"El policía debe pagar por homicidio", dijo el hermano del joven muerto en San Telmo
La familia de Ariel Domínguez, el muchacho de 22 años que murió de un disparo en la cabeza efectuado por un uniformado de la Federal, consideró que "el arma no se disparó sola". La tragedia ocurrió ayer mientras el efectivo perseguía a ladrones.
21/07/2011 | 09:05Redacción Cadena 3
La familia de Ariel Domínguez, el joven de 22 años que murió de un disparo en la cabeza efectuado, aparentemente en forma accidental, por un policía durante un confuso episodio ocurrido en el barrio porteño de San Telmo dijo que el agente "tiene que pagar por el homicidio".
"Nos dijeron que se le cayó el arma o que lo confundió. De todos modos tiene que por homicidio", advirtió Leonardo Domínguez, uno de los hermanos del joven fallecido durante el incidente ocurrido ayer a la tarde.
El joven consideró que que un agente de seguridad "tendría que tener una preparación especial y tomar los recaudos necesarios".
Ariel Domínguez, quien salía de su trabajo y cruzó una calle para tomar el colectivo, fue baleado por un cabo de apellido Mendoza cuando policías perseguían a un grupo de personas.
Leonardo Domínguez dijo que la familia recibió dos versiones de los hechos: "que los policías perseguían a un grupo de personas que habían cometido a un robo y que lo hacían con adolescentes que habían cometido disturbios".
"Ariel era un chico normal y muy festivo. Nunca pensamos que iba a terminar así, por culpa de una persona que no tomó los recaudos necesarios en su profesión", expresó en declaraciones a un canal de cable.
El hecho se produjo cerca de las 16:00, en Avenida Paseo Colón al 1100.
Una versión indica que el agente Mendoza, que custodiaba el Registro Nacional de las Personas, fue notificado de una persecución protagonizada por varios patrulleros y al ver a Domínguez cruzar a la carrera para tomar el colectivo lo corrió, se le cayó el arma y se disparó, impactando el proyectil en la cabeza del joven.
Otra versión indicaba que en realidad los perseguidos era un grupo de estudiantes secundarios, reunidos en ocasión el día del amigo, que había protagonizado disturbios.
Mientras la información continuaba confusa, dos menores fueron detenidos por los incidentes.
El cabo Mendoza permanecía detenido por el hecho, aunque hasta el momento, el hecho no tenía carátula firme.






