Se enfrió Groenlandia y se descongelaron los bonos cordobeses
Hay temas que parecen lejanos, casi exóticos, pero que en un mundo completamente interconectado terminan teniendo efectos muy concretos y domésticos.
22/01/2026 | 14:02Redacción Cadena 3
Hay temas que parecen lejanos, casi exóticos, pero que en un mundo completamente interconectado terminan teniendo efectos muy concretos y domésticos. Ayer fue un buen ejemplo de eso. Mientras la atención internacional se concentraba en una tensión inesperada —la amenaza del presidente Donald Trump de avanzar sobre Groenlandia, territorio bajo soberanía de Dinamarca—, en Córdoba se miraba con preocupación algo mucho más terrenal: la posibilidad de conseguir financiamiento en los mercados internacionales.
El episodio geopolítico duró poco. Tras el discurso de Trump en Davos, llegó rápidamente una reunión con el secretario general de la OTAN. Hubo acuerdo, se reforzará la seguridad en Groenlandia y en el Ártico con participación de Estados Unidos, y el conflicto se desinfló casi tan rápido como se había inflado. Trump quedó conforme y el ruido global empezó a disiparse.
Ese "enfriamiento" tuvo un efecto inmediato en otro plano. Apenas dos días antes, el ministro de Economía de Córdoba, Guillermo Acosta, había suspendido de manera temporaria el roadshow que la provincia tenía previsto en Nueva York. El objetivo era claro: salir a ofrecer bonos por 500 millones de dólares y tomar deuda en los mercados internacionales. Pero con un escenario financiero global sacudido por tensiones político-militares, nadie estaba dispuesto a apostar por activos de países emergentes, Argentina incluida.
En ese contexto, la prudencia se impuso. Se frenaron las reuniones con inversores y, probablemente, más de uno pensó en levantar todo y volver. Sin embargo, con el panorama internacional algo más despejado, este jueves se conoció que Acosta permanecerá en Nueva York. Finalmente, mañana viernes y el próximo lunes se realizarán las rondas con potenciales inversores, bajo la coordinación de JP Morgan y Banco Santander, que conformaron el consorcio encargado de la colocación.
No es un movimiento menor. Se trata de la segunda emisión de deuda en menos de seis meses. En junio y julio pasados, Córdoba colocó bonos por 725 millones de dólares: 365 millones quedaron disponibles para obras de infraestructura y el resto se utilizó para recomprar deuda previa, es decir, para reprogramar compromisos existentes. Algo similar se intentará ahora. De los 500 millones previstos, unos 115 millones se destinarían a recomprar bonos anteriores.
Si todo sale según lo planeado, la provincia gobernada por Martín Llaryora podría contar con alrededor de 750 millones de dólares netos para infraestructura, sumando ambas operaciones. Los nuevos bonos serían a nueve años de plazo —el vencimiento más largo propuesto por una provincia argentina— y el objetivo es pagar una tasa inferior al 9% anual.
Claro que no todo es consenso. Desde la oposición, especialmente el radicalismo, ya se expresaron críticas al endeudamiento. Pero el trámite avanza y el calendario está definido: roadshow viernes y lunes, intento de colocación el martes.
Así funciona este delicado mecanismo de relojería global. Una tensión militar en el Ártico puede cerrar, de un día para otro, el grifo del financiamiento para una provincia argentina. Y cuando ese conflicto se enfría, los bonos vuelven a descongelarse. Por eso, lo que pasa lejos no siempre está tan lejos. Tal vez, en algún barrio de Córdoba, haya una vecina esperando que llegue el cordón cuneta. Y puede que su obra dependa, sin saberlo, de lo que se diga —o se deje de decir— en Davos o en Groenlandia.





