Para una fiesta clandestina, debe haber un público que compre entradas
26/08/2024 | 11:08Redacción Cadena 3
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Siempre Juntos

Ayer a la madrugada, en la localidad de Los Cedros, las fuerzas de seguridad de Córdoba desarticularon la fiesta clandestina más grande de los últimos años. Con 5.500 personas en el lugar, se encontraron drogas y se recaudaron setenta millones en entradas. Además, había más de 1.500 vehículos que habían transportado a los asistentes a esa zona del Gran Córdoba. Solo se registró un detenido.
De acuerdo a lo que se publica en la web de Cadena 3, se realizaron 15 procedimientos positivos donde se secuestraron distintos tipos de drogas, como cocaína, éxtasis, metanfetamina y marihuana. En el lugar también se incautaron carpas, baños químicos, vallas, calefactores, tablones, bancos, mesas, un escenario de madera y hierro, equipos de música, parlantes, monitores, potencias, consolas de sonido y luces multi-efectos. Todo indicaba que el evento era clandestino, ya que no contaba con la habilitación ni las medidas de seguridad correspondientes.
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La buena noticia es que la policía actuó. La Fuerza Policial Antinarcotráfico de Córdoba desplegó un importante operativo y desarmó esta fiesta que recién comenzaba. Era un after que empezaba a las 7 de la mañana y se extendía hasta la 1, 2 o 3 de la tarde. Sin embargo, el verdadero peligro radica en lo que ocurre después, cuando los asistentes, generalmente bajo los efectos del alcohol y de estupefacientes, salen a las rutas.
El Ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, destacó la importancia del trabajo conjunto de las fuerzas de seguridad y la necesidad de articular esfuerzos con intendentes y jefes comunales. Subrayo esto, porque resulta difícil imaginar que una fiesta para 5.000 personas pase desapercibida en un pueblo. Si se requiere de carpas, camiones y equipos, es evidente que hay una organización detrás. No es algo que surja de la nada; hay un gran negocio por detrás.
Por eso, es crucial el accionar de la policía y de los intendentes. No solo para evitar que se autoricen este tipo de eventos, como ocurrió en este caso, sino también para estar atentos y avisar. Y me surge una pregunta: ¿qué responsabilidad tienen los asistentes a estas fiestas? ¿No saben que están yendo a un evento clandestino? ¿No son conscientes de que no hay medidas de seguridad que los protejan? Para que alguien organice una fiesta clandestina, debe haber un público dispuesto a comprar entradas.