El centralismo también tiene un pupo electoral... y se lo mira
17/07/2023 | 17:55Redacción Cadena 3
Es simpático ver el tratamiento que parte de la prensa y la propia política de Buenos Aires hace de las elecciones en el interior. Encerrada en su mundito porteñocéntrico, tiene una tendencia irreflenable a leer todo en una falsa clave "nacional" que a veces ignora por completo al país en su conjunto e incluso hasta la provincia, el municipio, el distrito en que se desarrolla una elección.
El caso de Santa Fe con Juntos por el Cambio es bastante claro. En Buenos Aires se escucha decir que Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta dirimieron parte de su interna en las elecciones de ayer. "Espaldarazo a la campaña de Rodriguez Larreta", titula un diario. "Patricia Bullrich busca compartir el triunfo", pone un canal en su zócalo. "Santa Fe fue un anticipo de la pelea Bullrich-Larreta", dice un analista.
La verdad, da la impresión de que hay poco de eso. Lo que hay es un mundo propiamente santafesino (o al menos tres: el norte más pobre, Rosario y el resto de la provincia), donde un tercio de los santafesinos ayer no fue a votar por indiferencia o hartazgo y donde, de los que fueron a votar, un 35% o más, lo hizo con un tema prioritario en la cabeza (la inseguridad y el narcotráfico) que tiene particularidades que no se dan en el resto del país. Por eso el desempeño del radical Maximiliano Pullaro, el único de todos los candidatos que tenía antecedentes y algún resultado para mostrar en esa materia. La verdad, el apoyo que le dio Rodríguez Larreta debe haber tenido el peso de una tutuca. De hecho, las encuestas, poco fiables como son, siguen diciendo que la favorita de Juntos por el Cambio en Santa Fe es Patricia Bullrich, quien también debe haber tenido el peso de una tutuca en la elección de ayer porque apoyó a Carolina Losada, que sin embargo perdió con gran éxito frente a Pullaro.
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Se entiende. Hay una Constitución, la de 1994, que cambió la representación política en el Congreso, lo que terminó dando una enorme predominancia política al Gran Buenos Aires. Y hay una estructura económica y una hegemonía cultural que condena al interior central del país a la anemia política. De hecho, de los ocho políticos que integran las cuatro fórmulas prepresidenciales que tienen alguna chance (Rodríguez Larreta-Morales; Bullrich-Petri; Massa-Rossi; Milei-Villarruel) hay sólo tres representantes del interior. Y los tres (Morales, Petri, Rossi) son parte del decorado de la vicepresidencia. La fórmula de Milei ni se molestó en ese detalle.
De hecho, de los 27 precandidatos a presidentes que competirán en las Paso sólo 4 son del interior. Los únicos conocidos son el cordobés Juan Schiaretti y el chaqueño Mempo Giardinelli.
La Argentina es un país que decidió prescindir del interior del país -sobre todo de su franja central- para protagonizar la construcción del poder político y su disputa. Así que no sorprende que también sea antojadiza, pueril, simplista inconsistente y unilateral buena parte de la interpretación de los sucesos políticos que se hacen desde el pupo electoral de esta nación que no es una Nación.





