Tierra del Fuego se pone calentita
06/01/2026 | 14:23Redacción Cadena 3
Arranca el año y, como suele pasar en la Argentina, algunas provincias empiezan a crujir antes de que suba la temperatura. Tierra del Fuego es una de ellas. Y no es una sensación: los números y los movimientos políticos lo confirman.
Apenas iniciado enero, al gobernador Gustavo Melella le renunció toda la cúpula económica. Ministro, secretario de Finanzas y directora de Hacienda dejaron sus cargos en bloque. No es un dato menor. Cuando un gobierno provincial pierde de golpe a todo su equipo económico, algo más profundo está pasando. El reemplazo llegó rápido, con Alejandro Barroso Marte, ex secretario de Hacienda durante la gestión de Fabiana Ríos, pero la pregunta sigue siendo la misma: ¿Por qué explota todo ahora?
La respuesta está en una situación fiscal y financiera muy delicada. Ya en diciembre, el propio Melella había salido a pedirle a las empresas electrónicas y petroleras que operan en la provincia que anticiparan impuestos de 2026 para poder pagar sueldos y aguinaldos. Ahora, el problema son los gastos corrientes de enero. Para eso, la Nación le tiró una soga: un acuerdo por 20.000 millones de pesos.
No es un regalo. Ese dinero tiene intereses diarios y está garantizado con coparticipación. Traducido: en febrero va a entrar menos plata porque habrá que devolver este puente financiero. Es pan para hoy y menos pan para mañana.
El contexto político tampoco ayuda. Melella forma parte del grupo de gobernadores kirchneristas más enfrentados al gobierno de Javier Milei. Intenta sostener un modelo que va a contramano del ajuste nacional y de la lógica que hoy domina la economía argentina. El problema es que las cuentas no cierran.
Un ejemplo claro es la decisión de avanzar con una petrolera provincial propia, Terra Ignis, creada en 2023. Tras un año largo sin demasiada actividad, ahora la empresa se hizo cargo de las áreas petroleras convencionales que YPF decidió abandonar por falta de rentabilidad. YPF lo hizo también en Chubut y Río Negro, pero allí buscó traspasar esas concesiones a empresas privadas especializadas. En Tierra del Fuego eligieron otro camino: estatizar la operación.
Eso implica hacerse cargo de casi 500 empleados que tenía YPF en la provincia, asumir pasivos ambientales y sumar más peso a un Estado que ya está sobredimensionado. Tierra del Fuego es la provincia con más empleados públicos por habitante: 130 cada 1.000 personas. Y sigue agregando costos.
El problema de fondo es simple y brutal: la plata no está. Y si la inflación sigue bajando, como todo indica, tampoco estará el “impuesto inflacionario” que durante años permitió licuar gastos sin ajustar de verdad. Sin ese colchón, los desequilibrios quedan al desnudo.
Por eso el verano promete ser movido. La Argentina siempre tiene provincias con dificultades, pero Tierra del Fuego aparece hoy como un caso testigo: una combinación de fragilidad fiscal, decisiones políticas costosas y un contexto nacional que ya no convalida desajustes. El termómetro ya empezó a subir. Y todavía estamos en enero.





