¿Ahora empieza lo mejor?
El Gobierno apuesta a que la desaceleración de la inflación y una recuperación económica más visible le devuelvan centralidad. Pero las promesas vuelven a chocar con la cautela de una sociedad que ya escuchó anuncios similares.
12/05/2026 | 12:56Redacción Cadena 3
"Ahora vienen los mejores 18 meses de la Argentina en décadas". La frase de Luis Caputo no pasó desapercibida. No sólo porque intenta instalar una expectativa optimista en medio de un contexto todavía frágil, sino también porque revive una dinámica que el Gobierno viene utilizando desde hace más de un año: la de anticipar un futuro económico extraordinario que luego tarda más de lo esperado en materializarse.
No es la primera vez que Caputo hace un anuncio de este tipo. En abril de 2025 había asegurado que la inflación "iba a colapsar". Un año después, recién ahora el índice mensual parece encaminarse a perforar nuevamente niveles más bajos, luego de varios meses de desaceleración interrumpida y cierta resistencia inflacionaria.
Es probable que el próximo dato del INDEC marque una inflación por debajo del 3%. Para el Gobierno, será un alivio importante. También una herramienta política. Pero el problema no es sólo bajar la inflación un mes, sino consolidar una tendencia que transforme de verdad la vida cotidiana.
Ahí aparece la gran diferencia entre los anuncios y la percepción social.
Porque mientras el oficialismo insiste en que lo peor ya pasó, una parte importante de la sociedad todavía siente que el esfuerzo no encuentra recompensa suficiente. El consumo sigue débil, los salarios continúan golpeados y la recuperación económica avanza de manera muy desigual.
Hay sectores que crecen. La minería, la energía y algunas ramas exportadoras muestran números positivos. Pero donde vive la mayor parte de la población —comercio, servicios, consumo masivo— la recuperación es mucho más tenue. Y eso tiene consecuencias políticas inevitables.
El Gobierno lo sabe. Por eso necesita que los próximos meses no sólo muestren estabilidad macroeconómica, sino también señales concretas de mejora social. El desafío ya no es únicamente evitar una crisis mayor, sino demostrar que el ajuste puede derivar en crecimiento real.
Mientras tanto, el clima político empieza a moverse.
Las críticas de Mauricio Macri vuelven a aparecer en escena, insinuando que el vínculo entre el PRO y Javier Milei está lejos de ser lineal. El expresidente empieza a explorar la posibilidad de diferenciarse o incluso construir una alternativa política propia frente al oficialismo y el kirchnerismo.
Al mismo tiempo, las movilizaciones universitarias y los reclamos de distintos sectores reflejan que existe una parte de la sociedad que no percibe el presente económico con el optimismo oficial.
Eso no significa necesariamente que el Gobierno esté en crisis. Pero sí muestra que el capital político de Milei ya no atraviesa aquel momento expansivo de los primeros meses de gestión, cuando el respaldo social parecía absorber casi cualquier costo.
Hoy la situación es más compleja. Las denuncias de corrupción, el desgaste lógico del poder y la persistencia de dificultades económicas obligan al oficialismo a ofrecer resultados más tangibles.
Por eso las palabras de Caputo tienen un peso especial. No son sólo una expresión de deseo: son una promesa política. Y en la Argentina, las promesas económicas siempre terminan sometidas a una prueba brutal: la realidad cotidiana.
El Gobierno apuesta a que este invierno marque el comienzo de una etapa mejor. Una especie de reverso optimista de aquella histórica frase de Álvaro Alsogaray sobre "pasar el invierno".
La pregunta es si la sociedad todavía está dispuesta a esperar otro anuncio de prosperidad futura o si empezó a exigir señales más concretas en el presente.





