Lara Ghione, 12 años y una diplomatura universitaria: "Todos somos diferentes"
Mientras cursa séptimo grado de la primaria ya suma un logro poco común: acaba de graduarse en Community Management. En Cadena 3 Rosario, contó su historia y dejó un potente mensaje.
14/03/2026 | 18:25Redacción Cadena 3 Rosario
-
Audio. La historia de Lara Ghione, la niña prodigio de Rosario.
Una mañana para todos Rosario
A los 12 años, mientras cursa séptimo grado de la primaria, Lara Guione ya suma un logro poco común: acaba de graduarse de una diplomatura universitaria en Community Management. La noticia se volvió viral en redes sociales y despertó admiración, pero también abrió un debate sobre cómo el sistema educativo responde —o no— a estudiantes con altas capacidades.
“Estar acá hablando con ustedes es un sueño”, dijo Lara durante una entrevista en Una mañana para todos en Cadena 3 Rosario en la que contó su historia. Con naturalidad y seguridad, la niña prodigio relató el camino que la llevó a estudiar a nivel universitario mientras aún transita la escuela primaria.
Según explicó, su madre fue la primera en notar que tenía una forma distinta de aprender. Con el tiempo, la familia decidió realizarle una evaluación especializada que confirmó que Lara posee altas capacidades intelectuales. El resultado arrojó un coeficiente intelectual de 132 y también diagnosticó TDAH, dentro de lo que se conoce como neurodivergencia.
Lejos de ser un recorrido sencillo, su experiencia escolar estuvo marcada por dificultades. Durante la pandemia, cuando debía comenzar primer grado, la escuela decidió que no se conectara a las clases porque ya dominaba los contenidos. “Supuestamente retrasaba a mis compañeros”, recordó.
Ese episodio marcó un punto de inflexión. Mientras permanecía en casa, comenzó a explorar por su cuenta el mundo digital. “Siempre fui precoz para aprender cosas que me gustan. Empecé a diseñar en Canva y a usar herramientas de edición cuando tenía cinco o seis años”, explicó.
La curiosidad la llevó a profundizar en redes sociales, edición y comunicación digital. Con el tiempo, ese aprendizaje autodidacta se transformó en una formación formal: una diplomatura universitaria que logró completar gracias a una excepción especial, ya que este tipo de estudios suelen requerir mayoría de edad y secundario completo.
El proceso no fue simple. Para poder cursar, su familia debió presentar diagnósticos, firmar autorizaciones y atravesar gestiones legales para que la institución aceptara su ingreso.
Pero el desafío educativo no terminó allí. Antes de encontrar un espacio donde sentirse cómoda, cinco escuelas rechazaron su inscripción pese a su diagnóstico. Finalmente fue aceptada en el colegio Biró de Fisherton, donde hoy cursa séptimo grado.
“Acá tengo amigos, contención emocional y los profesores siempre me escuchan”, contó Lara, quien asegura sentirse integrada al grupo. Incluso reconoce que se adaptó a convivir con compañeros de su edad sin que sus estudios avanzados representen una barrera social. “Toda mi vida me camuflé, así que nunca me fue difícil hablar de cosas de chicos y no de la facultad”.
Aunque ya cuenta con un título en redes sociales, Lara asegura que su vida cotidiana no cambió demasiado. Va a la escuela, sale con amigas, practica baile y canto y participa de fiestas como cualquier niña de su edad.
Sin embargo, su experiencia también la llevó a reflexionar sobre las limitaciones del sistema educativo. Su gran sueño es estudiar medicina o periodismo, pero hoy no puede hacerlo por una razón simple: la normativa exige ser mayor de edad y haber completado la secundaria.
“Si tuviera la oportunidad empezaría medicina ahora, pero el sistema me lo prohíbe”, afirmó. Por eso, decidió aprovechar la visibilidad que obtuvo para impulsar cambios.
“Estoy hablando para concientizar y ver si el sistema puede adaptarse a las nuevas mentalidades y cerebros”, señaló.
La viralización de su historia también generó un efecto inesperado: ofertas laborales de todo el país e incluso del exterior para manejar redes sociales. Sin embargo, por ahora las rechaza. “Me encantaría, pero no puedo”, explicó. De todos modos, sí utiliza sus conocimientos para ayudar a pequeños emprendimientos familiares a mejorar su presencia digital.
Más allá de sus logros académicos, Lara insiste en que su mensaje principal apunta a acompañar a otros chicos que atraviesan situaciones similares. “Todos somos diferentes, no importa el coeficiente intelectual ni la condición que tengamos. Todos necesitamos apoyo de la familia y de los amigos”, afirmó.
Y dejó un consejo para quienes se sienten incomprendidos en la escuela o en su entorno: “Que no le hagan caso a la gente, que sigan adelante y que no se rindan”.
Lectura rápida
¿Quién es Lara Guione?
Lara Guione es una niña de 12 años que se graduó de una diplomatura universitaria en Community Management mientras cursa séptimo grado de la primaria.
¿Qué diagnóstico recibió Lara?
Lara fue diagnosticada con altas capacidades intelectuales y TDAH, lo que se clasifica como neurodivergencia.
¿Qué dificultades enfrentó en su educación?
Lara enfrentó rechazos de cinco escuelas antes de ser aceptada en el colegio Biró de Fisherton y tuvo que lidiar con la falta de conexión a clases durante la pandemia.
¿Qué desea estudiar Lara en el futuro?
Su sueño es estudiar medicina o periodismo, pero no puede hacerlo debido a la normativa que exige ser mayor de edad y haber completado la secundaria.
¿Qué mensaje quiere transmitir Lara?
Lara quiere acompañar a otros chicos en situaciones similares y enfatiza la importancia del apoyo familiar y de amigos, independientemente del coeficiente intelectual.





