El Mundial de las emociones
12/07/2026 | 10:37Redacción Cadena 3
Estoy tratando de despegarme de este carrusel de sensaciones de anoche.
Intento pensar, en un rapto de conciencia que no tengo, para poner en contexto la Copa del Mundo que estamos viviendo y, sobre todo, la Copa del Mundo que estamos sintiendo.
Porque, en verdad, sin caer en sensiblerías sin sentido, es tiempo de reivindicar el derecho a la emoción. A sentirnos vivos, con o sin Copa del Mundo de por medio, aunque el fútbol es una buena oportunidad para empezar.
Es más: me animo a proponer que, durante las Copas del Mundo, cada lágrima de alegría o de frustración cotice en bolsa en Wall Street.
Alguien dijo que la vida es lo que pasa entre Mundial y Mundial.
Según esa loca teoría, el calendario se mide en ciclos de cuatro años.
Todo lo que sucede en el medio, trabajo, cumpleaños, divorcios, mudanzas, es sólo un prólogo para volver a sufrir y disfrutar lo que pasa en la próxima Copa del Mundo.
Cada cuatro años y gracias al fútbol, los seres humanos futboleros y los que no lo son, le damos vacaciones a la rutina, le hacemos una gambeta a las obligaciones y le tiramos un caño a los horarios. Cada cuatro años nos entregamos a la pasión por un juego (el más hermoso) y una camiseta (la que más sentimos) que nos representa, no sólo en una cancha, sino en nuestro modo de vivir.
La pelotita se da el lujo de desmentir al mismísimo Aristóteles en su definición del hombre como animal racional.
En el caso de los argentinos nos sentimos cómplices de un mismo sueño.
No hay nada más ilógico que el fútbol, nadie más caprichosa que una pelota que elige su propio destino.
No hay nada más lindo que gritar un gol bien gritado al lado de las personas que querés y que sienten lo mismo.
Gente que tiene el mismo sello en el DNI y en el ADN.
Es entonces cuando elegimos creer, optamos por salir a la calle con una bandera, queremos abrazar a conocidos y desconocidos, sólo por el simple hecho de llevar una camiseta celeste y blanca.
Sólo el fútbol y esta bendita selección pueden cerrar, aunque sea por unos días, esa grieta de siglos que no cicatriza y que nos lastima a todos.
Con cada selección que participa en el Mundial, durante poco más de un mes, hacemos un curso acelerado de historia y de geografía.
Descubrimos que Cabo Verde es un archipiélago ubicado frente a Africa donde dicen que la gente es hospitalaria y gentil, pero que a nosotros nos hicieron sufrir en un partido de locos, con un equipo que llegó en silencio, pero se fue tocando Vocinha, como su gran arquero.
Aunque parezca una falta de respeto, por casi cuarenta días Harry Kane es Winston Churchill, Kylian Mbappé es Napoleón y Lionel Messi es nuestro San Martín.
No se trata de chauvinismos, ni de confundir la patria, ni la bandera con un equipo de fútbol.
En estos locos días, el fútbol deja de ser lo más importante de lo menos importante, para convertirse en lo más importante de lo más importante.
Son días en los que, como escribió el uruguayo Eduardo Galeano, el fútbol es una religión sin ateos.
Es que a veces, la Copa del Mundo es una magnífica excusa para sentirse feliz aunque sea un instante, tanto como para hundirnos en una tristeza que nao tem fim, como les pasó a los brasileños.
El Mundial se nos está volando y no nos dimos cuenta.
Solo restan 7 días, cuatro partidos y cuatro selecciones detrás de la gloria deportiva.
Dentro de una semana volveremos a la rutina de amontonar días cualquiera y obligaciones ineludibles.
Ya no podremos tirarle caños a los horarios, ni hacerles una gambeta corta a las responsabilidades.
Sueño o fantasía. Ilusión o superficialidad, gloria o exitismo, todos los caminos nos llevan en una Copa del Mundo a abolir la indiferencia y sentir intensamente, a emocionarnos sinceramente, a gritar cada gol con el alma.
Reivindicar el derecho a la emoción no es una mala idea para todos los días que nos quedan en la vida, más allá de esta circunstancia llamada fútbol.
Como sea, dentro de una semana, cuando despertemos, pidámosle a Dios que no nos deje olvidar.
Lectura rápida
¿Qué se está sintiendo durante la Copa del Mundo? Se está sintiendo una gran emoción y conexión entre las personas, independientemente de su relación con el fútbol.
¿Quién es mencionado como una figura clave en el fútbol argentino? Lionel Messi es mencionado como una figura clave y representativa del fútbol argentino.
¿Cuándo se celebra la Copa del Mundo? La Copa del Mundo se celebra cada cuatro años.
¿Dónde se encuentran las selecciones que participan en el Mundial? Las selecciones se encuentran en diferentes países, y se menciona a Cabo Verde como un ejemplo.
¿Por qué se considera importante el fútbol en la vida? Se considera importante porque permite a las personas sentir emociones intensas y conectar con otros, trascendiendo la rutina diaria.






