Cómo hablar con los niños cuando los adultos atraviesan un mal momento
La psicóloga Débora Pedace explicó en Cadena 3 que mostrar vulnerabilidad puede ayudar a los hijos a reconocer y regular sus emociones. Advirtió que no deben ocupar el lugar de cuidadores de los adultos.
11/07/2026 | 11:07Redacción Cadena 3
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Una mañana para todos
Las declaraciones de La Joaqui sobre su decisión de ocultarles a sus hijas los momentos de tristeza abrieron un debate sobre la crianza y la imagen de "superhéroes" que algunos padres buscan sostener frente a sus hijos.
La artista contó que, cuando está triste, suele encerrarse en el baño o llorar en la ducha para evitar que las niñas la vean mal. A partir de ese testimonio, la psicóloga Débora Pedace (MP 56.404) analizó en diálogo con Cadena 3 qué efectos puede tener esa conducta.
"No hay algo que esté bien o mal. Cada uno hace lo que puede", señaló la especialista y remarcó que la maternidad suele estar atravesada por emociones contradictorias, como el amor, el agotamiento, la frustración y la tristeza.
Pedace sostuvo que una madre puede necesitar un espacio privado para llorar sin que eso afecte su capacidad para criar. Sin embargo, destacó la importancia de aprender a mostrarse vulnerable porque, según explicó, ocultar permanentemente lo que sucede puede generar consecuencias emocionales y físicas.
"Una cosa es funcionar y otra es estar sano. Hay personas que son productivas y hacen un montón de cosas, pero nadie conoce cómo están internamente", indicó. Según explicó, aquello que no se expresa ni se procesa puede manifestarse mediante ansiedad, depresión, insomnio, agotamiento o estrés crónico.
Para la psicóloga, mostrarse vulnerable, reconocer un error o pedir perdón permite que los hijos comprendan que sus padres también son seres humanos. Esa conducta puede ayudarlos a expresar su propio sufrimiento cuando atraviesen una dificultad.
"Mostrar vulnerabilidad también es una forma de educar", afirmó. En ese sentido, consideró que los chicos pueden ver llorar a sus padres siempre que los adultos expliquen la situación de una manera adecuada y transmitan que podrán afrontarla.
Pedace subrayó que el abordaje debe ajustarse a la edad. Un niño de dos años, por ejemplo, probablemente no pueda comprender una explicación compleja y se quede solamente con la imagen del adulto llorando. En cambio, a partir de los seis, siete u ocho años es posible ofrecer una narración sencilla de lo ocurrido.
"Se les puede decir: 'Tuve una situación difícil, pero mamá está bien'", ejemplificó. Y añadió: "La maternidad no se mide por cuántas veces una madre se quiebra, sino por cómo sigue estando presente a pesar de eso".
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La especialista explicó que lo importante es mostrar que el dolor puede atravesarse, resignificarse y superarse. De esa manera, los hijos aprenden que ellos también podrán levantarse después de una frustración.
Pedace advirtió que sostener constantemente una imagen de perfección puede elevar demasiado las expectativas de los hijos y dificultar que acepten sus propias emociones negativas. "Si mi papá nunca falló, mi mamá nunca falló y siempre fueron perfectos, puedo sentir que yo tampoco tengo permitido fallar", explicó.
Según la psicóloga, esa situación puede formar adultos con una autoexigencia excesiva, poca tolerancia a la frustración y dificultades para enfrentar los conflictos. Cuando algo escapa de su control, pueden aparecer cuadros de ansiedad, ataques de pánico u otras manifestaciones de malestar.
"Los hijos no necesitan padres perfectos, sino padres auténticos", resumió. Además, sostuvo que acumular emociones sin expresarlas puede provocar reacciones desproporcionadas ante situaciones cotidianas, tanto con la pareja como con otros integrantes de la familia.
Pedace aclaró que mostrar una emoción no significa colocar a los hijos en el lugar de confidentes o responsables del bienestar adulto. "Una cosa es mostrar una emoción y otra muy distinta es poner al hijo en el lugar del cuidador. Mi hijo no puede ser mi fuente de consuelo", remarcó.
Por ese motivo, desaconsejó compartir con los niños detalles de conflictos de pareja o involucrarlos en disputas entre los padres. El adulto puede explicar que atraviesa un momento difícil, pero sin exigirles que lo consuelen, lo sostengan o busquen una solución.
La psicóloga concluyó que la fortaleza de una madre o un padre "no está en nunca llorar", sino en demostrar que las emociones pueden sentirse y expresarse, aunque también deben aprenderse a regular.
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Lectura rápida
¿Qué declaró La Joaqui? La Joaqui declaró que oculta sus momentos de tristeza a sus hijas para no mostrarse mal.
¿Quién analizó las declaraciones de La Joaqui? La psicóloga Débora Pedace analizó las declaraciones en diálogo con Cadena 3.
¿Cuándo se produjo el análisis? El análisis se produjo tras las declaraciones de La Joaqui sobre su crianza.
¿Dónde se puede escuchar el análisis? El análisis se puede escuchar en Cadena 3.
¿Por qué es importante mostrar vulnerabilidad según Pedace? Es importante para que los hijos comprendan que sus padres son humanos y puedan expresar su propio sufrimiento.






