Messidependencia
23/06/2026 | 09:18Redacción Cadena 3
La victoria ante Austria dejó una sensación incómoda. Más allá del resultado y los tres goles de Messi, quedó en evidencia una dependencia preocupante que pone en jaque el futuro inmediato del equipo argentino.
Por más que duela decirlo, Argentina jugó un partido incómodo contra Austria. Hubo tramos en los que la Selección parecía ir a otra velocidad, con menos intensidad y menor capacidad para retener la pelota. Austria, con su dinamismo y piernas largas, parecía multiplicarse en el campo.
Los austríacos parecían que eran 15 ellos en el campo de juego, no 11. Estaban en todos lados, todos al mismo tiempo. La Selección, en cambio, le costaba dar pases limpios y encontrar espacios para girar y atacar.
Y entonces apareció Messi. Otra vez.
Dos goles suyos. Un segundo que fue pura magia individual, jugando con rebotes y errores ajenos, como en un flipper. Una obra maestra del mejor jugador del mundo. Pero precisamente esa brillantez individual es la que genera la preocupación más profunda: ¿Qué pasará el día que Messi no esté?
Una dependencia peligrosa
Los números son elocuentes. En 200 partidos con la Selección, Messi acumula 117 goles y 61 asistencias. Casi una participación directa por partido. En Mundiales, 18 goles en 27 encuentros. Es sencillamente descomunal.
Messidependencia. El equipo está armado para él, brilla para él y, en gran medida, gana gracias a él. Los jugadores son cracks en sus clubes europeos, pero en la Selección no terminan de traducir esa jerarquía cuando Leo no enciende la mecha.
La pregunta incómoda flota en el aire: ¿Qué pasa si Messi está triste, lesionado o simplemente no tiene su día?
Algunos responden con estadísticas frías: Argentina tuvo más remates (12 contra 6) y más al arco (5 contra 1). Que la sensación de peligro permanente fue más emocional que real. Pero las sensaciones también importan en el fútbol. Y la sensación es que, sin Messi, el equipo baja varios escalones.
El debate necesario
Es cierto que en la Copa América, cuando Messi salió lesionado, el equipo supo ganar un partido importante. También es verdad que Argentina le ganó 4-0 a Brasil sin él en otro momento. Hay talento y hay recambio: Lautaro, Julián, el Colo Barco, Nico Paz; que están creciendo. Pero nadie discute que hoy, sin Messi, la Selección es de “un poquito menos categoría”.
Tener al mejor jugador del mundo es un privilegio enorme. Cuestionarlo sería absurdo. Pero ignorar la excesiva dependencia también lo es. El fútbol moderno exige equipos más sólidos colectivamente, menos dependientes de una sola estrella, por más grande que sea.
Austria no nos “cascoteó el rancho” como algunos sintieron en el momento, pero sí expuso las grietas. Argentina ganó gracias al genio de Messi. Punto. Y eso es hermoso hoy, pero inquietante de cara al futuro.
Ojalá los jóvenes crezcan rápido. Ojalá el equipo logre consolidar una identidad más allá de la magia de Leo. Porque el fútbol, tarde o temprano, siempre pone a prueba las dependencias.
Y cuando eso ocurra, Argentina deberá estar preparada para jugar sin su superhéroe.
Lectura rápida
¿Qué dejó la victoria de Argentina ante Austria? Una sensación incómoda y una dependencia preocupante del equipo hacia Messi.
¿Quién es el jugador clave mencionado en el artículo? Lionel Messi, quien anotó tres goles en el partido.
¿Cuándo se menciona que Argentina tuvo éxito sin Messi? En la Copa América y en un partido contra Brasil.
¿Dónde se expone la dependencia del equipo argentino? En el rendimiento del equipo durante el partido contra Austria.
¿Por qué se considera peligrosa la dependencia de Messi? Porque plantea incertidumbres sobre el futuro del equipo si él no está presente.






