¿Es negocio el engorde a corral?
Sebastián Riffel habló de tres situaciones: el feed lot tradicional, el integrado a sistemas pastoriles y el que usa como base de la dieta el silaje de maíz de planta entera.
28/06/2011 | 16:03Redacción Cadena 3
La firmeza de los precios de los granos –el maíz, especialmente, que arrastra al resto de las alternativas usadas en los fedd lots– junto al alto valor de los terneros complican los números del engorde a corral en la Argentina, fundamentalmente en los feed lots tradicionales, cuya rentabilidad hoy es nula o levemente negativa.
Esta situación, sin embargo, cambia en aquellos feed lots integrados a sistemas pastoriles y, sobre todo, en los corrales donde la base de la dieta no es el grano de maíz sino el silaje de maíz de planta entera, cuyos números son interesantes.
El ingeniero agrónomo Sebastián Riffel brindó un amplio panorama sobre este tema durante una disertación en la Facultad de Ciencias Agropecuarias, dependiente de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), ante un nutrido auditorio, y, además, suministró la información recopilada en los últimos años vinculada al manejo de las raciones para obtener la mejor eficiencia en la conversión de granos en carne.
Riffel analizó el negocio del feed lot desde el punto de vista económico. “Tenemos un precio del ternero muy alto y un precio del novillito o animal terminado sustancialmente más bajo que el precio de la invernada. Un ternero de invernada cuesta alrededor de 11 pesos, un novillito gordo cuesta 9, y si es ternero gordo cuesta 10, pero la relación de compra-venta es desfavorable. Por lo tanto, el negocio del corral per se, el corral exclusivo –que compra terneros de 200 kilos, le agrega 100/120 kilos y lo saca a venta como ternero gordo– tiene márgenes de rentabilidad nulos o levemente negativos”, aseguró.
Hay, claro, variantes. “Si el maíz es propio, por ejemplo, posiblemente el resultado puede ser positivo, pero muy bajo, del orden de los 10 dólares por cabeza. Mientras que si el grano y el ternero son comprados el negocio no es negocio sino quebranto.
Se trata del corral tradicional, que compra, mete en el corral y termina
con pocos kilos más”, analizó Riffel.
En los corrales que están integrados a procesos pastoriles, en cambio, la situación es completamente distinta.
El pasto “nos permite hacer una recría eficiente y dar la terminación en corral, en un período más corto, y en donde se valorizan todos los kilos producidos a pasto. Acá los números son mejores: la etapa del corral sola es neutra, pero nos permite terminar todos los novillos que se recriaron a pasto en el transcurso del año, que si no fueran encerrados tendrían que estar de seis a ocho meses más en el campo”.
El tercer planteo, agregó el profesional, es el que hoy genera “muy buenos resultados” económicos. Se trata de aquellas empresas que han dejado de producir pasto y grano y toda la comida para el corral la producen con silaje de maíz de planta entera.
-¿Por qué la diferencia?
-Porque el volumen de producción de una hectárea de silaje de maíz es muchísimo más alto que una hectárea de grano de maíz o de pastura. Ese volumen de comida que podemos sacar de una hectárea de silaje de maíz nos permite recriar y terminar, las dos cosas a la vez, alrededor de 15/16 cabezas por hectárea; es decir que estamos en presencia de un negocio que posibilita agregar muchos kilos en forma eficiente.
El engorde con silaje de maíz, amplió Riffel, “nos permite comprar un ternero de 170/180 kilos y llevarlo hasta los 380/390. Al producir muchos más kilos –200 en vez de 100, como sucede en el corral tradicional– logramos diluir aquella relación compra-venta negativa”.
Éste es el tipo de corral que hoy “se está diferenciando, con mejores resultados económicos, y el que puede seguir en actividad cuando el negocio, en general, no es bueno”, enfatizó Riffel.





