¿De quién es Kueider?
05/12/2024 | 10:03Redacción Cadena 3

La situación del senador Edgardo Kueider es un reflejo escalofriante de cómo algunos actores políticos viven a expensas del Estado. Kueider, junto a su secretaria, se encuentran en una posición privilegiada, financiada por los recursos públicos. Además, la camioneta 4x4 que utilizaban al ser requisados, valorada en 40 mil dólares, está registrada a nombre de un empleado de la Biblioteca del Congreso de la Nación.
No se trata simplemente de vivir del Estado; se trata de robarle. Estos individuos, que en teoría deberían servir a la ciudadanía, parecen estar más interesados en aprovecharse de los recursos que deberían destinarse a la salud, a la educación y a la asistencia social. Este robo al Estado tiene consecuencias directas y devastadoras en la vida de millones de argentinos, quienes sufren la falta de medicamentos y el abandono en situaciones de vulnerabilidad extrema.
En el Senado, la atención parece centrarse en quién se hace cargo de Kueider, en lugar de cuestionar sus acciones. Milei y Cristina Kirchner se deslindan de la responsabilidad, mientras el verdadero problema queda oculto.
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El senador entrerriano, que ha sido parte del partido de Kirchner desde sus inicios, se convierte en un símbolo de la corrupción que permea el sistema. La discusión no debería ser “de quién es Kuider”, sino cómo hemos permitido que individuos como él operen con impunidad.
Los argentinos, que no somos parte del partido del Estado, sabemos que Kueider no es nuestro aliado. Las imágenes de la corrupción, desde los bolsos de José López hasta los escándalos de Martín Insaurralde, son constantes recordatorios de un saqueo sistemático. Celebrar que la pobreza ha bajado de 51% al 49% es un reflejo de la desesperación, no de un avance.
Es fundamental cuestionar la posibilidad de que el senador y su secretaria realicen múltiples viajes entre Argentina, Brasil y Paraguay sin ser controlados. ¿Qué tipo de arreglos permiten que estas transacciones ocurran sin supervisión? La sospecha de que estos viajes no son solo para transportar dinero, sino algo más oscuro, es alarmante. La falta de controles efectivos en la aduana es un síntoma de un sistema que permite que la corrupción florezca.
Los "cuadernos de la vida", como se ha dicho, son una realidad que persiste. La corrupción no es un fenómeno del pasado; es un problema que sigue acechando nuestro presente y futuro. Si queremos un cambio real, debemos enfrentar esta problemática de frente y exigir rendición de cuentas a quienes nos gobiernan.
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