¿Qué hacemos frente al uso excesivo del celular?
30/08/2024 | 10:51Redacción Cadena 3

Hay un tema que, aunque repetido, se vuelve cada vez más relevante en nuestras vidas: el uso del celular y, en particular, el tiempo que dedicamos a las redes sociales. Esta herramienta ha revolucionado nuestra forma de comunicarnos, de pagar, de consumir entretenimiento, y, sin duda, ha tenido un impacto positivo, sobre todo durante la pandemia. Sin embargo, es fundamental que comencemos a observar las consecuencias negativas de su uso excesivo.
Diariamente, surgen noticias que nos invitan a reflexionar sobre cuánto tiempo pasamos conectados y qué podríamos hacer para mejorar nuestra relación con los dispositivos. Esta semana, encontré tres informaciones que me hicieron replantear este tema. La primera proviene de la empresa británica EE, uno de los principales operadores de telefonía móvil en el Reino Unido. Según su guía, los niños menores de once años no deberían tener acceso a teléfonos celulares con internet y redes sociales. Además, sugieren que hasta los trece años, el acceso a estas plataformas debería ser limitado y supervisado por los padres.
La segunda noticia, publicada por Evangelina Himitian en el diario La Nación, destaca que cada vez más padres están tomando conciencia de su propio uso del celular. Los niños, al ver a sus padres inmersos en sus pantallas, comienzan a reclamar atención y a señalar las contradicciones que esto genera en el ámbito familiar. Muchos adultos están comenzando a unirse a iniciativas que buscan reducir el uso del celular y fomentar interacciones más significativas entre ellos y sus hijos.
Finalmente, la tercera información que me llamó la atención es una entrevista a la especialista en Ciencias del Bienestar, Rosalinda Ballesteros, publicada en Clarín. Durante su visita a Argentina para el 7° Congreso Internacional Innova Educa, Ballesteros alertó sobre el impacto del sedentarismo y el estrés emocional, advirtiendo que esta podría ser la primera generación que viva menos que sus padres. En cuanto a las redes sociales, explicó que la exposición constante a las pantallas altera nuestros ciclos naturales y genera un estímulo placentero a corto plazo, pero que resulta en insatisfacción a largo plazo, similar al circuito de la dopamina que se activa en las adicciones.
Ballesteros propone que debemos ir más allá de las experiencias cotidianas y cultivar en los niños valores como la serenidad, la esperanza y el optimismo. Nos invita a cuestionarnos sobre el propósito de nuestra vida y a encontrar un camino que nos lleve a una conexión más significativa.