Las cábalas en el fútbol, una liturgia que roza la fe, la brujería y el humor
El periodista Ricardo Gotta, autor de un libro sobre el tema, dijo a Cadena 3 que el ser humano tiene “un lado fetichista”. Además, contó anécdotas muy graciosas de Bilardo, Basile y Maradona, entre otros.
10/07/2026 | 20:14Redacción Cadena 3
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La Argentina Hoy
Ricardo, es un gusto saludarte. Estamos muy interesados en tu libro “Cábalas de fútbol”, que se acaba de reeditar. ¿Cómo surgió este trabajo y qué abarca esta nueva edición?
El libro se publicó originalmente hace ocho años, cuando Argentina todavía no había logrado la tercera estrella. En ese momento, todos estábamos pendientes de por qué el seleccionado, pese a funcionar bien futbolísticamente y tener buenos técnicos, no lograba conseguir un nuevo título. Me interesó investigar todas esas cuestiones desde el Mundial de 1986 hasta aquel presente.
Siempre decimos que somos un país futbolero, pero en los mundiales parece que entramos en un estado de paroxismo generalizado. ¿Las cábalas son anteriores al fútbol o fue este deporte el que las trajo a Argentina?
El ser humano es fetichista por naturaleza, pero el fútbol, al ser tan popular y haber entrado tanto en nuestra idiosincrasia, potenció estas conductas. Mi teoría personal es que la mayoría de nosotros hubiéramos querido estar en la cancha haciendo goles o atajando penales. Esa frustración hace que busquemos cualquier otro recurso para sentir que estamos acompañando o influyendo en el juego.
Es muy llamativo que no solo los hinchas, sino también los propios protagonistas del fútbol se hayan aferrado tanto a estos rituales.
Absolutamente. En la selección argentina, técnicos como "El Coco" Basile, "El Panadero" Díaz, "Mostaza" Merlo y Carlos Bilardo fueron los adalides de estas cuestiones. En la etapa de Bilardo encontré muchísimas anécdotas; por ejemplo, Maradona hacía que sus ayudantes pusieran toda su ropa deportiva en el piso y el "Negro" Enrique debía pasar por encima de ella sin pisarla. Para ellos, cumplir con estos ritos era como tener una varita mágica que los ayudaba a lograr el cometido.
Resulta paradójico que Bilardo, siendo un hombre tan detallista y obsesivo con la planificación, no dejara librado al azar ni siquiera el propio azar.
Él incorporó las cábalas como una parte más de su proceso de trabajo. Bilardo representaba las contradicciones de este deporte: era alguien que no dormía estudiando cada detalle del juego, pero que también atendía minuciosamente estas liturgias. Incluso después de salir campeón en el 86, estaba molesto porque le habían hecho dos goles de cabeza, lo cual demuestra su nivel de obsesión.
¿Cuál es, a tu criterio, la anécdota más graciosa o significativa de aquel proceso de México 86?
El episodio de Tilcara es muy interesante. El equipo fue allí antes del mundial para aclimatarse a la altura y prometieron que, si salían campeones, volverían a agradecer a la Virgen. Pasaron décadas sin que Argentina lograra un título, hasta que hace unos años un grupo del plantel finalmente cumplió la promesa y poco después volvimos a ser campeones del mundo. También es notable la anécdota de un casamiento en Italia donde Maradona y Bilardo se metieron en plena fiesta, convirtiéndola en un revuelo absoluto.
¿Considerás que el Mundial es una época donde las cábalas se vuelven más populares o masivas?
Sí, porque el Mundial atrae a mucha gente que habitualmente no le da tanta importancia al fútbol. Hay una cuestión folclórica y una liturgia que se renueva: la gente repite fotos, movimientos o la posición exacta en el sillón donde vieron un partido anterior. Es un momento donde la realidad suele superar a la ficción.
Mencionaste al equipo de Basile y rituales casi insólitos, como el uso del talco en el banco de suplentes.
"El Coco" Basile y "El Panadero" Díaz no dejaban cábala sin cumplir. Lo del talco era el colmo de lo gracioso: uno de los dos lo llevaba en el bolsillo y el otro se lo sacaba para tirarlo en plena cancha.
¿Se sabe si el actual cuerpo técnico de la selección mantiene este tipo de costumbres?
Me han confiado que ellos también cumplen con ciertas liturgias, aunque son un grupo muy serio y amable. Cuidan mucho los momentos y la forma en que se sientan en el banco de suplentes, más allá de la organización táctica que cada uno de ellos, como Aimar o Samuel, tiene asignada.
¿Existe una diferencia entre los ritos con raíz religiosa y aquellos que bordean la superstición pura o la brujería?
Sí, hay dos derivaciones. Una es la religiosa, con vírgenes en los vestuarios, y la otra es la vinculada a la brujería, como enterrar sapos detrás del arco para perjudicar al rival. Aunque sabemos que se gana jugando bien y con táctica, como hace Messi, es innegable que también se cree en la fortuna. Es como la metáfora de la película de Woody Allen sobre la pelota de tenis que pega en la red. Por milésimas de segundo, la pelota puede caer de un lado o del otro. Un ejemplo histórico es el cabezazo del holandés Rensenbrink en la final del 78, que en el último minuto pegó en el palo y salió. Si esa pelota entraba, Argentina no hubiera sido campeón y hoy estaríamos hablando de historias totalmente distintas.
Ricardo, para cerrar, ¿qué recomendación de lectura o cine le dejarías a nuestra audiencia?
Como lector compulsivo, recomendaría dos obras espectaculares: “Cien años de soledad”, de Gabriel García Márquez, y “El hombre que amaba a los perros”, de Leonardo Padura. Son dos grandes novelas que me deslumbraron por su calidad literaria.
Entrevista de Sergio Suppo.
Lectura rápida
¿Cuál es el nombre del libro mencionado en la entrevista? “Cábalas de fútbol”.
¿Quién es el autor del libro? Ricardo.
¿Cuándo se publicó originalmente el libro? Hace ocho años.
¿Dónde se llevó a cabo un episodio significativo relacionado con el libro? En Tilcara.
¿Por qué las cábalas son populares en el fútbol? Porque el fútbol es muy popular y forma parte de la idiosincrasia de Argentina.






