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Bancor al rescate de los empleados públicos

  

18/05/2026 | 11:04Redacción Cadena 3

Perspectiva Nacional

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Córdoba: alertan por el retiro de cajeros y sucursales de Bancor en el interior.

FOTO: Córdoba: alertan por el retiro de cajeros y sucursales de Bancor en el interior.

  1. Audio. Bancor al rescate de los empleados públicos | Por Adrián Simioni

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Bancor sale al rescate de los empleados públicos endeudados. Pero conviene mirar bien la escena antes de decidir si se trata de una ayuda social, de un privilegio estatal o de una maniobra bancaria de supervivencia. Probablemente sea un poco de todo eso.

El Banco de Córdoba lanzará una línea de préstamos para refinanciar deudas de agentes públicos provinciales que, según datos del propio Gobierno, en muchos casos ya no logran cobrar ni la mitad de su sueldo. La estimación es contundente: alrededor del 60% de los empleados estatales llega al día de pago con descuentos tan altos que se queda con menos del 50% del salario. Algunos, directamente, no cobran nada.

La causa está a la vista. Créditos personales, saldos de la Tarjeta Cordobesa, adelantos de sueldo y otros préstamos fueron acumulándose hasta formar una bola de nieve. Durante años, muchos argentinos se acostumbraron a endeudarse en un contexto donde la inflación licuaba parte de esas obligaciones. Pero el cambio de régimen económico y la posterior disparada de tasas hicieron que esa lógica se volviera una trampa.

Ahora Bancor propone ordenar ese descalabro: consolidar la deuda, refinanciarla hasta en 48 cuotas fijas y establecer que la cuota no supere el 30% del sueldo. La tasa anunciada, del 79% anual, sigue siendo altísima en cualquier comparación razonable. Pero frente a saldos impagos de tarjetas que pueden trepar al 120% o 140%, aparece como un alivio relativo.

Ahí está la clave. El banco no actúa sólo por sensibilidad social. También actúa por conveniencia. Un deudor que no puede pagar deja de ser un cliente rentable y empieza a convertirse en una pérdida contable. Si miles de empleados públicos caen en mora o se vuelven incobrables, el problema ya no es sólo del trabajador: también es del banco.

Por eso la medida tiene lógica financiera. Bancor cambia una deuda imposible de pagar por otra más ordenada, más larga y, sobre todo, cobrable. El empleado recupera parte de su salario y el banco evita tener que reconocer pérdidas mayores en sus balances. En términos simples: el cliente respira, pero el banco también se protege.

La comparación con el resto del sistema financiero ayuda a entender el contexto. Durante décadas, los bancos argentinos hicieron grandes negocios prestándole al Estado y obteniendo ganancias extraordinarias con bajo riesgo. Ese esquema se redujo y las entidades quedaron obligadas a hacer lo que cualquier banco debería hacer: administrar mejor sus costos, buscar clientes reales y asumir riesgos crediticios más normales.

Bancor no quedó afuera de ese cambio. En 2024 ganó 138.000 millones de pesos, pero luego pasó a registrar una pérdida de 72.000 millones. En ese marco, cerró más de 200 gerencias y subgerencias, redujo estructuras, revisó sucursales no viables y quitó algunos cajeros automáticos. No es una excepción: buena parte del sistema financiero atraviesa un ajuste parecido.

Entonces, la pregunta política no es si Bancor debe intentar cobrar lo que le deben. Claro que debe hacerlo. La pregunta es por qué el primer salvataje aparece concentrado en los empleados públicos. Allí el banco tiene mayor certeza de cobro, porque conoce al cliente, tiene la cuenta sueldo y puede ordenar el descuento con menos riesgo.

Eso no elimina la discusión. Porque hay trabajadores privados, monotributistas y otros clientes del banco que también pueden estar ahogados por deudas similares. Si la herramienta es buena para ordenar carteras, reducir mora y evitar quebrantos, debería discutirse si puede ampliarse más allá del empleo público. De lo contrario, la medida quedará expuesta a una crítica razonable: el alivio llega primero a quienes trabajan para el Estado.

Los policías fueron los primeros en acceder al beneficio. También aparecen sectores muy comprometidos, como el docente: se calcula que hay 19.000 maestros que, al cobrar, reciben apenas la mitad de su sueldo o menos. Ese dato no habla sólo de un problema financiero. Habla de salarios erosionados, de consumo sostenido con crédito y de una economía doméstica que durante demasiado tiempo pateó sus problemas hacia adelante.

La línea de Bancor puede ser una salida importante para quienes quedaron atrapados en deudas impagables. Pero no debería confundirse con una solución estructural. Refinanciar no es recomponer ingresos. Ordenar una deuda no es resolver la fragilidad de fondo. Y una cuota fija a cuatro años, con una tasa del 79%, puede aliviar hoy, pero seguirá pesando durante mucho tiempo si los salarios no logran recuperarse.

Bancor no está haciendo caridad. Está haciendo cuentas. Y, en este caso, esas cuentas pueden coincidir con una necesidad social urgente. El punto será evitar que el rescate quede limitado a los clientes más seguros del banco y que la deuda privada de miles de familias siga funcionando como una alarma silenciosa de la crisis argentina.

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