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El Arco de Triunfo: el sueño de gloria de Napoleón

Inaugurado el 29 de julio de 1836 tras tres décadas de obras y varios cambios de régimen, el monumento parisino nació para celebrar las victorias imperiales y terminó convertido en un gran símbolo nacional. Una imagen a escala junto al Arco de Córdoba permite dimensionar sus casi 50 metros de altura.

29/07/2026 | 13:41Redacción Cadena 3

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Comparación a escala aproximada entre el Arco de Córdoba y el Arco del Triunfo

FOTO: Comparación a escala aproximada entre el Arco de Córdoba y el Arco del Triunfo

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El Arco de Triunfo de París cumple este 29 de julio 190 años desde su inauguración. Concebido por Napoleón Bonaparte para inmortalizar las victorias de sus ejércitos, el monumento atravesó la caída del Imperio, la restauración de la monarquía y nuevas revoluciones antes de convertirse en uno de los grandes símbolos históricos de Francia.

Su historia comenzó después de la batalla de Austerlitz, una de las mayores victorias militares de Napoleón. En febrero de 1806, el emperador ordenó levantar un arco que perpetuara el recuerdo de las campañas francesas y recibiera triunfalmente a los soldados que regresaban del campo de batalla.

El sitio elegido fue la plaza de l’Étoile, actual plaza Charles-de-Gaulle, en el extremo occidental de los Campos Elíseos. Desde allí, el monumento se incorporaría al gran eje urbano de París, una perspectiva que comienza en el Louvre, atraviesa la plaza de la Concordia y se prolonga hasta el moderno arco de La Défense.

Los arquitectos Jean-François Chalgrin y Jean-Arnaud Raymond tomaron como referencia los arcos triunfales de la Antigüedad romana. Finalmente se adoptó un diseño monumental de una gran abertura central, inspirado especialmente en el Arco de Tito, aunque reinterpretado según el lenguaje neoclásico de comienzos del siglo XIX.

La construcción avanzó lentamente. En 1810, cuando Napoleón ingresó a París junto a su nueva esposa, María Luisa de Austria, los pilares apenas comenzaban a elevarse. Para que la pareja imperial pudiera atravesar el supuesto monumento terminado, se construyó una réplica a tamaño real con madera, bastidores y telas pintadas.

Napoleón nunca llegó a ver concluida la obra.

Después de su caída, en 1814, los trabajos fueron suspendidos. El monumento había nacido como una celebración del Imperio y resultaba incómodo para la monarquía restaurada. Incluso se propuso derribar lo que ya estaba construido, aunque Luis XVIII rechazó esa posibilidad.

Las obras se reanudaron años más tarde, pero la dedicatoria fue modificándose según las necesidades de cada gobierno. El arco debía homenajear primero a los ejércitos napoleónicos, luego al Ejército de los Pirineos y finalmente, durante el reinado de Luis Felipe, a los ejércitos de la Revolución y del Imperio.

Ese recorrido explica por qué el Arco de Triunfo tiene un significado mayor que solo un monumento napoleónico. Su construcción refleja tres décadas de disputas políticas y de intentos por definir qué episodios, victorias y protagonistas debían integrar la memoria nacional francesa.

La obra fue terminada por el arquitecto Guillaume Abel Blouet e inaugurada el 29 de julio de 1836, exactamente 30 años después de iniciado el proyecto. La fecha fue elegida para recordar la Revolución de Julio de 1830, que había llevado al trono a Luis Felipe.

La ceremonia, sin embargo, estuvo lejos de la demostración de poder imaginada originalmente. Una gran revista militar fue cancelada por temor a un atentado contra el rey. El monumento fue descubierto discretamente durante la mañana, ante un reducido grupo de autoridades y funcionarios. Por la noche, cientos de personas se acercaron para observarlo iluminado por unas 700 farolas de gas.

Con 49,54 metros de altura, 44,82 metros de ancho y más de 22 metros de profundidad, el arco domina la plaza en la que confluyen doce avenidas. Sus fachadas están cubiertas por relieves alegóricos, escenas militares y esculturas entre las que sobresale La partida de los voluntarios de 1792, conocida popularmente como La Marsellesa, obra de François Rude.

En sus muros también aparecen grabados los nombres de cientos de generales y de numerosas batallas de la Revolución y del Imperio. Los militares que murieron en combate fueron distinguidos mediante nombres subrayados.

Pero el significado del monumento volvió a transformarse durante el siglo XX. Después de la Primera Guerra Mundial, dejó de ser solamente un homenaje a las glorias militares del pasado para convertirse en un lugar de recuerdo de los muertos.

Bajo su gran bóveda se instaló la tumba del Soldado Desconocido, que representa a los combatientes franceses caídos y no identificados durante la Gran Guerra. Desde 1923 arde allí la llama del recuerdo, renovada ceremonialmente cada tarde y mantenida incluso durante la ocupación alemana de París.

El Arco de Triunfo fue escenario de algunos de los momentos más trascendentes de la historia francesa contemporánea. Por allí pasaron los restos de Napoleón en 1840; bajo sus piedras fue velado Victor Hugo antes de su traslado al Panteón; las tropas nazis desfilaron en 1940 y Charles de Gaulle encabezó la marcha de la liberación de París en agosto de 1944.

También se convirtió en escenario de celebraciones deportivas, manifestaciones políticas, ceremonias oficiales y grandes concentraciones populares. Aquello que Napoleón imaginó como un monumento a sus victorias terminó perteneciendo a una historia mucho más extensa que la del propio emperador.

Para dimensionar su tamaño, una imagen editada lo muestra a escala junto al Arco de Córdoba, inaugurado en 1943 y compuesto por dos torreones de 18,6 metros de altura unidos por un puente. La referencia permite advertir la magnitud de la construcción parisina sin confundir dos monumentos de orígenes, estilos y significados diferentes.

A 190 años de su inauguración, el Arco de Triunfo cumple todavía una función que excede a la arquitectura. Es una puerta monumental y al mismo tiempo una superficie sobre la que Francia fue escribiendo sus victorias, sus conflictos, sus derrotas y sus duelos.

Lectura rápida

¿Qué conmemora el Arco de Triunfo? El Arco de Triunfo conmemora las victorias de los ejércitos franceses y su historia refleja las disputas políticas en Francia.

¿Quién lo concibió? Fue concebido por Napoleón Bonaparte para celebrar las victorias militares.

¿Cuándo fue inaugurado? Fue inaugurado el 29 de julio de 1836, 30 años después de su inicio.

¿Dónde se ubica? Se encuentra en la plaza Charles-de-Gaulle, en París, al final de los Campos Elíseos.

¿Por qué es significativo? Es significativo porque simboliza no solo las victorias de Napoleón, sino también la memoria nacional de Francia a través de los años.

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