Proyectos del CONICET abordan el agua, un recurso vital en el Día Mundial del Agua
El 22 de marzo se conmemora el Día Mundial del Agua, y equipos del CONICET presentan investigaciones que abordan el monitoreo de contaminantes y la mejora de tratamientos para el cuidado de este recurso esencial.
22/03/2026 | 11:36Redacción Cadena 3
Cada 22 de marzo se conmemora el Día Mundial del Agua, una fecha que invita a reflexionar sobre el trabajo de diversos equipos del CONICET en la producción de conocimiento para entender mejor el agua y aportar herramientas para su cuidado. Cuatro grupos del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR), de Investigaciones Socio-Históricas Regionales (ISHIR) y del Centro Internacional Franco Argentino de Ciencias de la Información y de Sistemas (CIFASIS) desarrollan investigaciones que abordan el agua desde diferentes escalas.
Desde bacterias capaces de detectar y remover contaminantes hasta estudios sobre inundaciones y análisis de sistemas complejos, estos trabajos resaltan el valor de la ciencia aplicada para abordar un problema público con impacto ambiental, sanitario y territorial.
Detectar contaminantes invisibles
En el IBR, una de las líneas de trabajo se centra en el desarrollo de biosensores bacterianos para detectar metales tóxicos en el agua. El equipo, liderado por la investigadora del CONICET Susana Checa, aprovecha mecanismos naturales de ciertas bacterias y los rediseña para convertirlos en señales medibles. Cuando el microorganismo reconoce el contaminante, emite una respuesta fluorescente que funciona como alerta biológica.
"Muchas bacterias naturalmente tienen la capacidad de detectar y responder a metales tóxicos. Lo que hacemos en el laboratorio es modificar esos mecanismos y sumarles la capacidad de alertarnos", explicó Checa.
Uno de los principales aportes de esta estrategia es que permite identificar la fracción biodisponible del contaminante, es decir, aquella que realmente puede ingresar a los organismos y producir efectos tóxicos. De este modo, el desarrollo no solo informa sobre la presencia de un metal, sino también sobre su riesgo potencial.
"La fracción biodisponible es justamente la responsable de los efectos tóxicos; por eso estos biosensores son indicadores directos del riesgo", subrayó la investigadora.
Aprovechar bacterias para remover contaminantes
Otra línea del IBR, dirigida por la investigadora Natalia Gottig, estudia bacterias que contribuyen a la remoción de contaminantes del agua. El equipo trabaja con microorganismos que oxidan manganeso, un metal que, cuando se encuentra disuelto, afecta la calidad del agua. Al transformar ese manganeso en óxidos insolubles, las bacterias favorecen su retención en filtros y biofilms, lo que permite retirarlo con mayor facilidad.
"Estas bacterias transforman químicamente metales disueltos en el agua y los convierten en partículas que pueden ser retenidas por filtración. Es una forma de aprovechar procesos biológicos naturales para mejorar la calidad del agua de manera sustentable", resumió Gottig.
El interés de esta estrategia no se limita al manganeso. Los óxidos formados por la actividad bacteriana también pueden absorber o inmovilizar otras sustancias, lo que abre nuevas posibilidades para mejorar tratamientos de agua.
Del laboratorio al mundo
Además del hallazgo científico, estas investigaciones abordan cómo llevar esos desarrollos a contextos de aplicación concreta. En el caso de los biosensores bacterianos, una de las metas es consolidar dispositivos portátiles que permitan monitorear contaminantes en el territorio. En paralelo, los trabajos sobre biorremediación exploran experiencias piloto para evaluar el desempeño de bacterias en condiciones más cercanas a sistemas de filtración o plantas de tratamiento.
"El gran desafío es el escalado: lo que funciona en condiciones controladas de laboratorio tiene que demostrar que puede sostenerse en escenarios mucho más variables. Factores como la temperatura, la química del agua o la presencia de otros microorganismos pueden modificar el desempeño del proceso", planteó Gottig.
El agua como problema histórico y territorial
Los problemas vinculados al agua no se agotan en su composición química ni en las tecnologías para tratarla. También involucran modos de habitar el territorio. Desde el ISHIR, el historiador y CPA del CONICET Pablo Suárez estudia precisamente esa dimensión. Sus investigaciones muestran que las inundaciones, los servicios sanitarios y la ocupación del espacio forman parte de una misma trama.
"Durante un largo tiempo, el agua apareció en las ciencias sociales casi exclusivamente bajo la forma de la catástrofe. Costó mucho pensar las inundaciones no como una fatalidad, sino como procesos ligados también a la forma en que las sociedades ocupan y transforman el espacio", explicó Suárez.
El caso del arroyo Ludueña, en Rosario, es uno de los ejemplos que analiza el historiador. Allí, la expansión urbana sobre áreas expuestas a crecidas permite ver hasta qué punto la relación con el agua está atravesada por la planificación, o por su ausencia.
Datos, modelado y sistemas complejos
El CIFASIS aporta al estudio del agua vinculándolo con la gestión de recursos hídricos en el sur de la provincia de Santa Fe. "Estudiamos cómo el clima, los cambios en el uso del suelo y las actividades humanas afectan la disponibilidad y calidad del agua en la región", indicó Martín Romagnoli, investigador del CONICET.
El grupo desarrolla herramientas tecnológicas que ayudan en la toma de decisiones para la planificación de políticas públicas y actividades productivas en la zona núcleo del agro pampeano. A partir de simulaciones y análisis de distintos escenarios de uso del suelo y clima, estas herramientas permiten anticipar y proyectar posibles impactos sobre la disponibilidad y calidad del agua.
"Utilizamos herramientas de inteligencia artificial para analizar grandes volúmenes de datos de campo obtenidos a través de sensores remotos, lo que nos permite mejorar las predicciones y proyecciones de los modelos computacionales", destacó Romagnoli.
Ciencia aplicada para un desafío público
En todos estos casos, la investigación no avanza en abstracto. Lo que aparece es una ciencia aplicada a problemas concretos, con potencial de incidencia sobre la calidad de vida, la gestión ambiental y el desarrollo de soluciones sostenibles. En el Día Mundial del Agua, esa convergencia entre disciplinas permite poner en primer plano el valor de la ciencia para abordar un desafío que combina ambiente, salud, infraestructura y territorio.
Lectura rápida
¿Qué se conmemora el 22 de marzo?
El Día Mundial del Agua, una fecha para reflexionar sobre la importancia de este recurso y las investigaciones que se realizan en su cuidado.
¿Quiénes realizan estas investigaciones?
Equipos del CONICET, específicamente del IBR, ISHIR y CIFASIS.
¿Qué técnicas se utilizan para detectar contaminantes?
Se desarrollan biosensores bacterianos que permiten identificar metales tóxicos en el agua mediante respuestas fluorescentes.
¿Cuál es el objetivo de estas investigaciones?
Mejorar la calidad del agua y aportar herramientas para su cuidado y gestión sostenible.
¿Cómo se relaciona el agua con la historia y el territorio?
Las investigaciones muestran que los problemas de agua están ligados a decisiones humanas sobre la ocupación del territorio y la planificación urbana.





