Levantamos el aplazo en matemáticas, pero tenemos cero en conducta
La calificadora Fitch elevó la deuda soberana a B- con perspectiva estable. Pero hay dudas por la inflación, las reservas y el escenario político.
06/05/2026 | 11:05Redacción Cadena 3
La calificadora internacional Fitch Ratings mejoró la calificación crediticia de la Argentina, al elevarla de CCC+ a B-, en una decisión que marca un avance respecto de los niveles de riesgo que mostraba el país en los últimos años, aunque mantiene una evaluación considerada baja dentro de los mercados financieros internacionales.
La suba representa el mejor registro desde 2016 y fue acompañada por una perspectiva “estable”, lo que implica que la entidad prevé que las condiciones actuales podrían sostenerse en el corto y mediano plazo. Fitch es una de las tres principales agencias globales encargadas de evaluar la capacidad de pago de países y empresas, y sus calificaciones son una referencia clave para inversores internacionales.
Entre los factores que explican la mejora, la agencia destacó la existencia de "superávits gemelos", es decir, un resultado fiscal positivo —con ingresos del Estado levemente superiores al gasto— y un saldo comercial favorable, producto de exportaciones que superan a las importaciones. También mencionó una proyección de crecimiento económico del 3,2% y la implementación de políticas de desregulación orientadas a mejorar la eficiencia.
Asimismo, se valoró la aprobación de reformas impulsadas por el Gobierno, que apuntan a modificar aspectos laborales y regulatorios. Estos elementos, según la calificadora, contribuyen a generar un marco económico más previsible.
No obstante, Fitch advirtió que persisten riesgos relevantes. Entre ellos, señaló los altos niveles de inflación, la debilidad de las reservas internacionales del Banco Central y la incertidumbre política de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
La mejora en la calificación tiene implicancias concretas en el acceso al financiamiento. Existen fondos de inversión, especialmente los más conservadores, que solo pueden destinar recursos a países que superan determinados umbrales de riesgo. En ese contexto, el nuevo escalón alcanzado por Argentina amplía el universo de potenciales acreedores y facilita la posibilidad de refinanciar deuda sin necesidad de recurrir a la compra directa de divisas para afrontar vencimientos.
Si bien el impacto no es inmediato en la vida cotidiana, comienzan a observarse algunos efectos indirectos vinculados a la baja de tasas de interés. En ese marco, se registran nuevas opciones de financiamiento al consumo, como planes de compra de vehículos en cuotas sin interés y líneas de crédito bancarias orientadas a la refinanciación de deudas. También se analiza la posibilidad de reactivar el crédito hipotecario, en un contexto de mayor disponibilidad de financiamiento.





