Reforma laboral: Llaryora y Pullaro la están errando al vizcachazo en una cosa
26/01/2026 | 11:16Redacción Cadena 3
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Llaryora y Pullaro —me moderé, aclaro: en una cosa— le están errando al vizcachazo. Y es en el debate por la reforma laboral. No en las prevenciones, que son legítimas, discutibles, debatibles. No en la desconfianza, que también es atendible. Le erran cuando invocan el federalismo para oponerse a una leve baja del Impuesto a las Ganancias que pagan las empresas.
Hablemos claro. La rebaja que propone el Gobierno es mínima: dos puntos, más o menos. Algo así como pasar del 33% al 31%. No es una revolución fiscal. Es un gesto moderado para incentivar el empleo y darle aire al sector privado, que es el que genera trabajo. Y sin embargo, ahí aparece el grito de "defendamos el federalismo" porque Ganancias es coparticipable y —dicen— eso afecta la recaudación provincial.
Acá está el primer error grueso. Esta no es una ley de coparticipación, hermano. Es una ley de empleo. El centro del debate no puede ser la billetera del gobernador, sino cómo salimos de un mercado laboral destruido, con casi el 45% de los trabajadores en negro y salarios de miseria. El problema a resolver es el trabajo. Lo otro se acomoda después. Si no, la ley la terminan votando legisladores que responden a sindicatos que administran el empleo en blanco y gobernadores preocupados por el mes que viene. ¿Y quién representa a los millones que trabajan en negro cuando se vote esa ley?
Segundo error: confundir el bolsillo del Estado con el de la provincia. No es lo mismo la caja del gobierno provincial que la economía de Córdoba o de Santa Fe. A Llaryora y a Pullaro hoy les toca administrar el Estado, pero gobiernan provincias que fueron enormemente beneficiadas por decisiones tributarias nacionales: la baja de retenciones, la eliminación del impuesto PAIS. Medidas que se reclamaron durante más de veinte años y que hoy benefician, sobre todo, a Córdoba y Santa Fe.
Y ojo: ni retenciones ni PAIS son coparticipables. La Nación resignó recursos propios que estas provincias disfrutan sin que su recaudación se vea afectada.
¿Cuál es la contribución provincial al alivio impositivo si la idea es achicar el Estado para dejar respirar al sector privado? Porque si siempre cede la Nación y las provincias nunca ponen nada, el discurso se vuelve bastante cómodo.
Pero hay un tercer punto, todavía más llamativo. Al oponerse a la baja de Ganancias, Llaryora y Pullaro terminan defendiendo intereses de otras provincias. Sí, de otras provincias. El impuesto a las Ganancias no lo pagan los marcianos. Lo pagan empresas radicadas en algún lugar del país. ¿Dónde están la mayoría de esas empresas? En Córdoba, Santa Fe, Mendoza, el interior bonaerense. Es decir: cuando se cobra Ganancias, se cobra principalmente en esas provincias.
Ahora bien, cuando ese impuesto se coparticipa, ¿a quién beneficia más? A las provincias con menos actividad privada. Para ponerlo simple: por habitante, Chaco recibe hasta cuatro veces más de coparticipación de Ganancias que Córdoba. Entonces, cuando un gobernador de Córdoba o Santa Fe se opone a bajar Ganancias, lo que está defendiendo es que se cobre más impuestos en su provincia para que eso se reparta en otras. Difícil de explicar como "defensa del federalismo".
Y hay un dato más que incomoda. En 2025, la recaudación total de la Nación creció 39,4%. Las transferencias automáticas a las provincias crecieron 43,1%. O sea: las provincias, todas, recibieron proporcionalmente más que lo que creció la recaudación nacional. No les está yendo mal. Al contrario.
Por eso, la discusión de fondo es esta: ¿Se busca más actividad económica, más empleo y crecimiento real para toda la provincia? ¿O se está defendiendo una recaudación de corto plazo, con la mira puesta en el Excel del mes próximo? Porque si es lo segundo, además de errarle al vizcachazo, se está mirando el problema por el lado equivocado.
El centro es el trabajo. Pónganse las pilas.





