Descubren huellas de vida antigua en el fondo marino de Marruecos
Investigadores encontraron estructuras de arrugas en rocas submarinas de Marruecos, donde se creía que no podía haber vida. Estas formaciones, vinculadas a microbios, desafían teorías sobre ecosistemas marinos profundos.
Un equipo de científicos, liderado por Dr. Rowan Martindale de la Universidad de Texas en Austin, realizó un descubrimiento sorprendente en el fondo marino de Marruecos. Mientras exploraban rocas submarinas antiguas, identificaron patrones de arrugas que normalmente se asocian con comunidades microbianas en aguas poco profundas y soleadas. Sin embargo, estas estructuras se formaron a cientos de pies bajo la superficie, en completa oscuridad.
Las arrugas, conocidas como estructuras de arrugas, son pequeñas elevaciones y depresiones que se forman cuando comunidades microbianas crecen en alfombras sobre sedimentos arenosos. Estas formaciones son importantes para los científicos, ya que pueden indicar la existencia de vida microbiana antigua. Sin embargo, su presencia en rocas más jóvenes de 540 millones de años es poco común, debido a la actividad de los animales que perturbaron los sedimentos en el fondo marino.
El hallazgo de Martindale y su equipo en las turbiditas, depósitos de sedimentos formados por avalanchas submarinas, planteó un enigma. Las rocas que contenían las estructuras de arrugas se formaron en aguas profundas, a más de 180 metros (590 pies) de profundidad, donde la luz solar no puede penetrar. Esto planteó la pregunta de cómo podían existir estructuras que generalmente dependen de la fotosíntesis en un entorno tan oscuro.
Para resolver el misterio, el equipo examinó cuidadosamente las rocas, confirmando que eran turbiditas depositadas en aguas profundas. Además, buscaron firmas químicas que pudieran indicar la actividad de organismos vivos. El análisis reveló concentraciones elevadas de carbono en las capas de sedimento debajo de las arrugas, lo que sugiere que los microbios pudieron haber estado involucrados en su formación.
Los investigadores se apoyaron en observaciones modernas de los océanos, donde se ha documentado que las comunidades microbianas pueden formar mats en áreas del océano que están muy por debajo de la zona fótica, el área iluminada por el sol. Estos mats son creados por bacterias quimiosintéticas, que obtienen energía de reacciones químicas en lugar de la luz solar.
La conclusión del equipo es que estas estructuras de arrugas, preservadas en el registro geológico, son el resultado de la actividad de microbios quimiosintéticos. Durante períodos de calma entre los flujos de escombros submarinos, los mats bacterianos pudieron haberse extendido sobre la superficie del sedimento, desarrollando con el tiempo las arrugas distintivas que ahora se observan en las rocas.
Dr. Martindale expresó su deseo de que futuros experimentos en laboratorio ayuden a entender mejor cómo se forman estas estructuras en entornos de aguas profundas. Este descubrimiento podría ampliar la visión científica sobre las estructuras de arrugas, que tradicionalmente se han vinculado casi exclusivamente a mats microbianos fotosintéticos en aguas poco profundas. Si se confirma esta nueva perspectiva, los geólogos deberán reconsiderar ambientes que antes se consideraban poco probables para preservar evidencia de ecosistemas microbianos antiguos.
El hallazgo sugiere que podrían existir pistas sobre el pasado microbiano de la Tierra en lugares que los científicos nunca pensaron buscar.
Lectura rápida
¿Qué descubrieron los científicos?
Descubrieron estructuras de arrugas en rocas submarinas en Marruecos, que indican actividad microbiana en aguas profundas.
¿Quién lideró el estudio?
El estudio fue liderado por el Dr. Rowan Martindale de la Universidad de Texas en Austin.
¿Dónde se realizó el descubrimiento?
El descubrimiento tuvo lugar en el fondo marino de Marruecos, en la región de las turbiditas.
¿Cuándo se formaron estas rocas?
Las rocas se formaron hace aproximadamente 180 millones de años.
¿Por qué es importante este hallazgo?
El hallazgo desafía las teorías existentes sobre la vida microbiana en ambientes marinos profundos, sugiriendo que podrían existir más ecosistemas microbianos de lo que se pensaba.






