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El desafío de reducir el sodio oculto para cuidar la salud cardiovascular

Desde el 11 hasta el 17 de mayo se celebra la Semana Mundial de Sensibilización sobre la Sal, para concientizar sobre el consumo excesivo de sodio y sus efectos en la salud.

11/05/2026 | 10:28Redacción Cadena 3

El desafío de reducir el sodio oculto para cuidar la salud cardiovascular

FOTO: El desafío de reducir el sodio oculto para cuidar la salud cardiovascular

Buenos Aires, 11 mayo (NA) -- El sodio, presente en la sal, es fundamental para el equilibrio de líquidos en el cuerpo. Sin embargo, el consumo excesivo provoca retención de agua y, en consecuencia, un aumento del volumen sanguíneo que incrementa la presión arterial. Esto puede sobrecargar el corazón y los vasos sanguíneos, elevando el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca y demencia vascular, entre otras afecciones.

Un informe de la Agencia Noticias Argentinas señala que una dieta alta en sal y sodio incrementa las probabilidades de desarrollar hipertensión arterial, principal factor de riesgo para infartos y accidentes cerebrovasculares a nivel global. Para generar conciencia sobre esta problemática, se lleva a cabo desde este lunes hasta el 17 de mayo la Semana Mundial de Sensibilización sobre la Sal, un llamado de atención sobre el consumo excesivo de sodio.

Para el Colegio de Nutricionistas de la provincia de Buenos Aires, esta no es una campaña más, sino un esfuerzo coordinado para impulsar políticas públicas respaldadas por evidencia científica. El objetivo central es frenar el avance de enfermedades crónicas no transmisibles, especialmente las cardiovasculares, que son la principal causa de muerte y discapacidad en el mundo.

Desde un enfoque clínico, el exceso de sodio en la alimentación tiene consecuencias directas y medibles. La hipertensión arterial es una de las más evidentes, ya que aumenta la probabilidad de sufrir infartos o accidentes cerebrovasculares. Además, estudios recientes indican que un alto consumo de sal puede acelerar el deterioro renal, provocar pérdida de proteínas en la orina y complicar el pronóstico en pacientes con enfermedad renal preexistente.

Qué dice la OMS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece un límite claro de consumo de sal: menos de 5 gramos diarios (alrededor de 2 gramos de sodio) para adultos. Esta recomendación está respaldada por evidencia sólida que demuestra su efectividad para reducir la presión arterial y minimizar complicaciones cardiovasculares. Sin embargo, muchos países superan este umbral de forma alarmante.

Datos epidemiológicos muestran que el consumo promedio de sal duplica la cifra recomendada, siendo los alimentos ultraprocesados los principales responsables: galletitas, embutidos, caldos concentrados, conservas y snacks son algunos ejemplos.

Argentina no es la excepción. Las cifras del Ministerio de Salud de la Nación indican que el consumo diario de sal por persona oscila entre 10 y 12 gramos, más del doble de lo que la OMS considera seguro.

"El origen de este exceso no está en el salero de la mesa, como muchos creen. Entre el 65% y el 70% del sodio que consumimos proviene de alimentos procesados e industrializados. La sal que añadimos al cocinar o comer representa solo una pequeña parte del total", advierte la licenciada en Nutrición, Paola Del Grosso (M.P 3.210).

Este patrón de consumo tiene consecuencias en la salud pública. La Encuesta Nacional de Factores de Riesgo de 2018 reveló que entre el 34% y el 46% de los adultos argentinos presenta hipertensión arterial. Esta condición no solo es un factor de riesgo, sino que está relacionada con enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia renal crónica.

Reducir el consumo de sodio requiere un enfoque integral. Según Del Groso, "no basta con recomendar menos sal en la mesa; hay que combinar educación alimentaria, lectura crítica de etiquetas y presionar a la industria para que reformule sus productos".

Además, añadió: "Gran parte del sodio que ingerimos está oculto en alimentos procesados, ya sea como sal añadida o como parte de aditivos. Por eso, el papel de los nutricionistas es crucial: deben identificar las principales fuentes de sodio, enseñar a leer etiquetas y promover educación alimentaria a nivel individual y comunitario".

Actuar a tiempo marca la diferencia

En la prevención primaria, cambiar los hábitos alimentarios puede reducir significativamente la aparición de hipertensión y síndrome metabólico. En pacientes que ya presentan estas condiciones, una moderada restricción de sodio es parte del tratamiento no farmacológico, junto con otras medidas. Esto no solo ayuda a controlar la presión arterial en casos de hipertensión, sino que también mejora el manejo de la insuficiencia cardíaca y la enfermedad renal, evitando o retrasando la necesidad de aumentar la medicación.

"La solución no es eliminar la sal por completo, sino cambiar los tipos de alimentos que consumimos. Priorizar ingredientes frescos, frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, huevos y carnes, y cocinar en casa permite tener mayor control sobre la cantidad de sodio", explicó la nutricionista, quien sugirió usar hierbas aromáticas, especias, jugo de limón, vinagre o ajo para realzar el sabor sin añadir sodio. También es fundamental cocinar con menos sal y limitar el consumo de productos procesados.

Los beneficios de reducir el consumo de sodio van más allá de la salud individual. A nivel poblacional, disminuir la ingesta de sal tiene un impacto positivo en la carga global de enfermedades cardiovasculares, beneficiando tanto a la salud pública como a la economía del sistema sanitario.

Según el Colegio de Nutricionistas de Buenos Aires, para lograr un cambio significativo, se debe trabajar en tres frentes: generar conciencia en la población, apoyar políticas que obliguen a la industria a reformular sus productos y facilitar que las personas tomen decisiones alimentarias más informadas. Solo así se podrá avanzar hacia entornos más saludables y reducir el daño que el exceso de sal causa en la salud de la población.

Lectura rápida

¿Cuál es el objetivo de la Semana Mundial de Sensibilización sobre la Sal?
Concientizar sobre el consumo excesivo de sodio y sus efectos en la salud cardiovascular.

¿Qué recomienda la OMS sobre el consumo de sal?
Limitar la ingesta a menos de 5 gramos de sal al día para adultos.

¿Cuáles son las principales fuentes de sodio en la dieta?
Los alimentos ultraprocesados, como galletitas, embutidos y snacks.

¿Qué porcentaje de adultos argentinos presenta hipertensión arterial?
Entre el 34% y el 46% de los adultos argentinos.

¿Qué medidas se sugieren para reducir el consumo de sodio?
Educación alimentaria, lectura crítica de etiquetas y priorizar alimentos frescos.

[Fuente: Noticias Argentinas]

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