El "sí fácil" de Llaryora
03/04/2026 | 11:33Redacción Cadena 3
Imaginen a un comprador yendo a ver un departamento. El vendedor, entusiasmado, le señala: "Mire qué ventanas, tienen una vista bárbara". El comprador, sin chistar, responde: "Tenés razón, 10% más". El vendedor sigue: "Pero fíjese este baño, cañerías nuevas". Y el comprador, dócil, asiente: "Es verdad, 10% más".
Cualquier mortal pensaría que ese comprador no sabe negociar o que le sobra la plata. Pero en Córdoba, ese comprador parece ser el Gobierno Provincial. La analogía es inevitable al observar la paritaria docente: una negociación donde la administración de Martín Llaryora parece haber perdido la capacidad de poner las manos, de marcar un límite o, al menos, de recordar que los recursos no caen del cielo como maná.
De la austeridad al desborde
La metamorfosis de la oferta oficial ha sido asombrosa. Empezamos en febrero con una propuesta de ajuste por inflación más un bono (FONID), sujeta a un tope vinculado a la recaudación provincial (que, recordemos, viene en caída libre). Pero ante la presión, llegamos a una tercera oferta que ya eliminó los topes, sumó un 10% extra, mejoró sustancialmente el FONID y prometió aumentos automáticos mensuales.
Incluso el Gobernador admitió que, para pagar esto, habría que paralizar la obra pública. Un golpe directo a la industria de la construcción y a sus trabajadores. Sin embargo, ¿qué recibió a cambio? Un rechazo rotundo y un paro de 72 horas que dejará a las familias cordobesas entrando en su sexta semana sin un cronograma escolar completo.
El peligro del "reclamo justo" sin límites
Lo más inquietante ocurrió ayer, en el acto por Malvinas. Frente al desplante docente, Llaryora no confrontó, no pidió racionalidad ni expuso el esfuerzo que está haciendo el resto de la sociedad cordobesa (que no goza de paritarias del 40%). Al contrario, afirmó que el reclamo es "justo" y prometió "hacer el esfuerzo necesario" para una cuarta mejora.
Aquí es donde la educación se confunde con la demagogia. Se dice que se les enseña a los chicos el "derecho a peticionar". Es cierto, existe. Pero enseñar que los recursos son infinitos o que se puede pedir un 40% de aumento "mágico" en medio de una recesión brutal, no es educar; es mentir. El reconocimiento de la realidad y del límite es parte fundamental de cualquier enseñanza cívica.
¿A quién le sacamos para pagar?
Si todos mañana vamos a la Casa de Gobierno a pedir un 40% porque "nuestro sueldo está atrasado" (y vaya si lo están los de los médicos, policías y empleados privados), ¿quién paga la fiesta? ¿Esperamos que bajen marcianos a descargar lingotes de oro sobre la Plaza San Martín?
Administrar es elegir, y elegir implica decir "no". Llaryora está eligiendo desfinanciar el futuro (la obra pública) para calmar un presente que nunca parece estar satisfecho. La falta de firmeza en la mesa de negociación no solo vacía las arcas, sino que deja a los padres y alumnos como rehenes de una pulseada que no tiene fin, porque el "comprador" ya demostró que, a cada pedido, siempre dirá que sí.
La paritaria se ha convertido en un ejercicio de pensamiento mágico donde lo único que falta es que alguien explique de dónde va a salir la plata cuando ya no quede ni una bolsa de cemento por comprar.
Lectura rápida
¿Qué está ocurriendo en Córdoba con la paritaria docente? La administración de Martín Llaryora ha aumentado las ofertas salariales, pero enfrenta un rechazo rotundo por parte de los docentes.
¿Quién es el responsable de la negociación? El responsable de la negociación es el Gobierno Provincial de Córdoba, liderado por Martín Llaryora.
¿Cuándo se inició esta negociación? La negociación comenzó en febrero con una propuesta de ajuste por inflación y un bono vinculado a la recaudación provincial.
¿Dónde se produjo un acto relevante relacionado con esta situación? Un acto relevante se produjo en Malvinas, donde Llaryora no confrontó a los docentes y calificó su reclamo como "justo".
¿Por qué es preocupante la situación actual? Es preocupante porque la falta de firmeza en la negociación puede desfinanciar el futuro y dejar a padres y alumnos en una situación precaria.





