Rompecabezas: el juego clásico que recupera terreno frente a las pantallas
Desde un local especializado, el móvil de Cadena 3 Rosario se adentró en este espacio de distensión individual y familiar, donde cada pieza encajada es una pequeña victoria sobre el ruido digital.
29/01/2026 | 20:44Redacción Cadena 3 Rosario
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Audio. Día del Rompecabezas en Rosario, desde un local especializado en el entretenimiento.
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Entre estanterías repletas de cajas, columnas interminables de piezas y una variedad que sorprende a simple vista, los rompecabezas siguen demostrando que están lejos de pasar de moda. En pleno auge de la tecnología y las pantallas, este juego clásico vuelve a consolidarse como una alternativa elegida por personas de todas las edades para desconectarse, relajarse y compartir tiempo en familia.
“Siempre hay alguien llevándose un rompecabezas”, aseguró Adrián, comerciante especializado en el rubro, al móvil de Cadena 3 Rosario mientras atiende a clientes que recorren el local en busca del diseño ideal. Chicos, jóvenes y adultos mayores coinciden en una misma elección: tomarse un respiro del celular y la computadora para concentrarse en armar imagen por imagen.
Lejos de verse desplazados por los videojuegos o las aplicaciones, los rompecabezas parecen haber encontrado un nuevo impulso justamente como respuesta al uso excesivo de la tecnología. “La gente entra y te dice que busca algo para salir del celular, o para sacar a los chicos de la pantalla. Es una forma de distenderse y también de estar juntos”, explica Adrián.
El proceso de armado también tiene sus rituales y estrategias. Separar las piezas por colores, comenzar por los bordes y avanzar de afuera hacia adentro es la técnica más difundida, aunque no la única. “A veces encontrás un detalle en el medio y empezás por ahí. Es muy personal”, señala. En todos los casos, la imagen de la caja funciona como guía indispensable: sin ella, el desafío se vuelve casi imposible.
En cuanto a la cantidad de piezas, el rompecabezas de mil es el más elegido. Con un tamaño aproximado de 70 por 50 centímetros, resulta ideal tanto para principiantes como para quienes ya tienen experiencia. “Si es la primera vez, recomiendo empezar con uno de mil. Después muchos se enganchan y siguen con ese tamaño”, comenta el comerciante. Para los más ambiciosos, hay opciones de 2.000, 3.000 y hasta 42.000 piezas, aunque estas últimas requieren no solo paciencia, sino también espacio físico: algunos modelos alcanzan varios metros de largo.
Una vez finalizado, el rompecabezas no siempre vuelve a la caja. Muchos optan por convertirlo en un cuadro decorativo. Para eso existen conservadores especiales, una especie de adhesivo que se aplica sobre la superficie ya armada y permite manipularlo sin que se desarme. Luego, puede enmarcarse con o sin vidrio y colgarse en la pared como una obra más.
También hay quienes prefieren regalarlo una vez terminado, desarmarlo para volver a armarlo o compartirlo con otros aficionados. Incluso existen accesorios que facilitan el proceso, como alfombras enrollables para trasladar el armado de un lugar a otro sin perder piezas.
En tiempos de inmediatez digital, el rompecabezas propone otra lógica: paciencia, concentración y disfrute sin apuros. Una actividad simple, pero completa, que sigue encontrando su lugar en hogares de todas las generaciones.
Informe de Agostina Meneghetti.





