Cáncer de mama: la cordobesa que apostó por cascos fríos para no perder el pelo
Tras su diagnóstico, Laura Cugno investigó un método casero para evitar la caída del cabello durante la quimioterapia. Hoy comparte la técnica y acompaña a pacientes a través de una red solidaria. Conocé su historia.
08/03/2026 | 08:48Redacción Cadena 3
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Audio. Cáncer de mama: la cordobesa que creó cascos fríos para no perder el pelo
Buen día, Argentina
Una historia de resiliencia y solidaridad comenzó a circular entre pacientes oncológicos de Córdoba y hoy ayuda a muchas personas a atravesar uno de los momentos más difíciles de un tratamiento contra el cáncer. La protagonista es Laura Cugno, quien, tras ser diagnosticada con cáncer de mama, decidió investigar cómo evitar uno de los efectos secundarios más visibles de la quimioterapia: la caída del cabello.
El diagnóstico llegó en diciembre de 2017. Luego de la cirugía, su oncólogo le explicó cómo sería el tratamiento y los efectos secundarios que podía enfrentar. Entre ellos, la pérdida del pelo, algo que, le aclaró, era inevitable.
En diálogo con Cadena 3, Laura contó: “Ahí yo dije que a mí no se me iba a caer”, recordó. Sin embargo, el médico le explicó que el medicamento indicado provocaba ese efecto en todos los pacientes.
Lejos de resignarse, comenzó a investigar alternativas. Así fue como contactó a Paula Estrada, una mujer de Buenos Aires que había diseñado un sistema casero de cascos fríos para intentar preservar el cabello durante la quimioterapia.
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Estrada le explicó cómo funcionaba el método y le recomendó consultarlo con su oncólogo. Aunque en Córdoba no se había utilizado antes, el especialista aceptó que lo intentara.
Cómo funcionan los cascos fríos
El sistema consiste en fabricar un casco con geles refrigerantes que se congelan y se colocan sobre la cabeza durante la sesión de quimioterapia.
"No sabía cómo transportarlos, si tenían que estar a una temperatura. Estrada me explicó, pero la experiencia te da tips. El oncólogo no podía creer que seguía con pelo. A mí me ayudó en cómo me sentí, y pude compartirlo. No he parado de tener consultas", explicó.
Laura fue probando temperaturas, tiempos y formas de uso hasta encontrar la manera adecuada de aplicarlo. Una amiga fue clave en ese proceso: vivía cerca del lugar donde se realizaba el tratamiento y tenía un freezer grande para conservar los geles.
El principio detrás del método es simple: el frío provoca la contracción de los vasos sanguíneos del cuero cabelludo, lo que reduce la cantidad de quimioterapia que llega al folículo piloso y ayuda a conservar el cabello.
Con el paso de las sesiones, el resultado sorprendió incluso a su propio oncólogo: Laura logró atravesar todo el tratamiento sin perder el pelo.
De experiencia personal a red solidaria
Tras comprobar que el método funcionaba, comenzó a compartir la información con otras personas que atravesaban situaciones similares. Primero, a través de su médico, y luego, mediante el boca a boca.
Con el tiempo, las consultas se multiplicaron. Por eso decidió elaborar un instructivo detallado sobre cómo fabricar y utilizar los cascos fríos, incluyendo recomendaciones sobre los tiempos de uso y la importancia de comenzar desde la primera sesión de quimioterapia.
Además, colabora para conseguir los geles refrigerantes —de marcas específicas que no se endurecen al congelarse— y facilitar que otras personas puedan fabricar sus propios cascos.
En ese proceso también se formó una pequeña red solidaria integrada por cinco personas de la provincia, que se organizan para responder consultas y prestar materiales cuando alguien los necesita.
Una ayuda que va más allá de lo estético
Para quienes atraviesan un tratamiento oncológico, conservar el cabello puede tener un fuerte impacto emocional.
En ese sentido, la iniciativa no solo permite acceder al método sino también generar acompañamiento entre pacientes que atraviesan experiencias similares.
Laura, además, remarcó la importancia de los controles y del autoexamen. En su caso, detectó la enfermedad a tiempo gracias a revisiones periódicas.
Hoy continúa difundiendo la información para que más personas conozcan la alternativa y puedan utilizarla durante su tratamiento.
Quienes deseen conocer más sobre el sistema o sumarse a la red solidaria pueden hacerlo a través de las redes sociales en la cuenta @quimioconpelocordoba.
Entrevista de Silvina Ledesma
Lectura rápida
¿Qué historia se relata en el artículo? Una historia de resiliencia y solidaridad de Laura Cugno, quien investiga métodos para evitar la caída del cabello durante la quimioterapia.
¿Quién es la protagonista del artículo? La protagonista es Laura Cugno, diagnosticada con cáncer de mama.
¿Cuándo fue diagnosticada Laura? Fue diagnosticada en diciembre de 2017.
¿Dónde se desarrolla la historia? La historia se desarrolla en Córdoba y Buenos Aires.
¿Cómo se ayuda a otros pacientes? Laura comparte información sobre un método de cascos fríos y ha creado una red solidaria para ayudar a otros pacientes.





