La pena de telediario: un juicio paralelo en la era digital
La reciente decisión de archivar denuncias contra Julio Iglesias reaviva el debate sobre la condena mediática. En un mundo donde la información vuela, surge la necesidad de regular la opinión pública y proteger la reputación.
25/01/2026 | 14:53Redacción Cadena 3
En España encontramos pronto una definición, "pena de telediario" y, con el paso del tiempo, nadie da con una solución a esta condena previa, mediática y social que sufre una persona (o un gobierno o una empresa) por noticias negativas que pueden ser ciertas o falsas, pero que una vez publicadas actúan como un juicio paralelo y adelantado por la opinión pública, mucho antes de que haya una sentencia judicial.
Ahora que la fiscalía de la Audiencia Nacional ha archivado las denuncias por abuso sexual y laboral contra el cantante Julio Iglesias, él se pregunta quien le va a resarcir del daño de estas informaciones que han recorrido el mundo y han afectado gravemente su reputación y su vida profesional.
No estábamos allí y nunca sabremos (al menos por un juicio en la justicia española) qué paso, si es que pasó algo ilegal.
Nuevas denuncias contra Julio Iglesias reavivan acusaciones de Vaitea Egirson.
Lo que ponemos en debate, aquí y ahora, es esta nueva condena irreversible de unos medios de comunicación desbocados, alentados por unas redes sociales sin reglas y con difusión ecuménica. Hoy se puede insultar y condenar a quien se quiera, de Ushuaia a La Quiaca o de Manila a Neuquén, incluso si a quien ya se ha condenado y ejecutado en la plaza pública resulta inocente en el proceso legal.
No entraremos aquí a juzgar si fueron denuncias falsas o existió abuso, tampoco si detrás de esas denuncias hubo, o no, intereses políticos o económicos.
Esta columna es sólo una reflexión sobre la diferencia entre la crítica legítima y la acusación sin fundamento. Deberíamos tener reglas internacionales, consensuadas y democráticas para poder exigir responsabilidades a aquellos que antes de conocer los hechos completos ya juzgan y condenan, lo que puede generar un ruido innecesario y una percepción equivocada de la verdad.





