Gobernadores con Milei, con las inversiones por delante
25/02/2026 | 13:01Redacción Cadena 3
Hay discusiones que parecen técnicas, lejanas, casi burocráticas, pero que en realidad están profundamente conectadas con la vida concreta del país. Lo que ocurre hoy en el Congreso y lo que va a ocurrir en los próximos días en Estados Unidos forman parte de una misma secuencia política: la de un Gobierno que apuesta todo a que lleguen inversiones y de unos gobernadores que entienden que, sin ese flujo de capital, sus provincias no tienen futuro inmediato.
La votación del Presupuesto, la reforma laboral, la baja de la imputabilidad y el inminente tratamiento de la ley de glaciares no son episodios aislados. Son piezas de un mensaje que la Argentina intenta construir hacia afuera: previsibilidad, reglas claras y disposición a habilitar actividades que durante años estuvieron trabadas por razones más ideológicas que productivas.
En ese marco se explica la próxima gira de Javier Milei a Estados Unidos, esta vez con una novedad política de peso: no irá solo. Lo acompañará una delegación nutrida de gobernadores, ninguno de ellos libertario puro, pero todos con algo en común: la necesidad urgente de inversiones para sus territorios.
La foto no es casual. En Nueva York, durante la Argentina Week organizada por JP Morgan junto a la embajada argentina, estarán mandatarios que representan los nodos estratégicos del nuevo mapa productivo. Jujuy y el litio. Mendoza y la minería a gran escala reabierta tras años de parálisis. Chubut y Río Negro, con petróleo, gas y debates pendientes sobre minería. Neuquén, es decir, Vaca Muerta en estado puro. San Juan, probable destino de las mayores inversiones mineras del país.
Y también Córdoba. La presencia de Martín Llaryora dice mucho más de lo que parece. No hay litio ni grandes yacimientos en la provincia, pero sí industria. Industria metalúrgica, pyme, especializada, hoy obligada a reconvertirse. Abastecer a la minería y a la energía no es una opción ideológica: es una estrategia de supervivencia productiva.
Conviene despejar una confusión: estos gobernadores no viajan para aplaudir a Milei ni para subirse a su liderazgo político. Viajan por interés. Por interés legítimo. Porque saben que el Presidente puede dar discursos, pero quienes cierran inversiones, habilitan tierras, garantizan logística y estabilidad local son ellos.
Esta es, quizá, la principal novedad política del mileísmo en el plano internacional. Hasta ahora, Milei fue muchas veces a Estados Unidos en soledad, como predicador de una visión. Ahora va con una comitiva cargada de intereses concretos, territoriales, urgentes. Eso cambia el tono, el objetivo y también las expectativas.
El trasfondo es más profundo. La Argentina que puede recibir grandes inversiones ya no es la de los grandes centros urbanos tradicionales. Está lejos de Buenos Aires, Rosario o el conurbano. Está en la cordillera, en la Patagonia, en el norte minero. Eso obliga a una reconversión industrial, logística y hasta demográfica que será lenta, conflictiva, pero inevitable.
El despegue económico depende de que esas inversiones lleguen y, sobre todo, de que se concreten rápido. Y también de una reconfiguración geopolítica interna: nuevas regiones ganando centralidad, nuevos actores negociando poder, nuevas alianzas entre Nación y provincias.
La política real, la que no entra en consignas, se juega ahí. En esa coincidencia incómoda entre un Presidente sin gobernadores propios y gobernadores que entienden que, esta vez, no pueden darse el lujo de quedarse afuera.





