Detectorismo, la pasión de encontrar tesoros bajo la tierra
Un aficionado riocuartense contó a Cadena 3 que la actividad consiste en descubrir metales con un aparato parecido a una bordeadora. Halló todo tipo de monedas, anillos, cadenitas y medallas. Encuchá
18/03/2019 | 22:11Redacción Cadena 3
El detectorismo es una actividad que consiste en encontrar pequeños tesoros de metal bajo tierra, a pocos centímetros de la superficie, con un aparto de apariencia similar a una bordeadora, que, a través de sonidos y números en un visor, indica de qué tipo de material se trata lo que hay oculto.
Un aficionado, el riocuartense José Luis Giordano, contó este lunes a Cadena 3 los detalles de esta actividad que, en su caso, se convirtió en una pasión por descubrir objetos perdidos.

“El detector es un aparatito parecido a una bordeadora, que funciona con frecuencias que emite hacia la tierra a través de una bobina. Eso produce un sonido que se transmite a los auriculares. También se ve un numerito en un visor. Esas dos cosas te dan una indicación de si es aluminio, oro, plata, papel de cobre, etcétera”, detalló Giordano.
“Hace un año que detecto –comentó-. Todo comenzó con un comentario en una charla con los amigos. No sabía que existía este hobby. Empecé a ahorrar para llegar a mi primer detector”.
El detectorismo puede realizarse en tierra, arena y agua de mar y ríos, entre una amplia variedad de lugares.

El aparato necesario para cultivar este hobby cuesta desde 40 a 200 mil pesos y, conforme aumenta su complejidad, sirve para buscar metales en diversas superficies.
“El domingo, en Río Cuarto, me fui a una plaza y encontré mi primera moneda de 1884, de dos centavos. Era de cobre. Es mi primera moneda tan antigua”, relató con emoción.

“Ya he hallado anillos de plata y de oro, y grandes cantidades de cadenitas, cruces, medallas y monedas”, reveló.

“Al principio, mi familia me miraba raro, pero les expliqué que esto era como ir a pescar”, agregó.
Consultado sobre lo que lo motiva a hacer este hobby, respondió: “Cada vez que salgo, prendo mi detector y las horas me pasan volando. Yo apunto a ver qué me puede sorprender. No me importa que sea de valor económico. Te atrapa pensar cómo llego ese objeto ahí. Hemos llegado a pasar 18 horas detectando”.

Informe de Alejandro Bustos




