Un simple cambio de agua podría convertir tierras árticas en sumideros de carbono
Investigadores noruegos encontraron que aumentar el nivel del agua en tierras de turba del Ártico puede reducir drásticamente las emisiones de CO2, convirtiendo estas áreas en sumideros de carbono.
22/02/2026 | 15:50Redacción Cadena 3
Las tierras de turba del Ártico, que alguna vez fueron grandes reservas de carbono, han comenzado a liberar gases de efecto invernadero debido a su drenaje. Sin embargo, un nuevo estudio del Instituto Noruego de Investigación Bioeconómica sugiere que elevar el nivel del agua en estas tierras podría ser una solución efectiva para mitigar esta pérdida. Durante un estudio de dos años realizado en el norte de Noruega, los científicos descubrieron que al restaurar niveles más altos de agua subterránea en tierras de turba cultivadas, se redujeron significativamente las emisiones de dióxido de carbono (CO2), y en algunos casos, incluso se logró que la tierra absorbiera más CO2 del que liberaba.
Cuando las tierras de turba son drenadas para la agricultura, se permite que el oxígeno ingrese al suelo, lo que acelera la actividad microbiana. Esta actividad descompone la materia vegetal previamente conservada, liberando el carbono almacenado a la atmósfera. El investigador Junbin Zhao del NIBIO explicó que en regiones más cálidas, elevar el nivel del agua en tierras de turba drenadas suele reducir las emisiones de CO2, ya que la descomposición del turba se ralentiza.
Sin embargo, el aumento de la humedad y las condiciones de bajo oxígeno pueden incrementar las emisiones de metano. En el estudio, se midieron las emisiones de CO2, metano y óxido nitroso a lo largo de toda la temporada de crecimiento, con el objetivo de evaluar el balance general de gases.
Para llevar a cabo esta investigación, Zhao y su equipo realizaron un estudio de campo en la estación de investigación Svanhovd en el valle de Pasvik durante 2022 y 2023. Utilizaron cámaras automatizadas para rastrear las emisiones de gases. El experimento incluyó cinco parcelas que representaban condiciones típicas de manejo en un campo agrícola drenado, con diferentes niveles de agua, cantidades de fertilizante y cosechas por temporada.
Los resultados fueron sorprendentes. Cuando el nivel del agua se elevó a entre 25 y 50 cm por debajo de la superficie, las emisiones de CO2 disminuyeron drásticamente. Además, las emisiones de metano y óxido nitroso también se mantuvieron bajas, lo que resultó en un balance de gases mucho más favorable. En estas condiciones, el campo incluso absorbió ligeramente más CO2 de lo que liberó, lo que sugiere que mantener niveles de agua más altos en tierras agrícolas del Ártico podría ser una estrategia climática efectiva.
Los investigadores también notaron que la temperatura del suelo juega un papel crucial. A temperaturas superiores a 12 °C, la actividad microbiana se intensifica, lo que puede aumentar las emisiones de CO2 y metano. Zhao enfatizó que la gestión del agua, el uso de fertilizantes y los horarios de cosecha deben evaluarse en conjunto para maximizar el almacenamiento de carbono a largo plazo.
El estudio subrayó la importancia de realizar mediciones más detalladas y de gestionar los niveles de agua de manera precisa, especialmente en áreas donde las condiciones del suelo y la agricultura varían significativamente. La investigación también destacó la necesidad de considerar la variabilidad local en el balance de gases, ya que algunas áreas pueden absorber CO2 mientras que otras pueden liberar cantidades significativas.
Lectura rápida
¿Qué descubrieron los investigadores?
Que elevar el nivel del agua en tierras de turba del Ártico puede reducir las emisiones de CO2 y convertirlas en sumideros de carbono.
¿Quién llevó a cabo el estudio?
Un equipo de investigadores del Instituto Noruego de Investigación Bioeconómica, liderado por Junbin Zhao.
¿Cuándo se realizó la investigación?
El estudio se llevó a cabo durante dos años, en 2022 y 2023.
¿Dónde se realizó el estudio?
En la estación de investigación Svanhovd, ubicada en el valle de Pasvik, en el norte de Noruega.
¿Por qué es importante este hallazgo?
Porque sugiere que la gestión adecuada del agua en tierras agrícolas puede ser una estrategia efectiva para mitigar el cambio climático.





