“Intersecciones entre política y cultura": descontento, resistencia y protesta
16/02/2026 | 08:00Redacción Cadena 3 Rosario
Las intersecciones entre política y cultura atraviesan la historia, pero en el contexto actual —marcado por polarización, liderazgos disruptivos y tensiones institucionales— vuelven a cobrar protagonismo. De la música al deporte y al carnaval, la cultura emerge como canal de resistencia y protesta.
El cruce entre política y cultura no es un fenómeno novedoso. Desde el teatro romano hasta los cantares de gesta medievales, las expresiones populares han mantenido algún tipo de vínculo con el poder y el clima social de su tiempo. Tampoco fueron ajenas a esa lógica las canciones de protesta de los años 60 y 70, ni himnos globales como “Imagine”, surgidos en contextos atravesados por conflictos bélicos y demandas de paz.
En Argentina, la transición democrática y el impacto de la Guerra de Malvinas marcaron a una generación que encontró en la música una forma de expresión colectiva. Referentes como Juan Carlos Baglietto o Fito Páez sintetizaron, desde Rosario y otras ciudades, inquietudes sociales que la política todavía buscaba encauzar.
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De la NBA al carnaval
En las últimas semanas, distintos escenarios culturales volvieron a reflejar tensiones políticas. En Estados Unidos, la presencia de Barack Obama en el All Star Game de la NBA generó especulaciones en medio de debates sobre el futuro electoral y una eventual nueva candidatura de Donald Trump. El deporte, en apariencia ajeno a la disputa partidaria, se convirtió así en un espacio cargado de simbolismo político.
En América Latina, el carnaval también ofreció señales elocuentes. En Brasil, una comparsa reivindicó abiertamente la figura de Lula da Silva en un año atravesado por la competencia electoral y la fragmentación de la derecha. En Uruguay, algunas murgas cuestionaron al presidente Yamandú Orsi desde sectores más radicalizados de la izquierda, evidenciando tensiones dentro del propio oficialismo.
En ese marco, también se inscriben las discusiones en Estados Unidos en torno a políticas migratorias, denuncias de excesos represivos y debates sobre derechos civiles, que encontraron eco en artistas y músicos con mensajes explícitos, menos metafóricos que en otras épocas. La cultura aparece así como espacio de reacción frente a medidas consideradas preocupantes por sectores de la sociedad civil.
El fenómeno no se limita a la música o al carnaval. El deporte profesional, los grandes espectáculos masivos y hasta eventos de entretenimiento global funcionan como vidrieras donde se cuelan posicionamientos, guiños simbólicos y mensajes con fuerte carga política. La frontera entre entretenimiento y debate público se vuelve cada vez más difusa.
En un escenario de fragmentación partidaria, liderazgos cuestionados y dificultades para canalizar demandas sociales, la cultura popular vuelve a ocupar un rol central. No reemplaza a la política, pero la interpela, la expone y, en muchos casos, expresa el malestar que no encuentra otros canales formales de representación.
Lectura rápida
¿Qué fenómeno se analiza en el artículo? Se analiza la intersección entre política y cultura, especialmente en contextos de polarización y tensiones institucionales.
¿Quiénes son algunos referentes mencionados? Referentes como Juan Carlos Baglietto y Fito Páez en Argentina son mencionados como voces de expresión colectiva.
¿Cuándo se menciona el impacto de la música? Se menciona el impacto de la música en la transición democrática y la Guerra de Malvinas.
¿Dónde se reflejan tensiones políticas según el artículo? Las tensiones políticas se reflejan en eventos como el All Star Game de la NBA y en el carnaval de Brasil.
¿Por qué es relevante la cultura en este contexto? La cultura es relevante porque actúa como un canal de resistencia y protesta frente a situaciones políticas y sociales preocupantes.





