfE y profesora en Charité, diseñó el ensayo ChronoFast. El objetivo fue probar si una ventana de alimentación de ocho horas podría mejorar la sensibilidad a la insulina y otros marcadores metabólicos manteniendo constante la ingesta calórica.

Cómo se llevó a cabo el estudio ChronoFast

El estudio utilizó un diseño cruzado aleatorizado e incluyó a 31 mujeres con sobrepeso u obesidad. Cada participante siguió dos horarios de alimentación diferentes durante dos semanas. Un horario involucró el TRE temprano entre las 8 a.m. y las 4 p.m. (eTRE). El otro siguió un horario más tardío de 1 p.m. a 9 p.m. (lTRE). A lo largo de ambas fases, las participantes consumieron comidas casi idénticas con el mismo contenido calórico y nutricional (isocalóricas).

Los investigadores recolectaron muestras de sangre durante cuatro visitas clínicas y realizaron pruebas de tolerancia a la glucosa para evaluar el metabolismo de la glucosa y las grasas. Se monitorizó continuamente el nivel de glucosa en sangre durante 24 horas mientras se registraba detalladamente la ingesta de alimentos. La actividad física se controló mediante un sensor de movimiento. En colaboración con el Prof. Achim Kramer de Charité, el equipo también examinó los cambios en el reloj interno del cuerpo utilizando células sanguíneas aisladas.

Medición del reloj interno del cuerpo

La biología humana sigue ritmos generados internamente que se alinean aproximadamente con la duración de un día, por lo que se conocen como relojes circadianos (del latín: circa y dia). Estos ritmos ayudan a regular casi todos los procesos fisiológicos, incluyendo el sueño y el metabolismo. Casi todas las células del cuerpo contienen su propio reloj interno, que puede ser influenciado por la luz, la actividad física y el horario de las comidas.

Para medir las fases circadianas individuales, el Prof. Dr. Achim Kramer desarrolló el ensayo BodyTime. Esta prueba requiere solo una muestra de sangre y proporciona una instantánea objetiva del tiempo interno de una persona. El estudio ChronoFast utilizó este método y confirmó que los horarios de alimentación pueden desplazar los relojes internos en humanos.

No se encontraron mejoras metabólicas

A pesar de las expectativas basadas en investigaciones anteriores, el estudio ChronoFast no encontró cambios clínicamente significativos en la sensibilidad a la insulina, el azúcar en sangre, las grasas en sangre o los marcadores inflamatorios después de las intervenciones de dos semanas. "Nuestros resultados sugieren que los beneficios para la salud observados en estudios anteriores se debieron probablemente a una reducción calórica no intencionada, más que al período de alimentación acortado en sí", explicó Ramich.

Mientras que las medidas metabólicas permanecieron en gran medida sin cambios, el horario de las comidas sí afectó los ritmos circadianos. El análisis de las células sanguíneas mostró que el reloj interno se desplazó en promedio 40 minutos durante el horario de alimentación tardío en comparación con el horario temprano. Los participantes que siguieron la ventana de alimentación más tardía también se acostaron y despertaron más tarde. "El horario de la ingesta de alimentos actúa como una señal para nuestros ritmos biológicos, similar a la luz", afirmó la primera autora Beeke Peters.

Las calorías y el horario individual pueden ser lo más importante

Los hallazgos resaltan la importancia del equilibrio calórico para lograr beneficios en la salud a partir del ayuno intermitente. "Aquellos que desean perder peso o mejorar su metabolismo deben prestar atención no solo al reloj, sino también a su balance energético", concluyó Ramich. La investigación futura deberá explorar si combinar el TRE con una reducción de la ingesta calórica produce beneficios más fuertes. Los científicos también buscan comprender mejor cómo factores individuales, incluyendo el cronotipo y la genética, pueden influir en cómo las personas responden a diferentes horarios de alimentación.

Lectura rápida

¿Qué descubrió el estudio?
El estudio encontró que el ayuno intermitente no mejora la salud metabólica si la ingesta calórica se mantiene constante.

¿Quién lideró la investigación?
La investigación fue liderada por la Prof. Olga Ramich del DZD.

¿Cuándo se publicó el estudio?
El estudio fue publicado el 3 de enero de 2026.

¿Dónde se llevó a cabo el estudio?
El estudio se realizó en el Deutsches Zentrum fuer Diabetesforschung DZD y la Charité – Universitätsmedizin Berlin.

¿Por qué es importante este hallazgo?
El hallazgo sugiere que la reducción calórica, no el horario de alimentación, puede ser el verdadero impulsor de los beneficios para la salud.

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