Síndrome de Asperger: diagnóstico temprano y su impacto en el desarrollo
En el marco de su Día Internacional, se destaca que es importante el apoyo a lo largo de la vida para favorecer el desarrollo social, emocional y académico.
18/02/2026 | 06:47Redacción Cadena 3
Buenos Aires, 18 de febrero (NA)-- El síndrome de Asperger es parte del espectro autista y se distingue por variaciones en la comunicación social, la interpretación de normas implícitas y un estilo particular de procesar información. No se trata de una enfermedad ni de un trastorno que deba curarse, sino de una condición neurológica que acompaña a la persona durante toda su vida, requiriendo comprensión, apoyos adecuados y entornos accesibles.
Con motivo del Día Internacional del Síndrome de Asperger, especialistas destacan que esta condición del neurodesarrollo solía considerarse un subtipo de los trastornos generalizados del desarrollo (TGD). Desde 2013, tras la actualización del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), el diagnóstico de síndrome de Asperger se integra dentro del espectro autista, ya no considerándose como una entidad separada.
Según un informe al que accedió la Agencia Noticias Argentinas, las características principales de este síndrome incluyen dificultades en la calidad de la interacción social, patrones de comportamiento repetitivos y restringidos, así como la ausencia de un retraso significativo en el desarrollo del lenguaje y la falta de discapacidad intelectual.
Las personas diagnosticadas previamente con Asperger generalmente presentan condiciones del espectro autista sin discapacidad intelectual ni retraso significativo en el lenguaje, pero con problemas sociales y comportamientos repetitivos o restringidos.
Las manifestaciones clínicas más comunes incluyen dificultades en la reciprocidad social, como problemas para iniciar o mantener conversaciones, alteraciones en la comunicación no verbal (como el contacto visual y los gestos), intereses intensos y restringidos, así como comportamientos repetitivos. Estas dificultades en la reciprocidad social son más evidentes en la interacción con los pares y evolucionan a lo largo de la vida.
"El diagnóstico temprano y un abordaje individualizado son claves para que cada persona con diagnóstico de condiciones del espectro autista, incluyendo el tradicionalmente llamado Síndrome de Asperger, pueda desarrollar sus habilidades y adaptarse a su entorno. Nuestro objetivo es acompañar a las familias y educadores, brindando estrategias concretas y basadas en evidencia para favorecer el desarrollo social, emocional y académico de cada niño, adolescente o adulto", enfatiza la Dra. Viviana Enseñat (M.N. 87.942), jefa de la Unidad de Pediatría del Desarrollo (UPD) del Hospital Británico.
En la infancia temprana, es crucial observar la falta de respuesta al nombre y un lenguaje que, aunque fluido, puede presentar características peculiares, como una entonación neutra o monocorde y el uso de palabras avanzadas para la edad. Al comenzar la escolaridad, pueden evidenciarse rigidez y dificultades para comprender normas sociales, a veces manifestadas como "problemas de conducta".
A medida que los niños crecen, las dificultades en la interacción social pueden intensificarse, y puede aparecer evitación de actividades deportivas o escolares, debido a desafíos en planificación y coordinación motora. Las dificultades con cambios, transiciones y el procesamiento sensorial (sonidos, olores, texturas) pueden generar conductas que no siempre son reconocidas en contextos educativos, sociales o laborales.
En la adolescencia y adultez, pueden surgir síntomas emocionales como ansiedad y depresión, lo que resalta la necesidad de reconocimiento temprano y seguimiento a lo largo de la vida.
El diagnóstico se realiza mediante una evaluación interdisciplinaria basada en criterios del DSM-5, ya que no existen biomarcadores ni pruebas específicas; se fundamenta en la observación del comportamiento y entrevistas estructuradas. Es importante considerar asociaciones con otros diagnósticos del desarrollo, como ansiedad, TDAH y dificultades específicas de aprendizaje.
El abordaje debe ser individualizado y adaptarse a cada persona, considerando su contexto familiar, escolar y comunitario, así como la etapa vital. Los apoyos se diseñan para maximizar el potencial de la persona. Entre los mitos comunes se encuentra la creencia de que todas las personas con Asperger tienen altas capacidades intelectuales, que carecen de empatía o que el síndrome es causado por factores parentales, ninguno de los cuales tiene respaldo científico.
Investigaciones recientes se centran en factores genéticos, intervenciones mediadas por padres y terapias adaptadas. Los tratamientos innovadores incluyen modelos de intervención temprana, adaptaciones educativas y enfoques conductuales, psicosociales, tecnológicos y farmacológicos, con evidencia variable según la edad.
La Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) adaptada ha demostrado ser efectiva para tratar ansiedad y depresión en adolescentes y adultos. Los entrenamientos grupales en habilidades sociales ofrecen beneficios modestos en competencia social y adaptación, mientras que los modelos conductuales naturalistas y las intervenciones mediadas por padres mejoran la comunicación social y reducen conductas disruptivas, especialmente en niños y adolescentes.
En adultos, se recomiendan TCC adaptada, reducción de estrés (como mindfulness) y apoyo vocacional, aunque se requieren más estudios. Tecnologías emergentes como realidad extendida (XR) y telemedicina han mostrado mejoras en interacción social, reconocimiento emocional y habilidades de la vida diaria en adolescentes, pero necesitan mayor validación científica.
Lectura rápida
¿Qué es el síndrome de Asperger?
Es una condición neurológica del espectro autista que afecta la comunicación social y el procesamiento de información.
¿Por qué es importante el diagnóstico temprano?
El diagnóstico temprano permite un abordaje individualizado que ayuda a las personas a desarrollar habilidades y adaptarse mejor a su entorno.
¿Cuáles son las manifestaciones más comunes?
Dificultades en la interacción social, patrones de comportamiento repetitivos y problemas de comunicación no verbal.
¿Qué tratamientos existen?
Se utilizan terapias como la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) y enfoques psicosociales y tecnológicos, adaptados a cada persona.
¿Cuáles son los mitos sobre el síndrome?
Se cree erróneamente que todas las personas con Asperger tienen altas capacidades intelectuales o que la condición es causada por factores parentales.
[Fuente: Noticias Argentinas]





