Descubren que hace 60,000 años ya se usaban flechas envenenadas
Investigadores hallaron rastros de veneno en puntas de flecha de hace 60,000 años en Sudáfrica. Este descubrimiento es la evidencia más antigua del uso de veneno en armas, revelando habilidades avanzadas de caza.
14/02/2026 | 09:58Redacción Cadena 3
Un equipo internacional de científicos realizó un descubrimiento que cambia la comprensión sobre las técnicas de caza de los humanos prehistóricos. En Sudáfrica, hallaron rastros de veneno en puntas de flecha de cuarzo que datan de hace 60,000 años, lo que representa la evidencia más antigua del uso de veneno en flechas jamás documentada.
El estudio, publicado en la revista Science Advances, indica que los humanos que habitaban el sur de África ya dominaban la química de la naturaleza, utilizando compuestos tóxicos para mejorar su eficacia en la caza. Los investigadores analizaron flechas encontradas en el Refugio Rocoso Umhlatuzana, en KwaZulu-Natal, y detectaron residuos del gifbol (Boophone disticha), una planta altamente tóxica que sigue siendo utilizada por cazadores tradicionales en la región.
El Profesor Sven Isaksson, del Laboratorio de Investigación Arqueológica de la Universidad de Estocolmo, que lideró el análisis químico, destacó la colaboración entre investigadores sudafricanos y suecos para identificar este veneno antiguo. "Este es el resultado de una larga y estrecha colaboración. Identificar el veneno de flecha más antiguo del mundo ha sido un proceso complejo y alentador para la investigación futura", afirmó.
Hasta ahora, los estudios sobre el uso de veneno en la caza se basaban en pistas indirectas. Sin embargo, este hallazgo proporciona la primera prueba química directa del uso de veneno en flechas. La Profesora Marlize Lombard, investigadora del Instituto de Paleo-investigación de la Universidad de Johannesburgo, comentó: "Esto demuestra que nuestros ancestros en el sur de África no solo inventaron el arco y la flecha mucho antes de lo que se pensaba, sino que también entendieron cómo utilizar la química de la naturaleza para aumentar la eficiencia de la caza".
Los análisis de laboratorio identificaron dos alcaloides específicos, buphanidrina y epibuphanisina, ambos presentes en el gifbol, conocido como cebolla venenosa. Este descubrimiento también reveló que la misma firma química fue detectada en puntas de flecha de 250 años de antigüedad, conservadas en colecciones de museos suecos, sugiriendo que el conocimiento sobre el uso de este veneno se transmitió a lo largo de generaciones.
El Profesor Isaksson añadió que encontrar el mismo veneno en flechas prehistóricas y contemporáneas fue crucial para entender su estabilidad química. "Estudiar la estructura química de estas sustancias nos permitió concluir que son lo suficientemente estables para sobrevivir en el suelo durante tanto tiempo", expresó.
El hallazgo también arroja luz sobre las capacidades cognitivas de los humanos primitivos. Aplicar veneno a las flechas no es una tarea sencilla; requiere preparación, tiempo y comprensión de cómo los tóxicos afectan a los animales tras ser heridos. La evidencia sugiere que estos cazadores combinaron habilidades técnicas con planificación anticipada, reflejando capacidades mentales similares a las de los humanos modernos.
El Profesor Anders Högberg, de la Universidad de Linnaeus, concluyó: "El uso de veneno en flechas requiere planificación, paciencia y comprensión de causa y efecto. Es un claro indicio de un pensamiento avanzado en los humanos primitivos".
Lectura rápida
¿Qué se descubrió?
Se encontraron rastros de veneno en puntas de flecha de hace 60,000 años en Sudáfrica.
¿Quién realizó el hallazgo?
Un equipo internacional de investigadores de Sudáfrica y Suecia.
¿Cuándo se realizó el descubrimiento?
El hallazgo se publicó el 12 de febrero de 2026.
¿Dónde se encontraron las flechas?
En el Refugio Rocoso Umhlatuzana, en KwaZulu-Natal, Sudáfrica.
¿Por qué es importante este hallazgo?
Es la evidencia más antigua del uso de veneno en flechas, mostrando habilidades avanzadas de caza en humanos prehistóricos.





