Tendencia de pintura: el arte del degradé para transformar tus espacios
La técnica de capas de degradé se impone como una opción elegante y moderna. Diseñadores destacan su capacidad para aportar calidez y originalidad a cualquier ambiente.
La tendencia de la pintura en color sólido continúa en auge, pero una nueva técnica está ganando terreno y aportando un toque elegante al enfoque monocromático: el degradé. En lugar de pintar paredes, techos y molduras con el mismo color, esta técnica utiliza tonos variados de una misma familia de colores, logrando un efecto más suave y atractivo.
La diseñadora Mel Bean, de Mel Bean Interiors, destacó que "el degradé es una forma maravillosa de introducir color con moderación, al mismo tiempo que se crea riqueza y profundidad". Según Bean, las personas buscan confort y calma en sus hogares, pero también desean que estos espacios sean únicos e intencionados. Esta tendencia tonal satisface esas necesidades al generar interés visual a través de un contraste sutil.
En cuanto a los lugares donde se puede aplicar el degradé, Bean mencionó que esta técnica puede funcionar en casi cualquier habitación, aunque es especialmente efectiva en espacios con detalles arquitectónicos únicos. Elementos como molduras, techos con casetones, paneles, chimeneas y muebles empotrados ofrecen oportunidades naturales para jugar con diferentes tonalidades de un mismo color. Un ejemplo que compartió fue el de un comedor donde se utilizaron distintas tonalidades de azul en el techo, el zócalo, el revestimiento de paredes e incluso en los tratamientos de ventanas y muebles.
Para seleccionar los colores adecuados para el degradé, Bean aclaró que, aunque la tendencia del color sólido suele asociarse con tonos oscuros y profundos, el degradé es lo suficientemente versátil como para funcionar tanto con colores vibrantes como con neutros accesibles. "Cualquier familia de colores puede funcionar maravillosamente cuando se superpone de manera cuidadosa", afirmó.
La diseñadora sugirió que un espacio neutro podría combinar paredes blancas cremosas, molduras de marfil y capas de tonos neutros pálidos en los muebles. Para un ambiente más audaz, propuso entrelazar tonos de rosa, terracota y carmesí. "Ambos enfoques se sienten acogedores y armoniosos sin depender de contrastes marcados", agregó.
Al elegir una familia de colores para el degradé, es fundamental considerar los detalles arquitectónicos de la habitación y las diversas superficies donde se pueden aplicar los distintos tonos, buscando al menos tres tonalidades. Esto incluye zócalos, paredes, paneles decorativos, molduras de puertas y ventanas, molduras de corona y techos.
Además, Bean recomendó tener en cuenta los colores que naturalmente atraen a cada persona, así como el tipo de declaración de diseño que se desea lograr y la sensación que se quiere evocar en el espacio. "Personalmente, me atraen los verdes, azules y marrones cálidos porque se sienten tan conectados con la naturaleza y los encuentro reconfortantes", compartió.
No hay que temer a ser creativos y pensar fuera de lo convencional. Bean señaló que algunos de los ejemplos más memorables de habitaciones con capas de degradé son inesperados. Un proyecto reciente incluyó una lavandería con capas de ocre y amarillo para un espacio que irradia energía alegre. "Explorar la gama completa de un color a menudo revela combinaciones que nunca se habrían considerado de otra manera", concluyó Bean.
Lectura rápida
¿Qué es la técnica de degradé?
Es una forma de pintura que utiliza tonos variados de una misma familia de colores para crear un efecto más suave y elegante.
¿Quién destacó esta tendencia?
La diseñadora Mel Bean de Mel Bean Interiors resaltó sus beneficios en términos de confort y originalidad.
¿Dónde se puede aplicar el degradé?
Funciona en casi cualquier habitación, especialmente en espacios con detalles arquitectónicos únicos como molduras y techos decorativos.
¿Cómo seleccionar los colores?
Se recomienda elegir al menos tres tonos de una misma familia de colores, considerando los detalles arquitectónicos y la sensación que se desea evocar.
¿Qué ejemplos dio Bean sobre el uso del degradé?
Un comedor con distintas tonalidades de azul y una lavandería en capas de ocre y amarillo, mostrando cómo se puede jugar con el color.





