Focos de incendio activos en las islas frente a Rosario
La primera semana del año comenzó con una escena conocida para la región: humo, olor a quemado y una preocupación que se renueva cada año.
05/01/2026 | 19:43Redacción Cadena 3 Rosario
La crisis ambiental en el delta del río Paraná volvió a hacerse visible frente a Rosario con la aparición de nuevos focos de incendio en las islas de jurisdicción entrerriana. La primera semana del año comenzó con una escena conocida para la región: humo persistente, olor a quemado y una preocupación que se renueva cada año, pese a condiciones climáticas que, en teoría, deberían haber reducido este tipo de episodios.
El dato que más alarma a los especialistas es que el aumento de las quemas se registra en un contexto atípico. Durante 2025 se observaron mayores precipitaciones y una altura del río Paraná más elevada que en temporadas anteriores, factores que suelen actuar como barrera natural frente a los incendios. Sin embargo, esa combinación no logró frenar la aparición de nuevos focos.
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Investigadores de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) advierten que este comportamiento refuerza la hipótesis de un origen mayoritariamente humano. Según los estudios recientes, la variación en la cantidad de incendios no puede explicarse solo por variables climáticas, lo que vuelve a poner en foco las prácticas productivas y el uso del fuego en las islas del delta.
A este escenario se suma otro factor de riesgo: la gran acumulación de vegetación seca, conocida como biomasa. De acuerdo con los especialistas, este material actúa como combustible y aumenta la probabilidad de incendios de mayor extensión e intensidad. En ese sentido, alertan que el panorama podría agravarse durante octubre si se combinan altas temperaturas con períodos de sequía.
El informe de la UNR también señala que la persistencia del problema está vinculada al debilitamiento del Sistema Nacional de Manejo del Fuego (SNMF), clave para la prevención, detección temprana y combate de los incendios. La falta de recursos y de una respuesta sostenida contribuye a que los focos se multipliquen y se repitan año tras año.
Mientras tanto, Rosario y las localidades cercanas continúan expuestas a las consecuencias directas: deterioro de la calidad del aire, riesgos para la salud y un impacto ambiental que se acumula sin soluciones de fondo. Con la primavera recién iniciada, el delta vuelve a encender una alarma que, lejos de apagarse, parece consolidarse como un problema estructural de la región.





